Prostitución en Agua Dulce: por placer y necesidad


Prostitución en Agua Dulce:
por placer y necesidad

Agua Dulce
Violeta Santiago

La prostitución es un oficio existente, presente y arraigado en Agua Dulce, en donde mujeres y hombres —preponderantemente originarios de Tabasco— llegan a esta ciudad a ejercer el ‘oficio más viejo del mundo’. No todos lo que están dentro de este mundo lo hacen por gusto, así como no todos los que lo ejercen, lo hacen con desagrado.

En la localidad existe más de un centenar de personas, de ambos géneros, que se ganan la vida de esa forma, muchas veces para mantener a sus hijos o continuar sus estudios. La mayoría trabaja independientemente, sin embargo, no se descarta la posibilidad de que existan ‘trabajadoras’ que operan bajo otras condiciones. De acuerdo con los registros municipales, una gran cantidad de las personas que ejercen en la ciudad provienen de Tabasco, al parecer porque eso les permite no ser identificadas en sus lugares de origen.

Diario Presencia presenta la primera parte de un reportaje especial en el que dos trabajadores sexuales —ambos géneros— narraron su historia, sus motivos, sus sueños y su día a día ejerciendo este trabajo, como una forma de exponer la verdadera vida detrás de la vida del sexo.

“PAOLA NICOLE”
No es su nombre verdadero, pero cuando comenzó a prostituirse le recomendaron que usara “un nombre artístico”. A esta mujer de 29 años y madre de cuatro hijos siempre le gustaron los nombres de Paola y Nicole y por eso, al comenzar a ejercer el oficio en Agua Dulce, se nombró así.

La vida de esta mujer fue dura desde el principio. A los 15 años la casaron porque ya no podían mantenerla en casa y sus padres recibieron a cambio algo de dinero por ella. La vendieron, pues. Ella fue objeto de malos tratos de la persona con quien la enviaron, así que un día escapó y regresó a casa de sus padres. En lugar de recibir apoyo, la tundieron a golpes y la mandaron de regreso con su esposo: “Les suplicaba y me decían que ya me habían casado”. De la relación con aquel sujeto engendró dos hijos —“que ni apellido les dio”— y un día, por fin, salió de ese infierno.

Algunos años más tarde, mientras trabajaba en una casa de familia como empleada del hogar, conoció a un señor con quien inició una relación. Él la llevó al psicólogo porque ella tenía trastornos de ansiedad y las cosas sencillas le producían miedo, a raíz de la vida que había llevado antes. Habían acordado que ella ya no tendría más hijos, pero —dice que a pesar de que se protegió— resultó embarazada en dos ocasiones más y al final, decidió irse con todos sus hijos.

Desde entonces, tuvo diversos trabajos como empleada doméstica, ayudante en una taquería y hasta asistente en una farmacia, pero no le alcanzaba para todos los gastos. “Luego se enferman los niños y no hay para medicinas”, pensaba ella cuando decidió aceptar la invitación que le diera una cuñada suya, que también se dedica a la prostitución.


DÍA CERO

Paola Nicole nació apenas en mayo de 2013. El primer día pensó lo peor y hasta lloró, pero se repetía para sus adentros: “Mis hijos se están muriendo de hambre”. Cuando entró al bar, le temblaban los pies. Se sentó con quien se convertiría en su primer cliente y, finalmente, le contó su historia; el cliente le regaló 500 pesos más.

Ella explica que en un día puede ganar hasta mil pesos y que ahora, incluso, está renovando su casa. Trabaja por cuenta propia, es decir, no tiene un “manager” o alguien a quien le rinda cuentas. Sobre su rutina, narra que comienza a trabaja alrededor de las 15:00 horas hasta cerca de las 6 de la mañana. A veces, con un poco de suerte, un cliente le invita de cenar. Si no, el dueño del bar donde trabaja les ofrece comida y alojo, sin costo alguno.

Una salida por tres horas tiene un costo de 300 pesos y si ya no quieren regresar, cuesta 500. Esa es la cuota para poder salir del bar, el cliente debe, además, pagar el “servicio”, que asciende en hasta 1500 pesos, máximo.

A veces ha llegado a tener problemas con los clientes, sobre todo cuando consumen mucha cerveza y no quieren saldar la cuenta. Ella explica que lo mejor es hacer que beban mucho, ya que, además de que no están tan despiertos “al momento del servicio”, ellas también reciben una comisión por la venta de las bebidas alcohólicas.

En una quincena llega a obtener hasta 9 mil pesos, así que trabaja quince días y descansa quince, que aprovecha para viajar a su natal Cunduacán, Tabasco, en donde se encuentran sus hijos: tres niñas y un varón, en edades que oscilan entre los 14 y los 6 años.

“Paola Nicole” les explica que trabaja en una compañía —por eso el sueldo y las jornadas de trabajo— y procura vestir como lo hacía de antaño. Al respecto, ella misma cuenta que la ropa que ocupa “Paola Nicole” no es demasiado sugestiva ni tampoco es lo que suele usar normalmente; es algo así como un punto intermedio. Está consciente de que sus hijos crecen y ella misma enuncia que “hay hijos que sí te entienden, pero hay hijos que te juzgan”.

Por esa razón está ahorrando para emprender su propio negocio, una ‘tiendita’, quizá. Sabe que estar en ese mundo también la expone a estar cerca del crimen organizado, “pero a veces te tienes que arriesgar”. No obstante, por esa razón también espera dejar de ejercer pronto: “Conozco muchachas a las que sí les gusta esa vida, pero a mí no me gusta para estar toda la vida; si a mí me pasa algo, mis hijos se van a quedar sin madre”.

LA CITA DE LOS VIERNES
El departamento de Salud Municipal recibe cada viernes a las ‘muchachas’ —como se les llama, cariñosamente— que acuden a hacerse una revisión rutinaria para comprobar que estén libres de enfermedades de transmisión sexual u otros padecimientos.

Una “chica” nueva lleva dos copias de la credencial de elector, de la CURP, del acta de nacimiento y una foto tamaño infantil para que se le otorgue la tarjeta, que es con lo que se lleva el control de las personas que trabajan este oficio. Si llegasen a resultar positivas en alguna prueba, se les retira la tarjeta y, si el inspector las sorprende trabajando sin tarjeta, reciben una llamada de atención. Entre las pruebas a las que se someten se incluye un exudado vaginal y análisis para detectar el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

El número de personas que se dedican a la prostitución en Agua Dulce es variable, puesto que durane las temporadas vacacionales tiende a subir. Actualmente —mayo de 2014— se tienen registradas 131 personas, entre hombres y mujeres, según el padrón del departamento de Salud municipal que dirige la psicóloga Maribel Arévalo González.

Hay un inspector que se encarga de acudir a los bares a comprobar que las personas que estén trabajando estén empadronadas y tengan su tarjeta vigente. Para poder ejercer, ellas pagan al Ayuntamiento 70 pesos semanales, es decir, que —entre todas— se convierten en un importante y constante ingreso mensual para las arcas municipales: en un año, la prostitución le suma a la hacienda pública más de 350 mil pesos.

“CRISTAL”
Tiene el cabello largo, los ojos delineados, trae chanclas tipo ‘pata de gallo’ y es muy amable; se hace llamar “Cristal”, a quien se le puede referir con el género femenino y tras un poco de charla, con mucha naturalidad accede a contar su historia.

A los 11 años admitió que sentía atracción por su mismo género y cuando lo hizo, tuvo problemas con su familia, que dejó de apoyarlo para que continuar sus estudios en Huimanguillo, Tabasco.

Con tan sólo 16 años, viajó hasta la ciudad de Agua Dulce, Veracruz, y comenzó a trabajar como ayudante y mozo de limpieza en un bar llamado “El Rodeo”. Poco después se convirtió en mesero y también comenzó a “fichar”; al respecto, comenta que él ya había mantenido encuentros con hombres, así que no fue algo nuevo para él: “Nunca he negado eso” —señala sobre su orientación sexual—, “yo lo decidí, ya me acostumbré”.

Una salida de tres horas le costaba al cliente 500 pesos más el “servicio”, que variaba entre los 500 y 700 pesos. Al día llegaba a tener hasta 5 clientes sólo para acompañar bebiendo y entre 2 a 4 “servicios” a la semana.

“Cristal” narra que nunca ha sido agredida en la ciudad, aunque sí nota que hay una doble moral y cuenta que en ocasiones ha visto a algunos de sus “clientes” en la calle con su familia —esposa e hijos—, pero que ambas partes se ignoran: “En Agua Dulce sí hay demanda. A veces lo hacen por experimentar o porque les gusta; pero lo que se hace ahí, ahí se queda”.

UNA NUEVA VIDA
Desde hace tres años —él tiene 24 años— labora en otro bar, pero se encarga de administrar el lugar y de la contaduría. Acude de las 12 del día a las 11 de la noche y descansa lunes y sábado. “Sí, llega la gente de día”, comenta sobre el horario en el que acude a trabajar y agrega que en el lugar donde está ahora no se permite la entrada a mujeres al bar, a menos que sean meseras.

“Cristal” estudió la secundaria mientras vivía con su familia, antes de que confesara su orientación sexual. Después de haber dejado la casa y dedicarse a la prostitución, estudió la preparatoria abierta que ofrece el Instituto Veracruzano de Educación (IVE). Actualmente se encuentra en el segundo semestre de Ingeniería Ambiental en el Instituto Tecnológico Superior de Villa La Venta (ITSLV), Tabasco, en el sistema abierto.

Ha hecho las pases con su familia y dice que ya lo aceptó su papá, aunque no se hablen muy seguido. A la universidad, “Cristal” acude vestida con ropa normal y maquillada y se refieren a ella con ese nombre o también con su nombre real. Trabajar en el bar le permite costearse la matrícula, el transporte y los útiles escolares; pero señala que cuando se reciba como ingeniero, le gustaría trabajar en lo que estudió y entonces se cortará el cabello, se dejará la barba, utilizará ropa de hombre y dejará de ser “Cristal” —aunque no dejará de ser homosexual—, para retomar su nombre real, que ha permanecido oculto de este mundo en los últimos años.

VERACRUZ Y LA HOMOFOBIA
Susana Silvia Jácome, una activista integrante del Colectivo Xalapeño por la Diversidad Sexual, señaló que en Veracruz han aumentado los crímenes contra homosexuales mientras que la Procuraduría de Justicia del estado califica de manera constante —casi un 90% de los casos— que esos actos “fueron por asuntos pasionales, pero no por otras causas”, colaborando a que los crímenes por homofobia se mantengan y sus accionarios queden impunes.

De acuerdo con los datos que la organización ha recabado en los últimos dos años, en el estado han sido asesinados “más de 50 homosexuales, especialmente travestis o transexuales, que se dedicaban al servicio de prostitución”, ocupando entonces Veracruz el tercer lugar nacional en crímenes por homofobia.

La legislación sobre el tema en Veracruz continúa rezagada, especialmente, dice la activista, por la presión que ejercen grupos católicos y evangélicos sobre los diputados, razón por la cual no ha sido tipificado este tipo de delito y aún no se ha presentado una iniciativa sobre la Ley de Sociedad de Convivencia, que reconozca el matrimonio entre las personas del mismo sexo.

Hasta la fecha, en el Palacio Municipal de Agua Dulce se mantiene un letrero de cartulina en planta baja que reza lo siguiente: “Al público en general se les informa que no está permitido el acceso en short a esta institución. Gracias”. Personal que labora en el lugar explicó que la decisión presidencial fue, principalmente, para evitar que las sexoservidoras ingresaran al Ayuntamiento, porque acudían con vestimenta “no apropiada”.

Los cientos de hombres y mujeres que se dedican a la prostitución siguen acudiendo al Palacio Municipal para su cita de los viernes. Acuden por un pasillo lateral y les espera una persona de Tesorería para que no ‘tengan’ que entrar en el recinto, previa orden de la Secretaría del Ayuntamiento.

Así, “Paola Nicole”, “Cristal” y una larga serie de nombres ficticios y llenos de glamour que buscan enmascarar la solitaria y difícil vida que llevan, van y vienen al margen del día, de la sociedad, de los gobernantes, pero sobre todo de ellos mismos, con tal de aspirar a un mejor futuro, cumplir sus metas y llenarse el estómago en un México que rezuma olvido, inseguridad y pobreza.

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La prostitución le ha permitido a “Cristal” pagarse los estudios universitarios y afirma que desea dedicarse a lo que ha estudiado y abandonar ese mundo.AD1905_prohibición

El Ayuntamiento hidrómilo interpuso esa prohibición, en primer lugar, por el hecho de que las trabajadoras sexuales acudían con vestimenta “inadecuada” a pagar semanalmente a tesorería.

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Paola Nicole señala que la prostitución fue una opción desesperada para mantener a sus cuatro hijos.

 

Nota: Esta pieza fue publicada en dos partes en el Diario Presencia Sureste de la ciudad de Las Choapas, Veracruz. Como en la publicación digital se encuentra en dos partes se ha cargado aquí para tener el texto completo, que además tuvo una ligera edición, sin embargo, el contenido en general se respeta de forma prácticamente íntegra a como fue publicado.

 

 

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