Artículo periodístico. Análisis

Los inmigrantes

Mario Vargas Llosa

Unos amigos me invitaron a pasar un fin de semana en una finca de la Mancha y allí me presentaron a una pareja de peruanos que les cuidaba y limpiaba la casa. Eran muy jóvenes, de Lambayeque, y me contaron la peripecia que les permitió llegar a España. En el consulado español de Lima les negaron la visa, pero una agencia especializada en casos como el suyo les consiguió una visa para Italia (no sabían si auténtica o falsificada), que les costó mil dólares. Otra agencia se encargó de ellos en Génova: los hizo cruzar la Costa Azul a escondidas y pasar los Pirineos a pie, por senderos de cabras, con un frío terrible y por la tarifa relativamente cómoda de dos mil dólares. Llevaban unos meses en las tierras del Quijote y se iban acostumbrando a su nuevo país.

Un año y medio después volví a verlos en el mismo lugar. Estaban mucho mejor ambientados y no sólo por el tiempo transcurrido; también, porque once miembros de su familia lambayecana habían seguido sus pasos y se encontraban ya también instalados en España. Todos tenían trabajo, como empleados domésticos. Esta historia me recordó otra, casi idéntica, que le escuché hace algunos años a una peruana de Nueva York, ilegal, que limpiaba la cafetería del Museo de Arte Moderno. Ella había vivido una verdadera odisea, viajando en ómnibus desde Lima hasta México y cruzando el río Grande con las espaldas mojadas. Y celebraba cómo habían mejorado los tiempos, pues, su madre, en vez de todo ese calvario para meterse por la puerta falsa en Estados Unidos, había entrado hacía poco por la puerta grande. Es decir, tomando el avión en Lima y desembarcando en el Kennedy Airport, con unos papeles eficientemente falsificados desde el Perú.

Esas gentes, y los millones que, como ellas, desde todos los rincones del mundo donde hay hambre, desempleo, opresión y violencia cruzan clandestinamente las fronteras de los países prósperos, pacíficos y con oportunidades, violan la ley, sin duda, pero ejercitan un derecho natural y moral que ninguna norma jurídica o reglamento debería tratar de sofocar: el derecho a la vida, a la supervivencia, a escapar a la condición infernal a que los gobiernos bárbaros enquistados en medio planeta condenan a sus pueblos. Si las consideraciones éticas tuvieran el menor efecto persuasivo, esas mujeres y hombres heroicos que cruzan el Estrecho de Gibraltar o los Cayos de la Florida o las barreras electrificadas de Tijuana o los muelles de Marsella en busca de trabajo, libertad y futuro, deberían ser recibidos con los brazos abiertos. Pero, como los argumentos que apelan a la solidaridad humana no conmueven a nadie, tal vez resulta más eficaz este otro, práctico. Mejor aceptar la inmigración, aunque sea a regañadientes, porque, bienvenida o mal venida, como muestran los dos ejemplos con que comencé este artículo, a ella no hay manera de pararla.

Si no me lo creen, pregúntenselo al país más poderoso de la tierra. Que Estados Unidos les cuente cuánto lleva gastado tratando de cerrarles las puertas de la dorada California y el ardiente Texas a los mejicanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, etcétera, y las costas color esmeralda de la Florida a los cubanos y haitianos y colombianos y peruanos y cómo éstos entran a raudales, cada día más, burlando alegremente todas las patrullas terrestres, marítimas, aéreas, pasando por debajo o por encima de las computarizadas alambradas construidas a precio de oro y, además, y sobre todo, ante las narices de los súper entrenados oficiales de inmigración, gracias a una infraestructura industrial creada para burlar todos esos cernideros inútiles levantados por ese miedo pánico al inmigrante, convertido en los últimos años en el mundo occidental en el chivo expiatorio de todas las calamidades.

Las políticas antiinmigrantes están condenadas a fracasar porque nunca atajarán a éstos, pero, en cambio, tienen el efecto perverso de socava

las instituciones democráticas del país que las aplica y de dar una apariencia de legitimidad a la xenofobia y el racismo y de abrirle las puertas de la ciudad al autoritarismo. Un partido fascista como Le Front National de Le Pen, en Francia, erigido exclusivamente a base de la demonización del inmigrante, que era hace unos años una excrecencia insignificante de la democracia, es hoy una fuerza política ‘respetable’ que controla casi un quinto del electorado. Y en España hemos visto, no hace mucho, el espectáculo bochornoso de unos pobres africanos ilegales a los que la policía narcotizó para poder expulsar sin que hicieran mucho lío. Se comienza así y se puede terminar con las famosas cacerías de forasteros perniciosos que jalonan la historia universal de la infamia, como los exterminios de armenios en Turquía, de haitianos en la República Dominicana o de judíos en Alemania.

Los inmigrantes no pueden ser atajados con medidas policiales por una razón muy simple: porque en los países a los que ellos acuden hay incentivos más poderosos que los obstáculos que tratan de disuadirlos de venir. En otras palabras, porque hay allí trabajo para ellos. Si no lo hubiera, no irían, porque los inmigrantes son gentes desvalidas pero no estúpidas, y no escapan del hambre, a costa de infinitas penalidades, para ir a morirse de inanición al extranjero. Vienen, como mis compatriotas de Lambayeque avecindados en la Mancha, porque hay allí empleos que ningún español (léase norteamericano, francés, inglés, etc.) acepta ya hacer por la paga y las condiciones que ellos sí aceptan, exactamente como ocurría con los cientos de miles de españoles que, en los años sesenta, invadieron Alemania, Francia, Suiza, los Países Bajos, aportando una energía y unos brazos que fueron valiosísimos para el formidable despegue industrial de esos países en aquellos años (y de la propia España, por el flujo de divisas que ello le significó).

Esta es la primera ley de la inmigración, que ha quedado borrada por la demonología imperante: el inmigrante no quita trabajo, lo crea y es siempre un factor de progreso, nunca de atraso. El historiado J.P. Taylor explicaba que la revolución industrial que hizo la grandeza de Inglaterra no hubiera sido posible si Gran Bretaña no hubiera sido entonces un país sin fronteras, donde podía radicarse el que quisiera -con el único requisito de cumplir la ley-, meter o sacar su dinero, abrir o correr empresas y contratar empleados o emplearse. El prodigioso desarrollo de Estados Unidos en el siglo XIX, de Argentina, de Canadá, de Venezuela en los años treinta y cuarenta, coinciden con políticas de puertas abiertas a la inmigración. Y eso lo recordaba Steve Forbes, en las primarias de la candidatura a la Presidencia del Partido Republicano, atreviéndose a proponer en su programa restablecer la apertura pura y simple de las fronteras que practicó Estados Unidos en los mejores momentos de su historia. El senador Jack Kemp, que tuvo la valentía de apoyar esta propuesta de la más pura cepa liberal, es ahora candidato a la Vicepresidencia, con el senador Dole, y si es coherente debería defenderla en la campaña por la conquista de la Casa Blanca.

¿No hay entonces manera alguna de restringir o poner coto a la marea migratoria que, desde todos los rincones del Tercer Mundo, rompe contra el mundo desarrollado? A menos de exterminar con bombas atómicas a las cuatro quintas partes del planeta que viven en la miseria, no hay ninguna. Es totalmente inútil gastarse la plata de los maltratados contribuyentes diseñando programas, cada vez más costosos, para impermeabilizar las fronteras, porque no hay un solo caso exitoso que pruebe la eficacia de esta política represiva. Y, en cambio, hay cien que prueban que las fronteras se convierten en coladeras cuando la sociedad que pretenden proteger imanta a los desheredados de la vecindad. La inmigración se reducirá cuando los países que la atraen dejen de ser atractivos porque están en crisis o saturados o cuando los países que la generan ofrezcan trabajo y oportunidades de mejora a sus ciudadanos. Los gallegos se quedan hoy en Galicia y los murcianos en Murcia, porque, a diferencia de lo que ocurría hace cuarenta o cincuenta años, en Galicia y en Murcia pueden vivir decentemente y ofrecer un futuro mejor a sus hijos que rompiéndose los lomos en la pampa argentina o recogiendo uvas en el mediodía francés. Lo mismo les pasa a los irlandeses y por eso ya no emigran con la ilusión de llegar a ser policías en Manhattan y los italianos se quedan en Italia porque allí viven mejor que amasando pizzas en Chicago. Hay almas piadosas que, para morigerar la inmigración, proponen a los gobiernos de los países modernos una generosa política de ayuda económica al Tercer Mundo. Esto, en principio, parece muy altruista. La verdad es que si la ayuda se entiende como ayuda a los gobiernos del Tercer Mundo, esta política sólo sirve para agravar el problema en vez de resolverlo de raíz. Porque la ayuda que llega a gánster como el Mobutu del Zaire o la satrapía militar de Nigeria o a cualquiera de las otras dictaduras africanas sólo sirve para inflar aún más las cuentas bancarias privadas que aquellos déspotas tienen en Suiza, es decir, para acrecentar la corrupción, sin que ella beneficie en lo más mínimo a las víctimas. Si ayuda hay, ella debe ser cuidadosamente canalizada hacia el sector privado y sometida a una vigilancia en todas sus instancias para que cumpla con la finalidad prevista, que es crear empleo y desarrollar los recursos, lejos de la gangrena estatal. En realidad, la ayuda más efectiva que los países democráticos modernos pueden prestar a los países pobres es abrirles las fronteras comerciales, recibir sus productos, estimular los intercambios y una enérgica política de incentivos y sanciones para lograr su democratización, ya que, al igual que en América Latina, el despotismo y el autoritarismo políticos son el mayor obstáculo que enfrenta hoy el continente africano para revertir ese destino de empobrecimiento sistemático que es el suyo desde la descolonización.

Este puede parecer un artículo muy pesimista a quienes creen que la inmigración -sobre todo la negra, mulata, amarilla o cobriza- augura un incierto porvenir a las democracias occidentales. No lo es para quien, como yo, está convencido que la inmigración de cualquier color y sabor es una inyección de vida, energía y cultura y que los países deberían recibirla como una bendición.

He tomado este artículo como modelo. Se nota un lenguaje un poco más informal y muestra su punto de vista desarrollándose a través de una introducción, un desarrollo y una conclusión. El texto se va combinando con datos duros y su opinión, dejando en claro un punto de vista pero bien defendido.

El artículo no es muy extenso, pero tiene lo suficiente. El autor se involucra pero no cae en el protagonismo del artículo o en detalles nimios.

Sin duda una buena muestra de que no siempre demasiado es bueno.

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Periodismo especializado

Montse Quesada, la profesora de la Universidad catalana Pompeu Fabra, pondera las cualidades del Periodismo Especializado, al que ella llama también Información Periodística Especializada, subrayando, asimismo, su importancia.

Ella destaca que esta modalidad profesional es capaz de explicar no solo el qué, sino sobre todo el porqué de los hechos, las consecuencias que ello puede significar, y “qué es lo que no ocurrió, aunque tal vez debiera haber ocurrido”

El periodista especializado no busca conocer una rama del saber como lo haría un especialista, sino en la medida en que tal saber puede y debe ser objeto de información periodística por su interés para la sociedad.

“Estructura informativa que analiza la realidad de un área determinada de la actualidad a través de las distintas especialidades del saber, profundiza en sus motivaciones, la coloca en un contexto amplío que ofrezca una visión global al destinatario y elabora un mensaje periodístico que acomode el código al nivel propio de la audiencia atendiendo a sus intereses y necesidades” (Fernández del Moral)

El periodismo especializado es la contraparte del periodismo que se hace a diario y sus principales diferencias  -y cualidadades también- es la profundidad que se le invierte, el tiempo en comprobar las fuentes y su calidad, la investigación que se hace sobre el tema a escribir y la especialización en un tema, como su nombre lo indica.

De este modo, esa profundización en el tema no sólo asegura un mayor conocimiento sobre lo que se escribe, sino una visión más cercana a la realidad, lejos de una versión oficial de la fuente entrevistada.

Actualmente en México hacer periodismo especializado es un poco difícil pues al tener que invertirse en tiempo, se reduce la cantidad de notas que se pueden escribir y no todos los medios están dispuestos a mantener en su nómina a un periodista que le entregue información (aunque muy buena) cada mes en vez de diariamente. Afortunadamente existen algunos medios que sí hacen periodismo especializado, además de publicaciones especializadas en cultura, ciencia, deportes, música, arte, etc. Donde se puede hacer periodismo.

Periodismo y realidad

Violeta Santiago

México 2012

La realidad en alguna de sus mejores definiciones no es más que lo que parece ser. Desde ese punto de partida, trabajar la realidad en el periodismo se podría interpretar como lo que el periodista cree que parece ser. 

El estado puro de la verdad que se pretende alcanzar con el periodismo –ese, idealizado– se transforma en el punto de vista de quien lo escribe. Nadie está ajeno a corrientes, pasiones, pensamientos. De modo que siempre nos encontraremos con versiones de esa realidad pero versiones finalmente.

Entre los problemas de la realidad concreta está en el afirmar que algo es real porque está ahí. No obstante, ese estar ahí significa que es percibido por alguien y esa percepción es producto de su experiencia, según el empirismo.

Dos hombres pueden ver una mesa, coincidir en que es mesa y estar de acuerdo en que es de madera. Para uno será marrón, refiriéndose a eso como morado. Para otro el color marrón será rojo. Y hasta que se pongan de acuerdo cada individuo tendrá una percepción diferente de la realidad.

Regresando al periodismo, que es lo que nos interesa ahora, el periodista intenta crear una alusión de estar ahí y de que los hechos fueron tal y como se relatan. Ser objetivo. Esa es la característica que más se puede acercar a realidad en el ámbito periodístico.

La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer. A.M. Rosenthal

Esta cualidad fue perseguida por los reporteros del New York Times intentando escribir dejando de lado prejuicios personales y puntos de vista para tratar por igual a todas las personas u opiniones. Entre las ventajas de la objetividad está el hecho de que el reportero se hace entonces responsable solamente de cómo informa, pero no de lo que está informando.

El periodismo en su máxima idealización se describe como informar con la verdad. Pero los propios medios de comunicación son empresas y como éstas, su intención es obtener ganancias monetarias.

Y de esta forma la función del periodismo es corrupta para dar paso a la realidad deformada deliberadamente. Desde la incursión de líneas editoriales, hasta de la propia mente del periodista, el ejercicio es reducido a un espejo, a veces muy opaco y a veces no tanto, pero al fin espejo y una mera parte de esa “realidad”.

Una de las reglas de oro en la redacción consiste en no involucrarse en la nota informativa. Sin embargo muchos periodistas caen en el absurdo de, en su deseo de mostrarse lo más neutrales posibles, convertir la citada nota en una nota de citas. Se complementan con técnicas estilo Roberto Madrazo en campaña de 2006, mencionando cifras y porcentajes para intentar estratégicamente ser veraces.

Pero todos esos artilugios de objetividad pueden ser blancos de manipulación y entonces convertirse en intentos de objetividad. Como ejemplo: encuestas sobre el desempeño de un servidor público, producidas en el departamento de comunicación social de la misma institución.

Desde el momento de escribir sobre un hecho o no, de incluir una fuente y negar otra, de suprimir incluso datos aportados por la fuente elegida, la jerarquización de la información y hasta el lugar que llevará la nota dentro del periódico, el ejercicio de objetividad queda en entre dicho por las decisiones tomadas.

Pero un periodista que no siente nada es menos confiable (a los ojos de los lectores) que uno que defiende un punto. ¿Acaso no goza Proceso de ser un medio objetivo aunque tiene una cargada línea de oposición? Entonces el estatus de verídico lo otorgará el lector que comparta la misma interpretación de la realidad, según su propia experiencia. O, en otras palabras, que crea también que la mesa es de madera y es de color marrón (del púrpura y no del rojo).

La información escrita para los medios tiene siempre una intención. O de otra manera nos encontraríamos sólo partes informativas y líneas de datos duros sin orden ni sentido. La conciencia del periodista determina la calidad de la información.

Por ejemplo, alguien que nunca ha vivido en carne propia un enfrentamiento armado en la ciudad y, además, comparta la idea de que la estrategia de la lucha anti drogas es efectiva, estará más a favor de alguien que escriba que no está pasando nada y tachará de “alarmista y manipulador” a quien señale los hechos. Mientras que las personas que tuvieron el infortunio de estar ahí en esos momentos considerará esa noticia como verdadera. Y de ahí, se puede todavía profundizar más. Algunos expresarán opiniones a favor de las fuerzas armadas en la medida de como hayan sido tratados.

De la misma manera el periodista escribirá los hechos, aún con datos verdaderos, es decir, comprobables (fechas, nombres, estadísticas, lugares, hora, etc.) según su visión de la realidad.

En la teoría de la agenda setting de McCombs y Shaw se denomina a los informadores como líderes de opinión y son quienes gozan del poder de llevar a las masas información que moldea la opinión pública.

Quizá, la objetividad se logre en forma de equilibrio entre los hechos comprobables y el periodista, en base al compromiso para con la sociedad. Y esto es sólo una postura. Pues aunque el periodista no se incluya en la nota, la presión del punto con el trazo de su pluma siempre estará presente.

Los que gozan del respeto de ser veraces han escrito después de largas y profundas investigaciones hasta llegar a la verdad notable o comprobable, llegando a crear una instantánea de la situación social. Los que sólo leen noticias a través de un telepromter o escriben en defensa de la compañía que les da tremendo sueldo, son fáciles de diferenciar en la medida de que lo que escriben para nada (ni soñando) se aproxima a lo que la sociedad vive.

¿Le cree a un Loret de Mola o a un López-Dóriga? ¿O confía más en Lydia Cacho y Carmen Aristegui? ¿Por qué unos son considerados simples lectores de noticias mientras otros gozan de la confianza del público crítico (no sólo de los que consumen telenovelas)?

La última palabra la tiene en lector. Qué periodista escribe sobre un país llamado México y cuál parece estar escribiendo situaciones de alguna otra nación, menos la nuestra. Serán reales en la medida que compartamos esa visión. Visión apenas reducida de una realidad que nunca podremos reproducir, sólo creer que sentimos.

De todas las vocaciones del hombre, el periodismo es aquella en la que hay menos lugar para las verdades absolutas. La llama sagrada del periodismo es la duda, la verificación de los datos, la interrogación constante. Allí donde los documentos parecen instalar una certeza, el periodismo instala siempre una pregunta. Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: esos son los verbos capitales de la profesión más arriesgada y más apasionante del mundo.

Un periodista que conoce a su lector jamás se exhibe. Establece con él, desde el principio, lo que yo llamaría un pacto de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia y fidelidad a la verdad. A la avidez de conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta. Tomás Eloy Martínez

“Me voy a inventar los cuentos que saldrán publicados mañana, ese es mi trabajo. Soy un cuentista de la realidad”. Escribir historias es la esencia del periodismo. Y dichas historias cabrán en la realidad sólo si el lector lo permite: para el periodista lo que él escribe será verdad, pues es su visión. Aún no incluyéndose en la nota y dando ambos puntos de vista de los participantes sobre un hecho, será siempre su versión, publicable para los demás.

La realidad en el periodismo está condicionada al acercamiento que se tiene con la sociedad, pendiente de los detalles y ajena a prejuicios y la búsqueda del poder y enriquecimiento personal. Es la sociedad la que decir quién escribe la realidad. Y es el periodismo, un trabajo no apto para cínicos. (Ryszard Kapuscinski)

Definición de periodismo

Una definición de periodismo. De muchas.

En el Manual de Periodismo, Vicente Leñero y Carlos Marín definen al oficio periodístico como una forma de comunicación social “a través de la cual se dan a conocer y se analizan los hechos de interés público”. Esos “hechos de interés público” se dan a conocer, en su mayor parte, mediante los llamados géneros informativos, que son la noticia, que es la base de toda la información periodística; la entrevista, que puede ser informativa o de opinión; o el reportaje, que es un género híbrido, como la crónica; en estos últimos se concentra tanto la información como la opinión. Los hechos de interés periodístico se analizan mediante los llamados géneros de opinión, donde algunos reporteros o académicos y especialistas en ciertas materias, emiten su punto de vista y sus juicios de valor para calificar un evento. “El periodismo resuelve de manera periódica, oportuna y verosímil la necesidad que tiene el hombre de saber qué pasa en su ciudad, en su país, en el mundo, y que repercuten en la vida personal y colectiva. El interés público –y el periodismo en consecuencia-tiene como límites la intimidad de las personas”.

Hier kommt das Schicksal

Ich habe immer gedacht, jeder macht sein selbes Schicksal. Jetzt kommt meines. Es ist kompliziert zu erklären… Erste soll ich den Zeitplan machen, der für das nächste Semester ist. Dieses Semester hat nicht noch geendet und ich soll wissen welche Vorlesungen werde ich nehmen!

Das ist unglaublich… Ok. Aber das kompliziert es ist nicht das. Vielleicht, ob ich ein normales Mädchen, könnte ich ein ganzes normales Semester haben. Aber nein… Das Mädchen will ein Tausend Dingen machen: Sozialdienst, die Bearbeitung für das Austauschsemester, ah! und den Roman.

Ich bin ehrlich. Es mir egal. Ja, ich wohne fast fast in der Uni. Und? Ja, ich esse die erste Sache, die ich im Kühlschrank sehe, ich schlafe 5 Stunden pro Tag. Aber, ich bin glücklich ^^

Heute, jemand besonderer hat mir gesagt “Glücklich ist eine innere Zufriedenheit in sich zu haben”. Naja, ich liebe stressend bin. Wirklich. Also, ich meine “nicht immer, natürlich” aber wenn ich viele Arbeite machen muss, habe ich immer alles fertig und gut gemacht.

Jetzt, z.B habe ich schlechte Laune. Hatte. Ich bin besser; es ist immer gut schreiben.

Ich gucke gerade meine Zeitplan… sie sieht sich nicht so schlimm. Ich werde die erste meiner Generation sein, die anmelden kann. Ja,ja… Ich weiß, es gibt immer einen Fehler von meiner Fakultät ¬¬ (Ich hoffe, dieses mal nicht!) und ich werde improvisieren sollen. Aber, ganz ok. (Immer positiv :D… -.-) Ich habe viele Chancen: mit dem Sozialdienst oder keinem, aber alles mit vielen Arbeit ^^.

Na, das wird gut. Nächstes Semester soll gut gehen. Und ich bin sicher, Nächster Jahr wird noch mehr super.

Hey, Zeit zu ruhen! Hier kommt der Schnee!

P.S: Viel Glück mit der pre-Anmeldung für mich.

Los supuestos de la vida


Escrito por @VicereineOezil

Vivimos a medias. Dejamos que muchas de las decisiones que debiéramos tomar, se resuelvan por medios ajenos a nosotros.

Muchas personas no se esfuerzan más porque creen que entre más deseen, más difícil es y también si falla, es más doloroso. Le tenemos miedo al dolor, a la soledad, a la incomprensión. Dejamos de ser quien queremos ser para encajar con los demás; nos esforzamos más por demostrar a los otros que somos felices, que a nosotros mismos.

Esa pantalla nos aleja del mismo racioncinio. Simplificamos la vida, vivimos „como cerdos“. Pero luego la rutina nos mata. Logramos la vida sencilla y monótana que siempre deseamos, para no arriesgarnos a sufrir, que terminamos de todos modos sufriendo.

Entonces esa comodidad es relativamente corta. En cambio quien siempre está pensando y por lo tanto, muchas veces cayendo, llega a un momento en el que el conocimiento lo motiva, pues ya sabe vivir, sabe sufrir y por lo tanto, ser feliz y disfrutar.

Para muchos, el crecer, terminar su carrera si acaso, tener un buen trabajo, una pareja y familia es la máxima realización. El que piensa más allá, se arriesga en una aventura casi individual, pues las aves que vuelan alto no vuelan en parvadas. Y en varias ocasiones deben sacrificar una parte de la felicidad momentánea para la felicidad posterior, pero es entonces cuando los logros saben más ricos,

El orden de esos logros cambian, incluso no se obtienen todos juntos o tan fácilmente que el del que no piensa, y nos referimos a pensar a la reflexión profunda de la vida, no al proceso normal humano.

Al final, el „loco“ deja todo en el intento de vivir, haciéndolo más intenso, disfrutando de cosas que incluso él nunca se imaginó. El otro habrá vivido normal, cumplido su ciclo natural y después de algunas generaciones, olvidado. El que hace de su vida una reflexión, un reto, habrá trascendido.

Sólo aquellos que están lo suficientemente locos para creer que pueden cambiar al mundo, lo logran. Al menos, soy una loca más feliz que Nietzsche.

AMLO y MORENA en Veracruz 2011

La tarde del sábado 21 de Mayo de 2011, Andrés Manuel López Obrador, visitó la ciudad de Veracruz puerto como parte de su gira de asambleas informativas del Movimiento de Regeneración Nacional -MORENA-.

Amlo arribó cerca de las 6 de la tarde, cruzando todo el zócalo acompañado de la gente que le abrazaba, saludaba  y entregaba peticiones entre coros de “Es un honor estar con Obrador” o “Aguante mi gallo”.

Esa tarde, una sincera sonrisa iluminó Veracruz.

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GALERÍA

Diario de una Twittera

Por @VicereineOezil

Algo llamado introducción

-¿Qué haces? -Le preguntaba hace varios meses a mi hermano cuando estaba en la madrugada pegado a su teléfono y no terminaba de irse a dormir.

-Estoy “twitteando”.

-Ach… ya vas otra vez con eso. -Le decía- ¡Sólo te falta hasta twittear en el baño!

Un par de meses después dejó esa pequeña obsesión y siendo sincera no me hice una cuenta por temor a verme como él… Sin embargo, en octubre 15 del 2010 abrí mi cuenta para promocionar el programa de radio que en ese tiempo tenía con unos compañeros.

Pero no fue sino hasta marzo que comencé a dedicarle tiempo al twitter. Y para abril ya había twitteado más que lo que había hecho en todos los meses anteriores. Ahora me hermano me ve y se ríe, esa risa de “ahora te veo yo”.

En fin, gracias a Twitter me han pasado cosas geniales. Ésta fue una breve introducción de algo que tenía rato que quería hacer: una breve columna. No sé cada cuanto la haré, pero procuraré que sea lo más periódica posible.

🙂

“2 cafés y una puñalada”

Lunes 2 de Mayo, 2011.

Desperté más temprano de lo que había planeado. El reloj marcaba las 7:20 y yo entraba hasta las 9. Me volví a dormir esperando que el reloj despertador sonara a las 8 como lo había programado. Cuando abrí los ojos eran 8:45. ><

En fin, me metí a bañar y luego preparé un delicioso Té Chai Latte, costumbre que recién adquirí gracias a los buenos consejos twitteros y de café de un amigo de Austria.

Y llego a la Uni y… no llegó el maestro. Tampoco la siguiente clase. Y es que resulta que los muy trabajadores fueron a un desfile, cosa del sindicato me parece, y por eso no fueron a dar clases hoy. Sólo tuve una clase, Diseño y Creatividad Gráfica.

En la tarde fue el mismo escenario que en la mañana, me quedé twitteando y maldiciendo la mala red de internet de la UV, hablando de Aur Pair con una compañera, que decía que mientras en EUA explotan a los chicos de Aur Pair, en cambio en Europa la cultura es diferente. Nada raro, eh. Comentábamos también que en la facu nadie twitteaba, aparte de mi; los pocos que tienen cuentas ni las usan o ponen cosas mundanas. Sin embargo les convencí a que checaran sus cuentas el 10 de mayo para que hagamos TT #chingatumadrecalderon. Sorprendentemente respondieron que sí. 🙂

Más tarde, como el profe de publicidad no llegó, fui con un amigo a cafetear un rato al Starbucks, esperando hasta que fueran las 7:30 para mi clase de alemán.

Mi amigo me enseñó el “piquete” que le dieron en la parte superior derecha del pecho, cuando hace una semana lo asaltaron. tristemente este tipo de cosas son ya muy comunes… También estuvimos charlando sobre twitter, ya que mientras estábamos disfrutando de un Té de pétalos de rosas y un Espresso, llegaban notificaciones. Sobre todo se reía de que estaba twitteando el café con #Twitterkaffee y sólo decía “eres una pinche rara”.

“La puñalada” y el rico té

Discutíamos el hecho de que él no tuviera una cuenta. Él señalaba que quizá la tendría si tuviera un smartphone (como el que le robaron) y si tuviera un plan de datos. Además recalcaba que “esto” no era para él. Charlas más, charlas menos, regresamos a la facultad e íbamos entrando al Centro de Idiomas cuando…

(A medio pasillo)

-¡Oye a ti te conozco! Eres VicereineOezil, yo vi tu Twitcam

Yo con cara de (*o*) respondí que efectivamente era la misma. El chico se presentó con su User y bueno, confieso que me sentí genial.  (un saludo @lionlg)

Mi amigo me miró sorprendido y sólo le dije “¿Ves? Esto es genial”. Lo que restaba de la noche fue buena. Sobre los followers, no le veo el caso a la gente que sólo busca tener seguidores para… ¿para qué? Con mis 349 me siento feliz, si se incrementan obviamente me alegro, pero el punto que quiero tocar es que es mejor que las personas te sigan porque han visto lo que escribes que sólo por #síguemeytesigo y nunca te vuelvo a hablar. ¿Cuestión de egos?

Bueno, para terminar les comento sobre el proyecto de un amigo, @Julianh85, que ha creado el HT #dasistTwitter (en alemán, que significa “Esto es Twiiter”). Bueno me encantaría que escribieran qué es para ustedes twitter, mándenmelo (@VicereineOezil) y lo traduzco con el HT para seguir enriqueciendo esto :). Algunos que he hecho dicen “La realidad política y social de méxico, esto es Twitter” o “Nuestra libertad”. En fin, lo que para ustedes sea Twitter es genial, pues cada quien tiene su realidad y eso es lo que hace tan grandiosa esta red.

Ahh… ayer domingo llegué -de nuevo- al límite de tweets. Así que tuve intenciones de irme a dormir, pero un rato después pude volver a twittear y bueno… #tecladodependencia.

Bueno, esto ha sido todo por hoy. Mañana tenemos Champions y ¡Tenemos que dar todo Madrid! He apostado el avatar.

El jueves a las 10 pm habrá Twitcam, ¡No se la pierdan!

Desde mi habitación libre de panistas, ¡les deseo una genial semana!

Ahh… y #HalaMadrid

“Das ist mein Leben #dasistTwitter”

Saludos. @VicereineOezil

Los Grupos Focales de Discusión como Método de Investigación

Los Grupos Focales de Discusión

como Método de Investigación

Miguel Martínez Miguélez *

 

Resumen

El autor de este artículo nos presenta la metodología de este novedoso método de investigación: los grupos focales de discusión. Parte de una amplia fundamentación epistemológica del mismo y, luego, articula y detalla las principales etapas de su metodología: las áreas y tópicos de estudio que pueden ser abordadas con él, los objetivos de tal tipo de investigación, cómo se conforman los grupos de estudio, el papel que juega el director o facilitador de la investigación, las duración de las sesiones y la dinámica de las mismas.

 

Palabras  clave: grupos focales, epistemología, metodología, técnicas.

 

Abstract

 

The author of this article presents us the methodology of this novel investigation method: the focal groups of discussion. He presents a wide epistemological foundation of the method and, then, he articulates and details the main stages of the methodology: the areas and study topics that can be approached with it, the objectives of such an investigation, how they conform to the study groups, the role that the director or facilitator of the investigation plays, the duration of the sessions and its dynamics.

Key Words: Focal groups, epistemology, methodology, techniques.

___________________

 

El grupo focal de discusión es “focal” porque focaliza su atención e interés en un tema específico de estudio e investigación que le es propio, por estar cercano a su pensar y sentir; y es de “discusión” porque realiza su principal trabajo de búsqueda por medio de la interacción discursiva y la contrastación de las opiniones de sus miembros. El grupo focal es un método de investigación colectivista, más que individualista, y se centra en la pluralidad y variedad de las actitudes, experiencias y creencias de los participantes, y lo hace en un espacio de tiempo relativamente corto.

 

1.  Fundamentación Epistemológica

 

Sin una clara fundamentación epistemológica y metodológica, una técnica de investigación no pasa de ser un conjunto de procedimientos confuso, arbitrario e incomprensible. Por ello, queremos poner de relieve estas dos partes de esta técnica.

Niels Bohr considera el principio de complementariedad como un as pec to central de la descripción de la naturaleza. En re la ción a la física cuántica, señala que la luz se com porta como una onda en determinadas condi cio nes de observa ción (por ejemplo, en los efectos de interferen cia), y como una partícula en otras (por ejemplo, en los efectos fotoeléctri cos), por lo cual se llega a con clu sio nes que resultan con ceptualmente incom patibles, pero que, con una base episte mológica más riguro sa, son comple mentarias. Distintas si tua ciones de observa ción son con frecuen cia complementarias entre sí, lo cual quiere decir que, aunque parezca que se excluyen mutuamen te, que no pue den ser realizadas simultá neamente y que los resultados de una no pueden compararse unívoca mente con los de otra, sin embar go, analizando más profundamente la acti vidad episté mica del sujeto, se perciben como com patibles, conciliables y comple men tarias (Barbour, 1971, p. 333; Heisen berg, 1975, pp. 131-2).

Niels Bohr introdujo la idea de complementariedad a fin de facilitar la comprensión de la relación existente entre pares de conceptos clásicos. Concibió las imágenes de la onda y la partícula como dos descripciones complementa rias de la misma realidad; por tanto, sólo parcialmente correctas y con un campo de aplicaciones limitado. Ambas imágenes eran necesarias para dar una explicación completa de la realidad atómica y ambas habían de ser aplicadas den tro de los límites impuestos por el principio de incerti dumbre. La noción de complementa riedad se ha convertido enparte esencial del concepto de la naturaleza sostenido por los físi cos, y Bohr sugirió repetidas veces que tal vez esta noción podría resultar útil fuera del campo de la fí sica.

Son muchos, en efecto, los autores –físicos y humanis tas– que han seguido a Bohr en un uso más amplio de la idea de com ple mentarie dad; análisis mecanicistas y orgáni cos, des cripciones conductua les e introspeccionistas, mente y cere bro, voluntad libre y de terminismo, teleología y meca nicis mo, etc. pueden ser considera dos no tanto como expli cacio nes conflicti vas y contradictorias, sino como descrip cio nes complementarias (cada una capta aspectos de la realidad que no ven las otras), válidas en diferentes con tex tos, y aun en el mismo contexto cuando se adop tan pers pectivas dife ren tes. Igualmente, la ciencia, la filosofía, la histo ria y el arte pueden ser entendi das como modos dife rentes y com plementarios de descripción de la misma reali dad, cada uno de ellos con su aporte propio, único e insus tituible.

Ya Aristóteles había dicho en su tiempo que el ser nunca se da a sí mismo como tal (y, menos, en su plenitud), sino sólo por medio de diferentes aspectos y categorías (Metaf. Lib. iv, cap. 5-6). Es decir, que las realidades nos ofrecen sólo algunas de sus caras, y que el sujeto dispone sólo de algunas categorías. Por esto, necesitamos una racionalidad más respetuosa de los diversos aspectos del ser del pensamiento, una racionalidad múltiple. Habermas señala que esta racionalidad tendría que hacer accesible al mismo tiempo las tres esferas del conocimiento especializado, es decir, “creando una interacción sin restricciones de los elementos cognitivos con los práctico-morales y los expresivo-estéticos” (en: Giddens y otros, 1991, p. 209).

Nos encontramos aquí en la misma situación que el es pec tador que presencia la exhibición de una obra teatral. Él no puede ocupar sino una butaca y, por consiguiente, no puede tener más de un punto de vista. Ese puesto puede ser muy bue no para captar algu nas escenas y, quizá, no tan bue no o, in cluso, muy malo para otras. Cuando la obra teatral, en cam bio, es transmi tida por TV, se colocan 6 u 8 camaró grafos en los puntos más antagónicos y opuestos, y el di rec tor de la trans misión va esco giendo y alter nando sucesi va mente los en foques de las diferentes cámaras. Así, tene mos la visión des de la izquierda, desde la derecha, desde el centro, de cerca, de lejos, etc. como si sal táramos de una butaca a otra; es de cir, tenemos la complementa riedad y riqueza de diferentes puntos de vista. Esta misma lógica es la que usa el buen fo tógrafo cuando en una fiesta, para capturar las mejo res esce nas, se mueve ágilmente en todo el espacio disponi ble. Sólo así podrá después crear un bello álbum de la fiesta.

Esta misma situa ción la constatamos en la vida moderna cuando nombra mos un jura do, una comisión o el parlamento, integrados siempre por muchos miembros, conscientes de que así, con unamayor amplitud de criterios, será analizada más exhaustivamente la complejidad de la realidad.

Sería interesante sentar, imaginariamente, en butacas diferentes a Aristó teles, Ptolomeo, Leonardo, Copérnico, Newton, Marx, Freud, Einstein, Gandi u otros hombres céle bres de la historia, y tratar de ver “el teatro del mundo” des de las perspectivas sociohistóricas de sus ideas. Ciertamente, tendríamos una visión muy enriquecedora.

En esen cia, el prin cipio de complementariedad su braya la incapaci dad humana de agotar la reali dad con una sola perspectiva, pun to de vista, enfoque, óp tica o abordaje, es decir, con un solo intento de cap tarla. La descrip ción más rica de cualquier entidad, sea física o humana, se lo graría al inte grar en un todo cohe rente y ló gico los aportes de diferentes perso nas, filoso fías, escuelas, méto­dos y disciplinas.

La verdadera lección del principio de complementarie dad, la que puede ser traducida a muchos campos del conoci miento, es sin duda esta riqueza de lo real que desborda toda lengua, toda es­tructura lógica, toda clarificación concep tual.

Una consecuencia del principio de complementariedad, de gran trascendencia epistemológica, es la posibilidad de superar los conceptos de “objetividad” y “subjetividad” con uno más amplio y racional, que es el de “enfoque”. El enfoque es una perspectiva mental, un abordaje, o una aproximación ideológicos, un punto de vista desde una situación personal, que no sugiere ni la universalidad de la objetividad ni los prejuicios personales de la subjetividad; sólo la propia apreciación.

Sin embargo, no sería correcto pensar que todos los puntos de vista o perspectivas son buenos por igual. Hay enfoques o puntos de vista privilegiados. Así como la función teatral no se observa ni se disfruta en forma idéntica desde una platea, un palco o un balcón, que desde una galería o la tribuna presidencial (y se paga distinto precio en cada caso), hay perspectivas o puntos de vista mejores que otros para comprender las realidades.

Todo ser humano ha nacido y crecido en un con texto y en unas coorde nadas socio-históricas que impli can unos valo res, intereses, fines, propósi tos, deseos, necesi da des, inten ciones, temores, etc. y ha tenido una educa ción y una forma ción con experiencias muy particulares y persona les. Todo esto equivale a habernos sentado en una determinada bu ta ca para pre senciar y vivir el espectáculo teatral de la vi da. Por esto, sólo con el diálogo, la interacción y el inter cam bio con los otros especta dores –espe cialmente con aque llos ubicados en posicio nes contra rias e, incluso, con una episteme radicalmente diferente– podemos lograr enri quecer y comple mentar nuestra percep ción de la reali dad.

En consecuencia, es necesario enfatizar que resulta muy difícil, cuando no imposible, que se pueda siempre demostrar la prioridad o exclusivi dad de una deter minada disciplina, teoría, modelo o método (o cualquier otro instrumento concep tual que se quiera usar) para la interpretación de una realidad específi ca.

Descartes, en el Discurso del Método –y en un contraste paradójico con la orientación general de su doctrina– dice que “la razón es la cosa mejor distribuida que existe”. Quizás, sea ésta una afirmación que debiera escul pirse con letras de oro en todo tratado que verse sobre el conoci miento humano.

En efecto, toda mente humana sana percibe y descubre algún sentido en las realida des con que se enfren ta y le parece que su percepción es la mejor, la más “verdadera”. El problema reside en que no tenemos un criterio seguro, infali ble, para aceptar una y descartar todas las demás; lo cual no quiere decir que todas sean igualmente buenas. Por esto, a veces, se recurre al consenso de la mayoría. Pero “la verdad”, lamentablemente, no coincide democráticamente con el parecer de la mayoría. La mayoría puede estar equivocada. Si, en cambio, pudiéra mos poner en conjunto esos “fragmen tos de verdad”, ese significado que cada mente humana descubre en el objeto que aborda, si pudiéra mos lijar unos con otros y quitarles lo que tienen de menos valioso, tendríamos unaverdad muy respe table y aprecia ble, una figura de la verdad como la figura que resulta de la unión de las piezas del mosaico en que está dividida. Éste será precisamente el objetivo básico que persiguen los Grupos Focales de Discusión.

El Papa Juan XXIII hablaba mucho de “los signos de los tiempos” como guía para nuestra orientación existencial. Quizás, uno de estos signos de nuestro tiempo –con su multi pli cidad de saberes, filosofías, escuelas, enfoques, disciplinas, especia lidades, métodos y técnicas–, sea precisamente la necesidad imperiosa de una mayor coordinación, de una más profunda unión e integración en un diálogo fecundo para ver más claro, para descubrir nuevos significados, en esta nebulosidad ideológica en que nos ha tocado vivir.

Esta tarea, que en sí pudiera asustar a cualquie ra, quizá no sea esencial mente diferente de la que realiza el buen fotógrafo aludido al sacar, en una fiesta, muchas fotos desde muy diferentes puntos de vista y estructurar, después, un bello álbum de la misma. Sin embargo, implica el paso de una teo ría de la racionalidad li neal, inducti vo-de ductiva, a una estruc tural-sistémica.

 

2.  Metodología de los Grupos Focales

 

Según Morgan (1998b), los grupos focales se desarrollaron en tres fases: primero, en la década de 1920-30, los científicos sociales los usaron con una gran variedad de propósitos, entre los cuales sobresalía el desarrollo de cuestionarios panorámicos. En segundo lugar, entre la segunda guerra mundial y la década de los 70, los grupos focales fueron utilizados principalmente por los investigadores del mercado para comprender los deseos y necesidades de la gente. Finalmente, desde 1980 en adelante, han sido usados por diferentes profesionales para hacer investigación relacionada con la salud, la familia, la educación, la conducta sexual y otros tópicos sociales. En los últimos años, los científicos sociales han comenzado a considerar que, efectivamente, el grupo focal es una importante técnica de investigación cualitativa y su uso se ha incrementado considerablemente en todos los campos de las ciencias humanas.

Las dos técnicas principales usadas para recoger información en la metodología cualitativa son la observación participativa y las entrevistas en profundidad. Los grupos focales poseen elementos de ambas técnicas, y, aunque mantienen su unicidad y distinción como método de investigación, son como “un modo de oír a la gente y aprender de ella” (Morgan, 1998b, p. 9). Los participantes en los mismos encuentran la experiencia más gratificante y estimulante que las entrevistas individuales.

 

2.1  Áreas y Temas

El grupo focal es, ante todo, un grupo de trabajo, tiene una tarea específica que cumplir y unos objetivos que lograr: será la naturaleza, o angustia que produce un tema de salud, la actitud de rechazo o simpatía por un producto comercial, el comportamiento concreto y las razones que avalan su rutina en la vida social, u otro escogido entre la gran variedad de temas de la vida privada o pública. En el fondo, toda la investigación gira en torno a una pregunta explícita o implícita, pero que, cuanto más clara sea, más fácilmente orientará todo el proceso de búsqueda; la pregunta, a veces, la formula claramente “el cliente” que solicita la investigación.

Los temas que más sintonizan con la técnica de los grupos focales son aquellos que, por su naturaleza, tienen muchas caras, perspectivas o puntos de vista, y, por ello, requieren el concurso de diferentes enfoques o abordajes, aspectos que sólo nos los pueden ofrecer diferentes personas con variadas experiencias, intereses y valores.

2.2   Objetivos de la Investigación

El objetivo fundamental del grupo focal es alcanzar o lograr el descubrimiento de una estructura de sentido compartida, si es posible consensualmente, o, en todo caso, bien fundamentada por los aportes de los miembros del grupo.

2.3  Conformación de los Grupos

Un grupo focal de discusión está constituido por una estructura metodológica artificial; no es un grupo natural de conversación, ni de aprendizaje o de terapia psicológica, ni tampoco es un foro público, aunque tenga un poco de todas esas modalidades. El grupo focal va cambiando a medida que progresa en su actividad. Algunos expertos en la técnica aconsejan que sus miembros no pertenezcan a un grupo previo (familiar, vecinal, laboral); otros aconsejan lo contrario. Ambos tienen su parte de razón, según se vea el conocimiento recíproco previo de los miembros en su parte deventaja y utilidad, en ciertos momentos de la discusión, o según se aprecie ese conocimiento recíproco previo en su componente inhibitoria en otros momentos. Ambas cosas se pueden dar de acuerdo al tema a estudiar y habrá que tenerlas en cuenta.

La muestra de estudio no responde a criterios estadísticos, sino estructurales, es decir, a su representatividad de determinadas relaciones sociales en la vida real. Las variables más significativas son las de edad, sexo, clase social, población y otros, que buscan obtener producciones de cada clase o conjunto. No sería conveniente, por ejemplo, juntar en un grupo patronos y obreros, o padres e hijos, o adolescentes y adultos (entre jóvenes de 15 y 18 años puede existir un abismo), o adolescentes de ambos sexos; ello inhibiría la producción de ideas por diversas razones; pero un grupo muy homogéneo producirá resultados muy simples y obvios. Por todo ello, la homogeneidad y la heterogeneidad habrán de combinarse después de ponderar bien las ventajas o desventajas, las conveniencias y los inconvenientes de cada caso particular.

En cuanto al número y tamaño de los grupos, las experiencias con esta técnica demuestran que el número de grupos puede ir de 2 a 10 (predominando los estudios con 4 ó 5 grupos), según la naturaleza del tópico a investigar; y el tamaño de cada grupo que se ha demostrado más eficaz es el que se forma con 4 ó 6 personas. Salirse de estos límites trae, generalmente, inconvenientes de diversa naturaleza.

Canales y Peinado (1998) presentan un diseño que realizaron para el estudio de “La Cultura del alcohol entre los jóvenes de la Comunidad de Madrid”. En él balancean diferentes variables, en 9 grupos, tratando de equilibrar las ventajas y desventajas de los grupos:

Grupos:

1:  Madrid, mujeres de 15 a 16 años, de estatus medio-medio y medio-alto.

2:  Madrid, hombres de 17 a 20 años, de estatus medio-bajo.

3:  Madrid, hombres y mujeres de 21 a 25 años y estatus medio-medio.

4:  Cinturón industrial, hijos de obreros, hombres de 15 a 16 años.

5:  Cinturón industrial, obreros o hijos de obreros, hombres de 17 a 20 años.

6:  Cinturón industrial, obreros, hombres y mujeres, de 21 a 25 años.

7:  Provincia, hombres de estatus medio-bajo, de 15 a 17 años.

8:  Provincia, mujeres de estatus medio-medio, de 17 a 20 años.

9:  Provincia, hombres y mujeres, de estatus medio-medio

y medio-alto, de 21 a 25 años (pp. 301-2).

 

Un punto que hay que atender, y cuya solución no se puede generalizar, es el relacionado con la gratuidad o menos del trabajo que realizan los miembros de los grupos. Así como los miembros de clase media-baja se molestarían si no se les da una contraprestación, los de clase media-alta, quizá, lo harían si se les ofrece. Por ello, hay que estudiar qué sería lo mejor en cada caso y en qué consistiría dicha contraprestación.

También es importante la elección del espacio físico para realizar la reunión. No debe ser un local que evoque otro tipo de vivencias en los miembros del grupo, como el de reuniones gremiales, sindicales, etc.; es preferible un local neutro, pero, al mismo tiempo, que no los aleje demasiado del ambiente natural donde desarrollan sus vidas, pues ello crearía un factor de artificialidadinconveniente. Si se hace en torno a una mesa, es aconsejable que la mesa sea redonda, pues facilita espacialmente la comunicación; si la mesa es rectangular, no conviene que el investigador se siente en un frente como quien preside con autoridad.

 

2.4  Papel del Investigador:  director, guía, facilitador, animador

 

El papel del investigador es externo durante todo el proceso de la reunión. No participa en la producción de la ideas, ni, mucho menos, evalúa, aprueba o desaprueba el contenido de lo que va apareciendo; sólo guiará la reunión dando la palabra, si ello es necesario, trayendo la conversación hacia la temática en cuestión si hay digresiones serias, pidiendo que concreten o integren sus ideas si hay dispersión, etc. Canales y Peinado, en la investigación citada (1998), sugieren, para comenzar y salvando las diferencias, algo así como la siguiente introducción:

 

Buenas tardes. Antes de comenzar quería agradecerles su asistencia. Les hemos convocado para hablar del consumo del alcohol; estamos llevando a cabo una investigación sociológica sobre este tema, y para ello estamos realizando diversas reuniones como ésta, en las que se trata de que ustedes discutan sobre el tema, como en una mesa redonda, abordándolo inicialmente desde la perspectiva que les parezca más relevante u oportuna. Después iremos concretando los diversos aspectos que vayan apareciendo espontáneamente y otros de interés para el estudio. Como comprenderán, para esta investigación es de capital importancia que sometan a discusión aquí sus opiniones, y que comenten todo cuanto se les ocurra sobre este tema del alcohol (p. 307).

 

Sin dirigir propiamente la reunión, quizá el investigador tenga que hacer o repetir la pregunta fundamental del estudio más de una vez, tenga que “animar” un poco para romper el hielo en la fase inicial, asegurando que no hay respuestas u opiniones “correctas”  o “equivocadas”, o tenga que intervenir en algún nudo del discurso, pero nunca opinará sobre lo dicho por el que habla. Una vez iniciada la conversación, el grupo buscará su propio centro y caminará solo.

Es posible que en el grupo aparezca alguien que acapare la conversación, o tome un cierto liderazgo. En este caso, no hay que acallarlo; si es un auténtico líder es porque el grupo se ve representado por él y comparte sus ideas. Si en cambio es un “líder” que se impone al grupo, que lo avasalla, será el grupo el que lo ponga en su puesto. Si el grupo no lo hace, sí será necesaria una intervención por parte del investigador que haga hincapié en la relatividad de todo punto de vista y de toda perspectiva individual (también los de ese “líder”).

 

2.5   Duración de la Sesión

 

Una reunión normal, para una investigación corriente, puede durar una o dos horas. En algunos casos, puede durar hasta cuatro y, excepcionalmente, puede requerir un fin de semana. En todo caso, mucho dependerá de la dinámica particular del grupo y de la temática tratada, y será el director de la investigación el que decidirá cuándo un tema ha sido suficientemente cubierto y saturado para los fines que persigue la investigación.

2.6   Dinámica de la Sesión

 

Cuando hablamos siempre decimos más y algo distinto de lo que nos proponemos: los lapsus linguae, ciertos chistes, ciertos titubeos y algunas perífrasis nos lo recuerdan. No siempre somos dueños de la estructura que genera nuestro proceso de hablar; por eso, nos contradecimos, nos desdecimos y cambiamos de opinión. Es aquí donde el trabajo de grupo, con la dinámica consciente e inconsciente que suscita y moviliza, nos ayuda en el proceso de esta situación discursiva. Entre tanto, el facilitador de la investigación irá observando cómo los miembros del grupo se involucran en el diálogo compartiendo ideas, opiniones y experiencias, y también debatiendo uno con otro sus puntos de vista y preferencias.

La dinámica de la discusión contrastará las opiniones pertinentes, adecuadas o más válidas con aquellas que lo son menos. El intercambio grupal irá logrando, poco a poco, con su interacción democrática, con la articulación de las diferentes perspectivas, con el cruce de opiniones, –y con lo que Denzin (1989) llama el “interaccionismo simbólico”– el famoso consenso de que nos habla Habermas (1999); un todo que siempre será más que la suma de sus partes. Esto, evidentemente, no quiere decir que, al interconectar los diferentes puntos de vista, no se presenten batallas imaginarias o reales por la posesión del sentido y, a veces, para hacer prevalecer no tanto un punto de vista cuanto un “yo”, real o imaginariamente herido. Sin embargo, todo ello hace que cada parte del proceso, es decir, cada interlocutor “al conversar cambie, como cambia el sistema en que conversa” (Ibáñez, 1988).

Los textos deberán ser grabados y, en algunos casos, convendrá también registrar el vídeo, ya que el lenguaje no verbal es, a veces, más elocuente que el verbal y el contexto en que se producen las ideas juega un papel determinante en la asignación de significados a las cosas. Los asistentes deberán conocer que se está grabando y estar de acuerdo con ello.

Este material enriquecerá la observación directa presenciada por el investigador y será indispensable para el análisis posterior por parte de él, para la jerarquización de las ideas producidas, para la estructuración y contrastación de esas ideas y opiniones y para la generación de posibles hipótesis y teorías en la línea del pensamiento de la “teoría fundamentada” de Glaser y Strauss (1967), ya que el grupo generalmente no logra integrar mucho las cosas durante el transcurso de la sesión.

 

3. Etapa Final.

 

Precisamente, porque el grupo, o los grupos, ofrecen el material pero no pueden integrarlo mucho, la etapa final corresponde al director de la investigación. Ciertamente, los hallazgos principales pueden haber ido aflorando en la medida en que nosotros estemos abiertos y seamos receptivos para facilitar su emergencia y aparición. Para ello se requiere, como condición indispensable, que se renuncie, por lo menos temporalmente, al “único” orden aparente, a la “única” lógica siempre usada, a la “única” racionalidad siempre aceptada, y que se permita cierta entrada a lo que al principio puede presentarse como un desconcertante “desorden”, “caos” y “sinsentido”, porque muy bien puede haber, en ese campo desconocido y vivido por los miembros de los grupos, otro tipo de orden, otra clase de lógica y otra forma de racionalidad que no pueden entrar completamente en nuestros esquemas anteriores. En última instancia, lo nuevo y original puede serlo en muchos aspectos, en muchas formas y en muchos niveles que desafían nuestra capacidad lógica usual y corriente.

Pero, para captar eso “nuevo y original”, se requiere una inmersión lo más completa posible en el material recogido. Cuanto más completa y duradera sea esta inmersión, cuanto más se estime y aprecie el campo objeto de nuestro conocimiento, cuanto más abierto se esté a los detalles, matices y sutilezas del mismo, más fácil será la captación de un nuevo conocimiento.

Por todo ello, al reflexionar y concentrarse en los contenidos producidos, en esa contemplación, irán apareciendo en la mente del director de la investigación las categorías o las expresiones que mejor las describen y las propiedades o atributos más adecuados para especificarlos; sin embargo, conviene conservar en lo posible los términos y expresiones originales usados por los miembros de los grupos, pues, a veces, tienen una riqueza no traducible. De esta forma, se logrará llevar a cabo apropiadamente un proceso de categorización, estructuración y teorización. Esos procesos permitirán la emergencia de la posible estructura teórica, “implícita” en el material recopilado.

No conviene precipitarse. El cerebro humano no es una máquina a la que se aprieta un botón y ¡listo!; es algo mucho más valioso que eso, porque puede crear algo nuevo, lo cual jamás hará una máquina; sin embargo, necesita cierto tiempo para relacionar las nuevas ideas con el volumen de información de que dispone.

En síntesis, el método de los grupos focales de discusión es un método relativamente fácil y rápido para solucionar muchos problemas que la vida nos plantea diariamente. Tiene, además, la ventaja de que es sociocéntrico, como le gustaba enfatizar a Piaget (1976) y está muy cercano a las representaciones sociales que tanto ha trabajado y desarrollado Moscovici (1983).

 

 

Referencias Bibliográficas

 

Aristóteles, (1973). Obras completas. Madrid: Aguilar.

Barbour, I. (1971) Problemas sobre religión y ciencia. Santander: Sal Terrae.

Canales, M. y Peinado, A. (1998) Grupos de discusión, en Delgado, J. y Gutiérrez, J., Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. Madrid: Síntesis, pp. 287-316.

Denzin, N. (1989) Interpretive interactionism. Newbury Park, CA: Sage.

Descartes, R. (1974) Discurso del método. Buenos Aires: Losada.

Giddens, A., y otros, (1991)  Habermas y la modernidad. Madrid: Cátedra.

Glaser, B. y A. Strauss, (1967)  The Discovery of Grounded Theory. Chicago: Aldine.

Habermas, J. (1999)  Teoría de la acción comunicativa. Madrid: Taurus.

Heisenberg, W. (1975)  Diálogos sobre la física cuántica. Madrid: BAC.

Ibáñez, J., (1988) “Cuantitativo/cualitativo”, en Reyes (ed.) Terminología científico-social. Barcelona: Anthropos.

Martínez, M., (1996) Comportamiento humano: nuevos métodos de inves tiga ción, 2ª edic., México: Trillas.

—,  (1997) El paradigma emergente: hacia una nueva teoría de la racionalidad científica, 2da edic., México: Trillas.

—, (1998) La investigación cualitativa etnográfica en educación: manual teórico-práctico, 3ª edic., México: Trillas.

—,  (1999a)  La nueva ciencia: su desafío, lógica y método, México: Trillas.

—,  (1999b) La psicología humanista: un nuevo paradigma psicológico. México: Trillas.

—,  (1999c) Evaluación cualitativa de programas. Caracas: Ediciones AVEPSO Caracas, 1999c.

—, (en prensa). Ciencia y Arte en la Metodología Cualitativa. México: Trillas.

Morgan, D. (1998)  Focus groups as qualitative research, Newbury Park, CA.: Sage.

Moscovici, S. (1983) The phenomenon of social representations, en R.M. Farr y S. Moscovici (dirs): Social representations, Cambridge Univ. Press.

Piaget, J. (1976) Pensée égocentrique et pensée sociocentrique. París: Cahier Vilfredo Pareto, XIV.

 

 

 

Análisis comunicativo de La Caída “Der Untergang”

La caída

Y la decadencia de Occidente-

Por: Vicereine Stfeir

Psicología y comunicación

Ficha técnica:

Título: Der Untergang (La caída)

País: Alemania, Italia, Austria

Año: 2004

Género: Bélico, Drama, Biográfico, Hirtórico

Duracción: 156 min. (Versión extendida de 178 min)

Dirección: Oliver Hirschbiegel

Producción: Bernd Eichinger

Reparto: Bruno Ganz, Alexandra Maria Lara, Corinna Harfouch, Ulrich Matthes, Juliane Köhler, Heino Ferch, Cristian Berkel, Götz Otto.

Trama

Conocida en Latinoamérica como “La caída de Hilter” o simplemente, “La caída”, el guión está basado en la obra homónima del historiador Joachim Fest y en las memorias de la secretaria particular de Hitler, Traudl Junge.

Inicia con una breve entrevista en vivo de Traudl Junge, la secretaria. Ya está grande de edad y narra lo que siente hoy sobre los hechos y lo que sentía en ese momento. Luego, la historia comienza.

Relata los últimos 12 días de la vida de Adolf e inicia cuando están en un Búnker en Prusia Oriental y llegan varias mujeres para una entrevista de trabajo como secretaria del Führer.

La elegida es la joven señorita Junge. Sin embargo los rusos están a sólo kilómetros del búnker y durante la celebración de su cumpleaños en Berlín (donde permanece en su búnker hasta su muerte) le ofrecen una solución diplomática, pero la rechaza.

Luego van pasando las políticas que empieza a implementar por la desesperación, que están rodeadas de traición de sus oficiales que empiezan a decir que él ha perdido la razón y comienzan a negociar clandestinamente.

El pueblo alemán se esconde entre los escombros y un pequeño niño de las “Juventudes Hitlerianas” se escapa de casa en contra de su padre y más tarde es condecorado por el mismo Hitler por acciones de guerra. De todos, Goebbels, el ministro de propaganda, es de los pocos que siguen siendo fieles a Hitler y mueve las divisiones militares que quedan, ya que varias maniobras que realizaba el Führer eran con tropas que ya no existían. Esta es la escena más identificada de la película, incluso existen versiones en YouTube hechas principalmente por chilenos, en los que les cambian los subtítulos a la escena, pero conservan el audio en alemán. Hay parodias como “Hitler se entera de que su PC tiene virus” o “que Michael Jackson muere”.

Sobre lo del audio alemán, si bien existe un mito sobre el idioma tal como que es fuerte o tosco, es una gran mentira ya que éste es más parecido al callar a alguien haciéndole “Shhhhh”, incluso la “r” fuerte ni se pronuncia. Pero el tono que la da Bruno Ganz, bastante parecido al original, hace al idioma alemán el perfecto para dar órdenes.

Como la situación está perdida y la mayoría del gabinete está destituido, Hitler, Eva y la joven Junge discuten las formas de suicidio. Al final, él propone un disparo en la boca y cápsulas de cianuro.

En los últimos días, Hermann Göring, jefe de la Luftwaffe (La fuerza aérea), manda un telegrama a Hitler diciendo que ocupará el mando y él ordena que sea detenido así como Himmler, que negociaba con los estadounidenses.

Al avanzar las tropas rusas, Hitler decide suicidarse antes de ser atrapado. Todo esto transcurre en el búnker. La esposa de Goebbels, Martha, lleva a sus 6 hijos para pasar los últimos días. Adolf se casa con Eva Braun, mientras que ordena a Goebbels de que se vaya de Berlín pero éste se mantiene fiel y se queda.

Mientras tanto, afuera, el joven Peter de las Juventudes Hitlerianas ve como sus amigos mueren o se suicidan y corre a buscar a su familia.

Eva le regala un abrigo a la joven secretaria y le dice que escape; Otto Günsche, el escolta de Hilter, prepara gasolina para una cremación. La última comida del Führer con las secretarias transcurre en silencio. Luego se despide de la esposa de Goebbels, a quien le da su insignia del partido Nazional Sozialistische Deutsche Arbeiterpartei (Partido Nacional Socialista Obrero Alemán) y luego se suicida en su habitación con su esposa.

Otto saca los cuerpos enrollados en sábanas y los empapa de gasolina para cremarlos. Le dan un último saludo y regresan al búnker.

Adentro Martha llora resignada y Goebbels tiene el rostro desencajado. Las secretarias lloran la pérdida del Führer.

Otra de las escenas más fuertes es cuando Martha duerme a sus niños, engañándoles con una sustancia que los duerme. Helga, la chica más grande parece darse cuenta de la situación y es obligada a tomarse la bebida. Ya dormidos, les coloca una cápsula de cianuro a cada uno, matándolos. Al salir de la habitación se derrumba en la puerta y cuando su esposo trata de darle la mano, ella se levanta y se va. Al día siguiente, afuera, Goebbels le da un tiro en el corazón y luego se suicida. Después de escucharse dos disparos, los soldados llegan con galones de gasolina.

Traudl Junge escapa del búnker y cruza las líneas rusas. En la parte final, en una ciudad gris donde el sol apenas empieza a asomarse, ella es tomada de la mano de Peter, el pequeño niño, quien encuentra una bicicleta bajo un puente y juntos salen de Berlín.

Razones por la que la escogí y análisis comunicativo

Esta película salió en el año 2005, yo tenía entonces 13 años. Cuando la vi, me agradó mucho, sin embargo aún no entendía muchas cosas. Hace poco la compré y la volví a ver; varias veces.

Es una película que técnicamente está perfectamente realizada. Las tomas, los planos, la música… Obviamente predominan los tonos grisáceos, que remarcan el ambiente bélico. Pero lo más sobresaliente de esta cinta es que es la versión de los vencidos.

Por la misma polémica que la segunda guerra causó y el enorme daño que le quedó al pueblo alemán, fue hasta hace 5 años que un grupo de alemanes se atrevieron a darle rostro al icónico personaje. Existen muchísimas versiones, pero hasta La caída, ninguna alemana.

Lo que más se criticó es el hecho de que no se muestra al “tirano” que la historia escrita por los vencedores señalan. Humanizan a Adolf. Porque al fin y al cabo es un ser humano más.

La actuación de Bruno Ganz (Nosferatu, Las Alas del deseo) convierte a Htiler en un ser de carne y hueso, que estaba afectado por el mal de parkinson, la traición y los daños fisicos y mentales. No obstante, también nos hace ver de lo que es capaz de hacer el ser humano. Del lado bueno y malo. Quizá el fin no justificaba los medios, pero si analizamos sin prejuicios, lo que ese hombre buscaba era el crecimiento de su nación, una capital cultural, una nueva “Atenas”. La película no “humaniza a la bestia”, pero nos hace ver que no todas las cosas que hizo fueron malas. Los alemanes, a diferencia de Japón que voltea la cara de su pasado, han enfrentado a la historia y La Caída es su última redención.

Es mi película favorita, sin duda. Por todo: la historia, la visión diferente del hecho, la música, los escenarios, los vestuarios, absolutamente todo. Incluso, hay escenas donde realmente me conmueven, incluso al borde de las lágrimas.

Da el mensaje bastante bien. Repito, es la versión de los alemanes de un hecho que siempre había sido contado por los “vencedores”. Los colores manejados son muy sobrios, correspondientes a un ambiente de guerra y devastación. Los uniformes fueron muy bien cuidados, cosa que visualmente otorga importancia a los soldados, ya que imponen con sus vestimentas. La música ambienta bien las escenas. Lo del idioma es muy importante, se respeta el audio en alemán, subtitulando en los idiomas correspondientes. Esto es un gran punto a favor, ya que le da naturalidad y fuerza al Hitler de Ganz.

Realmente no ofrece muchos escenarios, ya que la mayoría de la película transcurre en el búnker; no obstante su fuerza radica en la trama, el lado personal de cada uno de los participantes de la 2 GM.

Igualmente es un muy buen documento histórica ya que contiene datos reales que pueden servir como estudio de la historia. En la parte final hay una breve reseña del cese de las hostilidades y lo que ocurrió con cada uno de los participantes. Termina con las conclusiones de la anciana Junge de 81 años y meses antes de fallecer. Ella le otorga un problema comunicativo al hecho de que “ser joven no es una disculpa” y que si hubiese estado mejor enterada de las cosas que ocurrían quizá hubiera tomado otro camino. Y le da una mirada muy diferente a la situación que la que tuvo la joven Junge de 20 años que vivió de cerca los últimos días del Führer.

Creo que La caída logró su cometido. No aceptada en Alemania por los intelectuales y la prensa progresistas, La Caída parece seguir la constante de osados proyectos que también en su oportunidad fueron cuestionados, pero que resultaron comercialmente exitosos. Oliver Hirschbiegel fue destrozado en su país (y en buena parte de Europa) por aquellos que cuestionaron la “humanización” del dictador y a la aparente superficialidad de una trama que transcurre durante los bombardeos de Berlín por parte del ejército soviético, entre abril y mayo de 1945.

Tampoco aceptaron el hecho de mostrar al pueblo berlinés como una mera víctima de una cúpula político-militar enajenada, eludiendo así cualquier tipo de responsabilidad por parte de la sociedad civil. En realidad no es tan así. Lo que se desprende del filme es más bien un homenaje al pueblo alemán, a través de una mirada compasiva a esa masa que creyó en un futuro mejor, como creen todos los pueblos que son arrastrados al delirio o a la paranoia por grandes oradores y vendedores de ilusiones.

La prueba más grande del poder que tienen los vencedores es el repudio general que le hicieron a la película por el lado que expone. Por ejemplo, hay quienes aseguran que la Sra. Junge cayó en manos rusas a sus veintitantos, fue violada por soldados de aquella nación y sufrió abusos sexuales por parte del juez Michael A. Musmano, durante sus interrogatorios previos a los juicios de Nuremberg; así que se tuvo que acostumbrar a convivir con el “sentimiento de culpa”. Pudiendo ser o no cierto, la realidad es que los aliados lograron hacer que un pueblo entero se avergonzara de sí mismo, impidiendo hoy en día cualquier tipo de amor a su país y estigmas como el racismo. Realmente son racistas quienes llaman a cualquier alemán “Maldito NaZi” o “Racista”. Y no sólo Junge, los medios masivos controlados por los grandes capitales han enseñado que lo ocurrido en 1945 es culpa de Alemania y de Adolf. Sólo ven lo malo.

En cuanto al tratamiento dado a los restos de Hitler, la saña mostrada contra cadáveres (Musollini, Hitler, más los linchados en Nuremberg) sólo muestra la “calidad humana” de los “vencedores”. Lo mismo para el episodio de los 12 SS franceses.

O el programa “Cazadores de NaZis” de NatGeo, un programa donde los judíos (¡Que hoy en día invaden Palestina!) cuentan cómo cazaron a los nazis, gastando millonadas que recibían como pago de Alemania  otros países y con total impunidad. ¿Y ellos no son asesinos? ¿Eso es más humano?

La caída fue bastante aclamada -y criticada- por aquel hecho de hacer humano a dicho personaje, por despertar todas esas preguntas e incluso hoy en día a 5 años, por remover las situaciones que vivimos hoy: EUA con su ley Arizona y los Judíos con Palestina.

Si toleramos todo eso, si llamamos “héroes” a esas naciones que atacan a otras, derrocan  y corrompen gobiernos por dinero, soldados que violan a sus mujeres y países que atacan a otros por una “tierra santa” y que aseguran que son el único pueblo de “Dios”. ¿Con qué cara acusamos los hechos del pasado, versionados por éstas personas?

Adolf Hitler al fin y al cabo fue humano también.