The best of 2013!

Bien, este año ha sido increíble. Han ocurrido muchísimas cosas que nunca antes me hubiera imaginado. He visitado lugares muy lejanos y bonitos; algunas personas se han ido, otras han permanecido, unas más han llegado, y algunas otras regresaron. Ha sido un año lleno de retos, de momentos muy duros, tristes y difíciles, pero de otros días mejores, llenos de luz, amor, bondad, paz, libertad… He reencontrado amigos, me he despedido de otros que no lo eran; he perdonado y olvidado; he sonreído sin más. Conocí la nieve, escalé una montaña, trepé árboles, practiqué deportes extremos, leí muchos libros, conocí nuevas bandas, me enamoré de nuevas canciones, me reencontré a mí misma, recuperé mis ganas de soñar y de luchar. Viajé muchísimo, conocí —por fin— la Ciudad de México; mi Bayern tuvo un año genial y los volví a ver jugar en vivo; descubrí un hobby nuevo; vi muchas películas geniales que no conocía. Encontré al chico más valiente, con un corazón puro, expresivo y lindo que alguien haya podido desear alguna vez: Emmanuel. Escribí mi tesis. Jugué al fut. Corrí más y más rápido. Me deprimí alguna vez. Volví a sonreír. Un buen año.

Bien, antes de pasar a mi Top de música, videojuegos, libros y películas, quisiera mencionar y agradecer a unas personitas que son muy importantes para mi: a mi hermano, Alfre; mi novio, Emmanuel (¡te amo!); mis mejores amigas, Isabel, Corazón y Karen; mis amigos de toda la vida, Hugo, Chucho, Cuba y Martín. Y a todos los que me han acompañado, ya sea a través de Twitter o en la vida real. ¡Gracias a todos los que han estado este año conmigo!

Vale, entonces ¿están listos? Here we go!

Top 10 Música 2013

Mis favoritas de este año; algunas no necesariamente son nuevas.

1. Brennisteinn — Sigur Rós.

Con esta canción conocí a la banda, me animé a aprender islandés y fue la primera de una larga cadena de eventos destinados a conocer al amor de mi vida. Por eso, se merece el primer lugar.

2. Wonderwall — Oasis

3. Another Love — Tom Odell

4. Fyrsta — Sigur Rós

5.  Forever is the World — Theatre of Tragedy

6. Irgendein Arsch ist immer unterwegs — Lacrimosa

7. All good things come to an end — Nelly Furtado

8. Time — Hans Zimmer

9. Von — Sigur Rós

10. Porno — Arcade Fire

Top 5 Videojuegos (Lo que he jugado este año)

1. Battlefield 3

Multiplayer genial, el mejor en su género. Ahora ya salió el BF4, pero el 3 me hizo pasar muchas horas buenísimas.

2. Sacred 2

3. Resident Evil 6

4. Batalla en Tierra Media (PC)

5. Super Mario Bros (SNES) >.<

Top 10 libros (de lo que he leído en 2013)

1. Un final perfecto — John Katzenbach

Para mí, de las mejores obras de Katzenbach. Narración magistral de principio a fin, que mantiene el suspenso desde el comienzo. Un desenlace que me ha hecho soltar algunas lágrimas.

2. El juego de Ender — Orson Scott

3. Al calor del verano — John Katzenbach

4. Lestat el Vampiro — Anne Rice

5. El profesor — John Katzenbach

6. Visiones Periféricas, Antología de Ciencia Ficción Mexicana

7. Un oficio de fracasados — Rodolfo Serrano

8. El viento distante — José Emilio Pacheco

9. El hombre equivocado — John Katzenbach

10. El médico — Noah Gordon

Top 5 películas (vistas este año)

1. El Hobbit: la desolación de Smaug

¡Sin palabras! Ahora a esperar un año para el final >.<

2. Into the wild (2007)

3. Star Trek: Into the darkness

4. Donnie Darko (2001)

5. Django

Top 5 de mejores momentos del 2013

1. Un hermoso momento en el lago de Chapultepec (Donde ha comenzado todo :D) con mi novio, Emmanuel y haber estado con él durante la culminación de su carrera. Y bueno, de hecho, cada día con él. ❤

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2. Visitar la ciudad de México con una de mis mejores amigas, Corazón. 😀

3. ¡Terminar la carrera!

4. Europareise.

5. Ver al Bayern contra el Borussia Dortmund en el Signal Iduna Park, en Dortmund, Alemania.

Sigur Rós — () Untitled 6 – “Leap of Faith”

Algunos post atrás en este blog, había hecho un “reblog” de lo que es la «Vonlenska»: es un lenguaje sin sentido, es decir, sólo son sílabas pronunciadas sin estructura o significado alguno. La misma banda la definde como  “una forma de jerigonza que se ajusta a la música”. En el álbum () de Sigur Rós, se incluyen ocho pistas llamadas «Untitled», a las cuales el escucha puede darles su propia interpretación de la letra y título, para luego escribirlo en las páginas en blanco del librito que viene con el disco. Volenska [De Von (esperanza) y –enska (terminación común para los lenguajes en el idioma islandés)] también es conocido como Hopelandic y si lo traducimos al español, tendríamos algo así como «Lenguaje de esperanza» o (si nos vamos a los extremos), pongámosle «Esperanzandés».

Jónsi calls Hopelandic ‘Vonlenska’.
‘Hopelandic’ is a play on ‘Icelandic’ (‘íslenska’),
but most languages in Icelandic end with ‘-enska’.
Therefore, ‘Vonlenska’ could easily
translate to ‘Hopeish’ or ‘Hopean’ etc.

http://alwaysontherun.net/sigur.htm#t3

Bien, este es el «Untitled 6 (E-Bow)» del disco () de Sigur Rós. La canción es hermosa y he hecho mi propia interpretación de ella. La he renombrado «Leap of Faith»

6. Leap of Faith

Peace fills my heart,
you make me be right with the world,
you are the sky my universe
and what is still beyond.

You say: I’m here
and I jump, if you do it.
Let the wind take us
until the end of the universe, together.

It’s time to believe
and dreaming.

Let the love run through your veins
and that nobody changes whatever you want to be
Stay in the way you imagine for you
because happiness is not in the end, you know?

Maybe you can not believe it yet
but I won’t release your hand this day
and those next from this…
You will see that happiness is real.

It’s time to believe
and dreaming.

It’s time to believe
and dreaming.

Because I love you.

And if you jump,
I do it.
But I’ll never leave you.

Metalera desde los siete

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Ayer, platicando con mi mejor amiga acerca de bandas de metal y los próximos conciertos en México en el 2014, también hablamos de cómo y cuándo nos adentramos en este género.

La verdad es que tuve muchísima influencia de me hermano y fue él quien me presentó a las bandas que marcarían mi vida en diferentes etapas. Fue quien me inició.

korn

Aquellos buenos viejos tiempos.

Mi primer acercamiento con el metal fue a los siete años, con el ‘nu metal’ y su principal exponente: KoRn. En esos tiempos (1999) se estrenó el vídeo de «Falling awat from me», el primer sencillo del álbum número cuatro de la banda, Issues. Mi hermano ya conocía a la banda de un poco antes, desde «Freak on a leash» pero vimos juntos el nuevo vídeo de KoRn y eso, me marcó. De inmediato me gustó la banda con el rugir de las guitarras eléctricas de siete cuerdas, el característico bajo de ‘Fieldy’, esa batería seca y, por supuesto, la inigualable voz de Jonathan Davis. Debo recalcar que, antes de esa etapa, mi banda favorita eran The Cranberries.

Bien, a partir de ese entonces la música que escuchaba se componía principalmente de KoRn, Limp Bizkit, Deftones, Sistem of a Down, Metallica, Linkin Park, Slipknot, Papa Roach, Rammstein… por mencionar algunos. Y algo de folk metal, como Mago de Oz.

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Mi primera canción de metal gótico

Mi segunda incursión, ahora en el doom metal y el metal gótico y sinfónico, fue también gracias a mi hermano. Mejor dicho, gracias a una amiga de mi hermano que le prestó unos cd’s (aquellos buenos tiempos) con canciones de Theatre of Tragedy, Lacrimosa, Nightwish y Anabantha. Eso ocurrió cuando tenía doce. Y desde entonces y hasta el día de hoy, Theatre of Tragedy se convirtió en mi banda favorita, así como Lacrimosa. De esa manera me adentré en el mundo del metal gótico, del cual las primeras canciones que escuché fueron: «A rose for the dead» «Venus» «A distance there is», de Theatre of Tragedy; «Réquiem», «Alleine zu zweit», «Der morgen danach», de Lacrimosa; «Sleeping sun», «The Kingslayer», «Moondance», de Nightwish; y «Sangre», «Hojas secas» y «Sentido pésame», de Anabantha.

Con éstas cuatro bandas como pilares, pronto conocería a Therion, Tristania, Within Temptation, Lacuna Coil, HIM, Apocalyptica, Leave’s Eyes, Epica, Theatre des Vampires; y un poco más tarde a The Sins of thy Beloved, Sirenia, Darzamat, Stream of Passion, Delain, Sirenia, Xandria, Darkwell, Draconian, The Gathering, Tarja (cuando se volvió solista), Hada de Beng, Fortaleza, El Cuervo de Poe, Nostra Morte, entre otras bandas.

Pero regresando un poco a los dulces doce años, a partir de entonces fui encontrando por cuenta propia las bandas que definirían mis gustos musicales. También hay una etapa en la que uno es algo ‘cerrado’ y no escuchas más que tus géneros y nada más fuera de ellos. Por ejemplo, a los trece, escuchaba mucho black metal. Pero después superé esa etapa ‘cerrada’ y me abrí a diversos géneros, aunque casi siempre dentro del metal, hasta generar el criterio que hoy en día tengo: si una canción me gusta, da igual si es metal, clásica o ranchera, me gusta y la escucho sin culpas.

Hoy en día, a pesar de todo, puedo seguir diciendo que mi música favorita es el metal gótico. Lo escucho siempre: en el camino, en la universidad, trabajando, cuando voy a correr. Aunque ahora soy más diversa. En mi biblioteca musical figura el neoclásico, como Ashram; el post-rock, como Sigur Rós (otra de mis bandas favoritas); alternativa, como Coldplay, Juan Son, Muse, Artic Monkeys o Foster de People; progresivo, Dream Theater, por ejemplo; electrónica/trance/house como Armin Van Buuren, Basshunter o Zeromancer; y otras bandas como The Rasmus, Oasis, Keane, The Killers entre muchas otras.

Theatre of tragedy: un legado en el corazón.

Haciendo un poco de mención a Theatre of Tragedy, la número uno para mí, es una banda muy especial que me ha acompañado por casi 10 años. Ellos fueron los que más me llamaron la atención de aquel primer disco de metal gótico que me prestó mi hermano y por ellos me adentré en la escena. Sus canciones me acompañan cada día, de hecho, no hay uno en el que directa o indirectamente no escuche una de ellas.

Por ToT aprendí a tocar el piano: siempre quise tocar «A distance there is» hasta que lo logré. Por ToT me interesa Escandinavia y quisiera ir a Noruega, especialmente a la ciudad de Stavanger y, además de Alemania e Islandia, es otro de los países que siempre me interesaron. Incluso, uno de los recuerdo más lindos que tendré de la banda, es que a través del foro de la página oficial haya podido interactuar directamente con los miembros de la banda y que, incluso, le haya enviado por correo electrónico al baterista, Hein Frode Hansen, un fan vídeo de «Hollow» que realicé con unos compañeros de la universidad. Aún tengo los correos donde me contestaba, jejeje.

El último disco de Theater of Tragedy llegó cuando yo iniciaba la universidad (otoño de 2009) y me otorgó muchos buenos momentos, especialmente «Forever is the World», «Deadland», «Hollow», «Astray» o «Illusions». Unos meses después, en marzo de (2010), cuando yo estaba ya en el segundo semestre, anunciaron su retiro definitivo para el dos de octubre de ese año.

Una de las últimas fotos de la banda.

Recuerdo que cuando me enteré, me sentí algo triste, pero al mismo tiempo, feliz de haberlos conocido y del hecho de que su música siempre me acompañaría.

La primera vez que fui a Alemania conseguí el DVD de Last Curtain Call. La segunda vez que fui, me regalaron por mi cumpleaños el disco de Forever is the World, tour edition, una edición muy difícil de conseguir en México.

En éstos últimos —y algo difíciles— meses, escuchar «Forever is the World» siempre me salva, me reanima, me hace sonreir y me da esperanza.

Sólo el hombre acaba, pero el mundo, es para siempre.

Estoy muy orgullosa de lo que escucho. Estoy orgullosa de haber incursionado en el metal a los siete, porque la música es algo que también ha definido mi forma de ser y quien soy ahora, se lo debo en alguna proporción, a todas estas increíbles bandas.

Metal forever! Hell yeah!

Aquí el fan vídeo que realizamos para Theatre of Tragedy:

Cuando tu MAC estropeada se parece a tu vida, parte 1.

And if somebody hurts you, I wanna fight
But my hands been broken, one too many times
So I’ll use my voice, I’ll be so fucking rude
Words they always win, but I know I’ll lose

And I’d sing a song, that’d be just ours
But I sang ‘em all to another heart
And I wanna cry I wanna learn to love
But all my tears have been used up

On another love, another love
All my tears have been used up

Esta historia es real. Y pueden verla desde el punto de vista que quieran. Quizá logren identificar la analogía de la parte tecnológica con la vida, quizá sólo lo vean como un manual para reparar su MAC, quizá sólo vean una historia más…

Empecemos.

Dice la graciosa e ingeniosa frase que en el mundo hay 10 personas: las que entienden binario y las que no. La verdad es que hay más ¿no? pero las personas tienden a definirse bajo ciertos parámetros. En el mundo de los ordenadores también hay diferentes sistemas (como personas), ya saben, los de toda la vida como Windows, Macintosh o Linux, sólo por mencionar los más conocidos, y dentro de ellos, aún más versiones: que si XP, Vista, Leopard, Lion… ustedes lo saben.

Bueno, resulta que un jueves por la noche mi MAC se estropeó. Recién había actualizado de Snow Leopard a Mavericks, pero esa noche varios programas comenzaron a colgarse, algo que no sucedía antes, así que la apagué y al día siguiente no pude volver entrar al sistema. Prendía y dejaba cargando la pantalla blanca. Ni qué decir que ni siquiera podía entrar en el ‘modo seguro’. Así que la llevé al soporte técnico, en donde checaron el disco duro —el cual estaba bien— así que el problema había sido un error en la actualización a Mavericks. Y como no había hecho una copia de seguridad antes de la instalación, la ‘solución’ fue simple y drástica: reinstalar el SO.

No quería perder —no todos— mis archivos, aunque la idea de borrar ciertos archivos del pasado resultaba tentador. Hasta como si fuera destino ¿no? Era como en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, sólo que en esta situación tenía la posibilidad de eliminar, para siempre, algunos recuerdos que de otra forma, no sería capaz de hacerlo.

El chico de sistema técnico, tras comprobar el funcionamiento de mi disco duro, procedió a bootear desde un disco externo, en el cual estaba instalada una versión de Mavericks. Entró con cuenta propia y todo y ahí, sí, ahí en el escritorio figuraba mi disco duro y ¡oh, sorpresa! se podía acceder a él y extraer archivos. Sólo que aquí la susodicha no traía, y hasta con suerte, más que una memoria de 8 gigas. Fue el momento de decidir qué salvar: la tesis, los archivos de movilidad de mi año académico en Alemania, archivos de mi facultad, mis libros y un par de carpetas de fotos de un viaje de mochilazo de julio de 2013. Aunque suene absurdo, es increíble cómo una parte de tu vida se reduce a 8 gigas. ¿Que por qué la vida? Bien, todo (TODO) lo que he hecho éstos últimos cuatro años estaba guardado ahí y sólo ahí: miles de fotos (e imagínense, siendo fotógrafa, 50 gigas eran sólo de fotos), vídeos, ideas, historias, poemas, frases, recuerdos; cosas que nunca serán, cosas que apenas están en proceso, cosas que había que guardar…

Digamos que hay usuarios Windows que a veces se aventuran al sistema de la manzana, y éste es bueno, de hecho, buenísimo. Aunque también tiene muchos detractores; o lo amas, o lo odias. Lo curioso es que, aún los que dicen no quererlo, dentro de sí desearían tener uno. Algunas personas son así, como las MAC: muy complejas por dentro, pero simples y hermosas por fuera; sin adornos, pero funcionales; a veces reacias a ciertas aplicaciones basura, pero sacan lo máximo de lo que tienen a su alcance; tiene sus lineamientos y formatos, pero acepta con gusto a los otros; hace sus propias ideas, no la que otros crean para ellos; son delicadas y, a su vez, fuertes; y aunque no sucumben a los males que otras personas sí, tampoco son infalibles. También se equivocan, cometen errores, se cansan, se ‘reinician’, dejan de funcionar en algunos aspectos… Nada ni nadie es perfecto.

Regresé a casa con la computadora apagada. Ese fin de semana debía estar fuera, así que tuve que dejar la solución para el lunes, pues en el servicio técnico me habían dicho que podía acudir a sacar más archivos.

Llega el lunes y me acompañaba una chica de intercambio muy amable, quien me prestaría su computadora y disco duro, si funcionaba, para guardar mis archivos. Tras una hora de hacer fila para pasar con el técnico, que ese día era otra persona, y tener que explicarle de nuevo cuál era el problema, me dio —con algo de mala gana— el disco duro externo para acceder al mío y me dijo: “Tienes hasta las dos de la tarde para sacar tus archivos y sólo la memoria de 16”. Esos 16 GB se demoraron horas y al final, terminé como antes: sin mucho que rescatar.

Pero, no me daría por vencida.

Y a esa idea me aferré, casi sin esperanza y sin saber cómo, pero sólo creyendo. Alguna vez atrás pedí a alguien que hiciera un ‘salto de fe’ por mí, aunque no lo hizo. Ahora yo debía efectuar lo que alguna vez había pedido y, en lugar de resignarme, seguí buscando formas de rescatar algo que, aunque una parte —cobarde— de mí quería perder, el corazón no me dejaba simplemente perder.

Yo soy como esa MAC. También tuve errores, también se modificaron en mí ciertos ‘archivos’ que ya no me dejaban continuar correctamente. Estaba llena de cosas que no necesitaba y me faltaban otras tantas. Pero era incondicional. Pero así, de la noche a la mañana, el sistema se corrompió, como a veces sucede con las personas, y las cosas dejaron de funcionar. Y el usuario, Windows aventurado en MAC, de todas las opciones eligió la más fácil: dejarlo. ¿Por qué? Realmente no sé. Supongo que miedo, incertidumbre. Supongo que creer que dejando ese sistema tan bueno, pero complicado, dejaría de tener dolores de cabeza, sin saber que no se le puede echar la culpa de la propia infelicidad y problemas a los demás: el único responsable es uno mismo y a donde vaya, con el sistema que sea y en cualquier plataforma, problemas siempre habrá y es su forma de manejarlos y solucionarlos lo que crea su propio estrés.

Y así, con ese veredicto, nos quedamos Altair (mi Mac Book blanca) y yo con el corazón —porque el sistema es como uno— corrupto, bloqueado y con ganas de borrar todo (si es que tan sólo eso fuera posible para nosotros) y volver a iniciar desde cero. Bien, ese habría sido nuestro destino. Pero como ya lo he dicho, no suelo tomar decisiones normales ni actuar como las personas comunes.

Entonces surgió una esperanza. Pero, eso ya se los contaré en el siguiente post.

.

A esta primera parte le he colocado la canción de “Another love” de Tom Odell, porque expresa precisamente el sentir que he expresado en estas líneas.

De hecho, les dejo dos clips de la misma canción del canal de Odell, ambos están muy bien realizados y son geniales.

 

El hombre que caminó bajo la lluvia y no volvió a ser joven

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Era una tarde cualquiera en el puerto y, como cualquier tarde, la gente salía a ‘dar la vuelta’ al bulevar Ávila Camacho, a comer una nieve o simplemente sentarse junto al mar. Y, como también sucede siempre en Veracruz, las personas apenas toman precaución del clima, quizá hasta que ya tienen el ‘norte’ encima o cuando con 17º C ya salen con chamarras, abrigos, bufanda, guantes y botas.  Fuera de eso, siempre es verano y hace un calor de los mil demonios.

El hombre —un hombre normal— salió a disfrutar de una tranquila tarde, meditando lo que había hecho de su vida, lo que había dejado de hacer o lo que había dejado ir. A cierta hora, tras haber observado la luna roja de octubre —la más hermosa, dicen— reflejarse en el mar, se incorporó y se dispuso a caminar hasta el centro, para ahí, tomar su respectivo camión.

La lluvia se desató, así, de la nada. Si bien, las nubes ya habían amenazado al puerto toda la tarde, la conjunción soleado-nublado-soleado daba la impresión de que no fuera a suceder nada más. Y la lluvia que cayó no era una pequeña brisa fresca y fina, era un aluvión de gotas pesadas, gordas, que hasta dolían al chocar contra el rostro de los transeúntes y, además, fría.

El hombre no se inmutó ante la lluvia y siguió su camino, disfrutándola. Caminó con la cabeza erguida y se dejó mojar el cabello, la nariz, los párpados, hasta saborear la insípida lluvia de octubre. Sólo guardó su sombrero de papel —según la etiqueta, 100% papel— aunque, al parecer, no se desharía. Notó, con diversión, cómo sus manos se arrugaban por causa del agua, como cuando se permanece largo tiempo en una piscina o bajo la regadera.

El chaparrón cesó; el hombre, aguardó. Las calles, que se habían encharcado rápidamente, volvieron a la normalidad. Veracruz, parecía, regresaba a su tropical naturalidad. Pero las arrugas del hombre no desaparecieron nunca. Se había vuelto viejo en el camino; la lluvia de la experiencia y la vida había surcado su piel. Y ahora su mirada era más profunda y su corazón, más fuerte.

Poema #2: Todos somos Demian alguna vez

Todos somos Demian alguna vez

 

Estoy cansada del miedo

y de los hombres con miedo,

de luchar

y de los hombres que no luchan;

de ser libre, en una esfera de cristal,

un copo de nieve único;

por fuera, igual a los demás.

 

¡Hay que romper el cascarón!

Y exiliar viejos recuerdos

al compás de la razón

y del profundo firmamento.

 

¡Hay que romper el cascarón!

Antes de que el fénix se consuma

y se zambulla a la laguna,

donde no ha de regresar.

 

Cerciórome de no carcomer esperanzas,

asegúrome de ser fiel a mis ideas,

de romper esas cadenas

de cinismo e ilusión,

de lo que fue y ya no es hoy,

de lo que es hoy y nunca será.

 

Apaga, con cuidado, la última chispa

¡Hay que romper el cascarón!

Dejar atrás el mundo, un huevo,

que aísla el vacío, un vacío de color.

 

Porque hay más fuera de mí,

que dentro;

y más dentro, que en el universo.

Éste existe cuando sueño, sólo así

y detiene su expansión cuando despierto.

 

El mundo es una ilusión que no muere:

se mantiene por los sueños colectivos.

El hombre se marcha, el mundo, qué…

Gira, se contrae y vuelve a nacer.

 

¿No somos, sino un mundo en creación?

El universo soy yo…

¡Hay que romper el cascarón!

¡Hay que romper el cascarón!

Antes de que se rompa en mi interior…

 

We are all Demian sometimes

I’m tired of fear

and the men with fear,

to fight,

an the men who don’t fight;

to be free in a glass sphere,

a snowflake unique,

out, like everyone else.

 

We must break the shell!

And exiling old memories

at the compass of reason

and the deep sky.

 

We must break the shell!

Before that the phoenix is consumed

and dive into the lagoon

where he won’t never return

 

I make sure not eat away at hope

I promise to be loyal to my ideals,

to break these chains

of  cyniscim and illusion

what it was and its no longer today,

what today is and will never be.

 

Turn off, carefully, the last spark

We must break the shell!

Leave behind the world, an egg

isolating the vacuum, a vacuum of color.

 

Because there is more out of me,

that inside;

an more into than in the universe.

It exists only when I dream

and stops its expansion when awake.

 

The world is a illusion, that don’t die

is maintained by the collective dreams

The man is gone, the world stays

spin, shirnks and born again.

 

Aren’t we, but a world in creation?

The universe is me…

We musst break the shell!

We musst break the shell!

Before it breaks in me.

 

Te odio, porque me dejaste con los lobos

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Llegué a odiar

esa parte de tu ser,

que no dejaba de temer

y no se permitía

la valentía de

sólo soñar, sin preguntar.

 

Era mirar,

una llama sin calor,

pabiloso y frío, 

como lluvia de otoño,

que arrebata sin piedad

lo que flor fue un día.

 

El anhelo

consumía mi interior,

la ansiedad ¡oh, demonio!

hizo desangrarme,

hasta borrar todo lo que fui

otrora fuerza, debilidad.

 

Y aún en el misterio 

y el dolor,

llegué a confiar, sería sólo

un episodio de ansiedad…

¡Oh, fue fatal! 

siempre escucharía:

 

“¿Y si hoy el cielo no es azul?”

Haz foto en blanco y negro;

“¿Y si no seré quien quiero ser?”

Aguarda y mira;

“¿Y si algo hay dentro de mi ser?”

 Todo está bien…

“¿Y si esto ya no puede ser?”

¿Por qué no es cierto?

 

Odio…

 

Temí. No supe responder

como debí hacer,

ni terminé por entender.

Hice de un corazón tan rojo

y lleno pasión,

una manzana, que se marchitó.

 

Ahora vago

por la senda del ayer,

pero diré: lo lograré.

Y sigo firme

en la instancia de creer,

sin cuestionar que pasaría

 

Si mañana el cielo no es azul

(haz foto en blanco y negro).

Si no seré quien quiero ser

(aguarda y mira).

Si algo hay dentro de mi ser

(todo está bien).

Si esto ya no puede ser

(¿Por qué no es cierto?).

 

“¿Y si no logro lo que anhelo?”

¡No es tu anhelo!

“¿Y si alguien más opinará?”

Que hablen solos…

“¿Y si no me gusta este final?”

Haz tu destino

“¿Y si sólo hay oscuridad?”

Brillan más estrellas…

 

¿Y si dejamos de preguntar?

Y soñamos juntos

¿Y si dejamos de culpar?

Y nos miramos

Y si entendieras, fácil no es,

ser esa otra parte,

que ve, calla y recibe,

pero ya no quiere más miedo…

 

Odio el miedo…

 

Miedo

Miedo

Liebe

Das ist der Moment wenn du weißt, alles ist verloren. Und du kannst es einfach nur nicht glauben.

Und alles ist als ob du immer geträumt hättest, ein langer langer Traumt und nicht mehr.

Leute sagen immer viele Dinge. Manchmal Mneschen glauben sie haben alles Recht. Aber es gibt immer eine Ausnahme auf der Welt. Aber ich hab meine nicht gefunden und ich bin verloren und ich habe Angst.

Aber ich kann auch nichts mehr machen, nur bleiben in mir die dunkelsten Gedanken und das Stolz druck mich. Und das ist alles was ich habe. Es ist ein Neustart.

Ich wollte am Wenigsten ein bisschen etwas fühlen aber es ist alles kalt. Doch. Es tut weh. Es tut weh aber in der gleichen Zeit das heil mich. Ich bin nicht sicher was wird kommen. Ich weiß nicht was morgen tun will. Ich muss sagen, ich will wirklich nichts tun. Nur zu liegen, zu schlafen… eine Anwandlung auf etwas oder auf nichts. Zu schiwimmen gehen ohne zu wissen nur um zu sehen was ist Leben.

Ich zerfalle ohne stopp. Aber ich werde es finden, oh Gott! Oder ich werde in den Schattens noch Mal sein und meine Seele des Lichts aufräumen.

Vielleicht ich übertreibe, aber in meine Traumen ist so gut das Chaos zu fühlen und es zu lassen… Alles lassen! Alles lassen!! Weil ich nichts habe. Weil ich allein war und werde. Weil Liebe ist eine große Lüge, die Films uns verkauft haben. Weil Leute nur Fleisch und nicht Seele suchen.

Ich kämpfe noch gegen der Welt. Aber ich kann es nicht mehr. Dann, ich werde jetzt bei meiner Welt sein so lange ich kann. Und dann, wenn ich es zerstört habe, werde ich als ein Gestalt mehr in Dunkelheit verschwinden.

Man sagt, der Phöenix kann immer noch Fliegen und Leben. Aber ein Phöenix ohne Herz, ich meine, das Herz gestohlen und zerstört, wird einfach in seine Aschen verbrennen.

Und das Blut läuft noch in meinen Adern, die sich mich gerade erinnern: du bist hier. Und jeder Herzschlägt tut weh. Keine Hoffnung. Keine Liebe. So eine Scheiße… Leute musste nicht verlieben.

Ich musste es nicht. Ich hab mich jetzt verloren. Was kann ich dann machen?! Machen die Augen zu und küsst das Wind und dass das meine Küssen so weit bringen um sie nie zurück zu kommen können.

Na… Liebe ist wirklich. Das Problem ist, Leute sagen es ohne es wirklich zu haben.

Twitcrush

Aprendí a leer su estado de ánimo en 140 caracteres. Con el tiempo, conocía todo su guardaropa de la cintura para arriba y hasta había elegido ya las prendas que más me gustaban de él.

Compartíamos música, tweets, cuestiones filosóficas, tonterías de la vida. Era mi twitcrush. Sí, aunque no lo crean, uno (en contextos bastante curiosos) puede llegar a “enamorarse” de alguien de manera electrónica.

Hablábamos en alemán: el era de Austria, mi antítesis de todo lo que debía ser “alemán”: mucho café (fuerte), panes, cosas dulces… nada de fut.

Nos acoplábamos para twittear, a pesar de las 7 horas de diferencia que llevábamos, pero cada quién tenía en su iPod el reloj del otro. De tantas demostraciones de cariño twittero, mis otros followers sabían para quién eran mis mensajes de amor sin mención.

Mi crush era bastante tierno. Aprendí muchas de las dulces palabras que ahora sé a través de mensajitos. Yo, por mi lado, le tomaba foto a todo lo que hacía en el día para compartirlo con él. Una vez, después de algún tiempo, le dio fav a un par de fotos mías, confesándome que eran las que más le gustaban.

Llegó un momento en el que nos decíamos cosas como “si tú estás feliz, yo estoy feliz”. Y entonces, como si se tratase de una relación en vivo y en directo, me vino la pregunta de: ¿qué se supone que somos / sentimos?

Él era tímido. Muy lindo y detallista, pero cerrado con la expresión concreta de sentimientos. Uno de esos “buenas noches para ti, buenos días para mi” recibí un “ich mag dich”. Mi corazón saltó. Se volvió a arrugar cuando noté que tal frase sólo significaba algo así como “me agradas”.

Pasaron los días y éstos se hicieron meses. Nunca había oído su voz, ni visto una foto de cuerpo completo de él. Jugaba a imaginármelo. Una tarde hablábamos de la felicidad y terminó diciéndome que le gustaría estar en México, conmigo.

Entonces me llegó una gran noticia: yo viajaría a Alemania. Él prometió que me visitaría. Nunca fue, por “x” o “y” razón (tiempo, ocupaciones familiares, trabajo, estudio). Le mandé café por su cumpleaños, el mejor de México y nunca me comentó si le había gustado o no. Yo ya le había confesado, para ese entonces, que me gustaba más allá de una amistad. Él contestó que “era lindo de mi parte” y en general que le agradaba. Nada más. Ni un sí o no. Creí entonces que, en español mexicano, me había bateado de una manera dulce, para no herir mis sentimientos o algo así. Pensé que quizá por eso no me había ido a visitar a Alemania.

Esa semana, conocí a alguien que me cambió la vida. Yo no quería enamorame ni iba con esa intención, en parte por mi crush, en parte porque no creí encontrar a nadie que me gustara tanto o más. Logró hacer que lo extrañara toda una semana y cuando regresó apenas y nos separamos. Comenzamos una relación entonces, aunque yo debía regresar a México.

Tras 8 meses, mi crush, quien ya estaba enterado de mi relación e incluso le había contado un par de cosas de él, me saludó. Tenía tiempo que no nos escribíamos. Habíamos skypeado sólo una vez y me volvió a prometer que, esta vez que regresara a Alemania, ahora sí me iría a visitar. Recuerdo que le conté toda la historia hasta ese entonces a mi novio, el cual saltó y admitió estar un poco celoso y me dijo que seguro él (el otro) sentía algo por mi. Para mis adentros me dije “no”. No, porque le había expresado mis sentimientos y me había rechazado. No, porque cada vez que le preguntaba qué sentía me decía que le agradaba y era linda. Y nada más.

Y así, 427 días desde el primer tweet, comenzamos una conversación por DM de twitter, con el tema de que él tenía una nueva cuenta. Otrora twitteradicto, apenas y escribía en la semana. Se me ocurrió decirle (porque ya no tenía nada que perder) así, directamente, que había estado (en pasado simple alemán) enamorada de él, no sin antes reclamarle por qué no había escrito en tanto tiempo. Me dijo que a pesar de no estar ahí, no se olvidaba de mi. Entonces contesté que la situación era ahora rara para mi y ¡zas! lo solté. “Estaba enamorada de ti”.

Como siempre me respondió de forma que no entendí si era un “yo no” o un “yo también”. Entonces insistí en la pregunta hasta que por fin lo dijo. Me había “ganado cariño/amor”. Odié la frase en alemán porque ninguna de mis traducciones (a pesar de ser una frase simplísima) tenía el sentido correcto. Era como querer traducir “eres la crema de mis tacos” (o frases muy de un idioma). De cualquier forma lo que siguió me aclaró un poco. Escribió que entonces yo había conocido a alguien más y entonces él había aceptado simplemente eso y no más preguntado. “Así es la vida, supongo”, sentenció.

Luego, respecto a su alejamiento, entendí que esa fue la razón. Dijo que no quería molestar innecesariamente. Yo había encontrado lo que andaba buscando y eso era bueno. Para asegurarme lancé una última pregunta, sobre una relación, si tuve la posibilidad alguna vez de ser su novia. “Sí, seguro. Siempre me gustaste”.

Y fue raro porque no me sentí triste. No me dije “joder, por qué ahora” o “ah, estoy confundida”. No, de alguna manera, no sentí nada. Por él. Y eso me dio tristeza. Sé que es por el hecho de que tengo ahora a alguien increíble a mi lado, que en menos tiempo me ha llegado a conocer más que nadie, que es mi mejor amigo y pareja. Y a la vez, también sentí alegría. Por tener un amor tan fuerte y porque, de haber sabido antes los sentimientos de mi crush, tal vez nunca hubiera conocido a la persona que amo.

Es curioso. Así debían pasar las cosas ¿no? Mi chico, como suelen actuar los hombres, cuando escuchó la historia actualizada dijo: por esperarse demasiado. Y luego un “ya ves, lo sabía. Nadie habla de cruzar el océano nada más porque sí”. Y sobre la posible visita en Alemania, sacó lo celoso: no creo que sea buena idea, dile que no puedes o algo así. Igual y salen los tres, se burló una amiga de mi. Cuando le dije que, al principio, mi crush me gustaba mucho y sentía algo, se espantó un poco. Pero cuando sentencié sobre lo de haberlo conocido a él, se alegró diciendo: bien por mi, bien por ti, malo por él. Pero en especial, bien por nosotros.

Mientras veíamos nuestra serie favorita, miré el twitter. Tenía un DM. Dos puntos y un asterisco. Un beso. Miré a mi chico y percibí todo lo que sentía por él. Noté que lo amaba más de lo que imaginaba y sobre todas las cosas. Respondí sólo con el emoticón de una sonrisa. “Lo siento” –quise decir. “No puedo corresponderte”. Pero no. Sólo la sonrisa. Supuse que él sabría interpretarlo y que regresaríamos al silencio, con un ocasional “cómo te va” de cortesía, alguna vez entre un “buenos días para ti, buenas noches para mi”, mensajes de 140 caracteres y efímeros como lo son en una time line.

That’s life, I guess.

Volver a empezar

 

Dejé de memorizar tan bien desde que comencé a googlear mi tarea. Dejé de aprenderme los números de teléfono de mis amigos y familiares para confiar en la memoria mini SD de mi celular.

No sé cómo pasó. De repente me encontré en un punto sin retorno, donde un mosquito me picó (y para esto olvidé si era picar o morder y otra vez ahí: san google) y no salió sangre. Dejé de tomar leche porque dos veces me serví un vaso y ya estaba pasada. Dejé de soñar por tener miedo y de escribir porque creí que no habría oportunidad para mi.

Un día dejé de tener miedo y pensar en ello; me entregué simplemente a la última sensación que me quedaba: el contacto de las teclas con mis dedos. Los clics me devolvían la vida, la sonrisa (aunque fuera parsimoniosamente).

Tuve que volver a empezar: encontrarme conmigo misma, saludar a los demonios, enfrentar a las cuestiones que a veces no me dejan vivir. Y es que muchas veces creo que la estupidez es la forma más fácil de ser feliz. Ya saben, lo de el ignorante feliz, el sabio infeliz.

Frústrenme pero aquí sigo, confiando en que el algo para lo que nací está hecho de tinta. Y así será. Si no, intentaré ser otra cosa… en otra vida. Esta ya no. Definitivamente no.