The best of 2013!

Bien, este año ha sido increíble. Han ocurrido muchísimas cosas que nunca antes me hubiera imaginado. He visitado lugares muy lejanos y bonitos; algunas personas se han ido, otras han permanecido, unas más han llegado, y algunas otras regresaron. Ha sido un año lleno de retos, de momentos muy duros, tristes y difíciles, pero de otros días mejores, llenos de luz, amor, bondad, paz, libertad… He reencontrado amigos, me he despedido de otros que no lo eran; he perdonado y olvidado; he sonreído sin más. Conocí la nieve, escalé una montaña, trepé árboles, practiqué deportes extremos, leí muchos libros, conocí nuevas bandas, me enamoré de nuevas canciones, me reencontré a mí misma, recuperé mis ganas de soñar y de luchar. Viajé muchísimo, conocí —por fin— la Ciudad de México; mi Bayern tuvo un año genial y los volví a ver jugar en vivo; descubrí un hobby nuevo; vi muchas películas geniales que no conocía. Encontré al chico más valiente, con un corazón puro, expresivo y lindo que alguien haya podido desear alguna vez: Emmanuel. Escribí mi tesis. Jugué al fut. Corrí más y más rápido. Me deprimí alguna vez. Volví a sonreír. Un buen año.

Bien, antes de pasar a mi Top de música, videojuegos, libros y películas, quisiera mencionar y agradecer a unas personitas que son muy importantes para mi: a mi hermano, Alfre; mi novio, Emmanuel (¡te amo!); mis mejores amigas, Isabel, Corazón y Karen; mis amigos de toda la vida, Hugo, Chucho, Cuba y Martín. Y a todos los que me han acompañado, ya sea a través de Twitter o en la vida real. ¡Gracias a todos los que han estado este año conmigo!

Vale, entonces ¿están listos? Here we go!

Top 10 Música 2013

Mis favoritas de este año; algunas no necesariamente son nuevas.

1. Brennisteinn — Sigur Rós.

Con esta canción conocí a la banda, me animé a aprender islandés y fue la primera de una larga cadena de eventos destinados a conocer al amor de mi vida. Por eso, se merece el primer lugar.

2. Wonderwall — Oasis

3. Another Love — Tom Odell

4. Fyrsta — Sigur Rós

5.  Forever is the World — Theatre of Tragedy

6. Irgendein Arsch ist immer unterwegs — Lacrimosa

7. All good things come to an end — Nelly Furtado

8. Time — Hans Zimmer

9. Von — Sigur Rós

10. Porno — Arcade Fire

Top 5 Videojuegos (Lo que he jugado este año)

1. Battlefield 3

Multiplayer genial, el mejor en su género. Ahora ya salió el BF4, pero el 3 me hizo pasar muchas horas buenísimas.

2. Sacred 2

3. Resident Evil 6

4. Batalla en Tierra Media (PC)

5. Super Mario Bros (SNES) >.<

Top 10 libros (de lo que he leído en 2013)

1. Un final perfecto — John Katzenbach

Para mí, de las mejores obras de Katzenbach. Narración magistral de principio a fin, que mantiene el suspenso desde el comienzo. Un desenlace que me ha hecho soltar algunas lágrimas.

2. El juego de Ender — Orson Scott

3. Al calor del verano — John Katzenbach

4. Lestat el Vampiro — Anne Rice

5. El profesor — John Katzenbach

6. Visiones Periféricas, Antología de Ciencia Ficción Mexicana

7. Un oficio de fracasados — Rodolfo Serrano

8. El viento distante — José Emilio Pacheco

9. El hombre equivocado — John Katzenbach

10. El médico — Noah Gordon

Top 5 películas (vistas este año)

1. El Hobbit: la desolación de Smaug

¡Sin palabras! Ahora a esperar un año para el final >.<

2. Into the wild (2007)

3. Star Trek: Into the darkness

4. Donnie Darko (2001)

5. Django

Top 5 de mejores momentos del 2013

1. Un hermoso momento en el lago de Chapultepec (Donde ha comenzado todo :D) con mi novio, Emmanuel y haber estado con él durante la culminación de su carrera. Y bueno, de hecho, cada día con él. ❤

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2. Visitar la ciudad de México con una de mis mejores amigas, Corazón. 😀

3. ¡Terminar la carrera!

4. Europareise.

5. Ver al Bayern contra el Borussia Dortmund en el Signal Iduna Park, en Dortmund, Alemania.

¿Quién apagará la luz?

Peña Nieto: cuando presentó la iniciativa de Reforma Energética

Reforma Energética. Peña Nieto, presentando la iniciativa el 12 de agosto de 2013. Foto: Presidencia de la República.

¿Quién apagará la luz?

Por: Violeta Santiago

(México) El título de este artículo de opinión es una triste referencia a El último que apague la luz, una obra que trata sobre la extinción del periodismo, escrita por Lluís Bassets, director adjunto de El País. Pero no hablaremos del periodismo en esta entrada, aunque sí de una extinción.

El 11 de diciembre de 2013, México despertó con una notica que debería conmocionar a la sociedad: el senado de la república aprobó la reforma energética con 95 votos a favor y 28 en contra. Un día antes, se aprobaba la “Ley de Manifestaciones Públicas”, que fue propuesta por el diputado panista Jorge Sotomayor Chávez. Al panorama se le puede sumar la reelección consecutiva de diputados y senadores; el alza del 60% al boleto del metro y el movimiento que se ha generado a partir de esto, como forma de protesta, conocido en las redes como #PosMeSalto.

El malestar en el país es general y no se necesita ser un experto en la materia para darse cuenta de ello. Y la sociedad protesta, sale a las calles, participa en el #CercoASanLázaro, se salta los barrotes del metro, escribe en twitter, escribe columnas, se indigna. Y ¿después? El enojo, el coraje, está presente. Sin embargo, como otros movimientos en México, estas acciones parecen estar condenadas al fracaso: durante la mañana #ReformaEnergética era tema del momento. Por la noche, ya había desaparecido de las tendencias en Twitter. Eso no significa que las personas hayan dejado de hablar de ello. Pero los que escriben furiosamente en las redes ya se han de haber ido a dormir o estarán viendo su serie favorita. No lo sé. Incluso, su humilde textoservidora, es una activista de clóset, que en muchas ocasiones ha salido a las calles, pero que no ha cambiado nada.

Se extingue la lucha, aunque pareciera existir. Es, en realidad, pabilosa. Leía entre los contactos de mi timeline que se tienen las condiciones históricas adecuadas. Pero la realidad, y con base en las observaciones prácticas que se hace de ella, parece dirigirse a un futuro incierto. Son —somos— 110 millones de mexicanos; si tan sólo un 10% pidiera un cambio, podría cambiar el curso del país. ¿Qué es lo que ocurre en México? ¿Tendrá razón Gonzalo Martré, como lo ha plasmado en su cuento de ciencia ficción “Los antiguos mexicanos a través de sus ruinas y vestigios”?

“La pasión central de los mexicanos era destruirse entre sí y acabar con su país, lo cual consiguieron exitosamente al correr de los años.”

No habrá cambios mientras la sociedad permanezca narcotizada y enajenada, mientras no se vuelva prioridad y tema de discusión en la familia, en la casa, con los amigos… vamos, una prioridad. No. Es un tema que muchos toman para intentar parecer intelectuales, para profundizar en una fiesta con unas copas encima, para ganar seguidores de twitter. Me molesta la inactividad, me molesto conmigo misma y desearía salir a las calles, pero tampoco sé qué hacer. Y quizá ese es el mismo sentimiento que inunda los corazones y los pensamientos de miles, hasta millones de mexicanos en este instante.

Apatía, negación y autodesprecio

Se vive en un país donde cada día ocurren hechos de sangre, tan macabros y violentos, pero a los que ya nos hemos acostumbrado. Tan sólo hoy en la mañana, en una ciudad ubicada en un estado con ‘luna de plata’, donde su máximo dirigente asegura que “no pasa nada”, se enfrentaron —de nuevo— en medio de la calle dos grupos, con un resultado de 3 muertos. Eso, en el argot periodístico, diríamos que no es noticia: ya no tiene novedad. Qué son 3, cuando han ocurrido 40. Una mención en redes y quizá un espacio en interiores o “sucesos” o como sea que el diario le designe a su sección de nota roja.

México, donde la clase baja se siente de media y la media, alta, cuando no sabe que para pertenecer a la clase alta (AB) debiera tener ingresos mayores a los 85 mil pesos mensuales y eso sólo lo logra el 7.2% de la población, mientras que la clase media alta (C+) es representada por el 14%, la clase media (C) es el 17.9%, la media baja (D+) el 35.8%, la clase baja o pobre (D) es el 18.3% y finalmente, el grupo denominado en “pobreza extrema” (E) representa el 6.7% de la población (IMAI, 2009). A propósito, ilustro  con una anécdota —curiosamente vivida el día en el que se escribió este artículo— ese trastorno que tienen algunos mexicanos por sentir que pertenecen a una clase mayor, cuando la realidad del país es dolorosamente diferente:

Después de comprar alimentos, tomé el autobús que me deja cerca de casa, como siempre y desde los últimos cuatro años he hecho; pagué, mostrando mi credencial de estudiante y ocupé mi lugar. Detrás de mí se sentaron dos jóvenes, un chico y una chica, en quienes no reparé hasta que escuché decir al muchacho (con un acento, un tanto fingido): “O sea, el camionero me preguntó que si estudiante. Ni que fuera pobre”. Había sido un día difícil, en el que se había aprobado, por un grupo de personas sin escrúpulos, la entrega de los recursos energéticos del país a particulares nacionales y extranjeros, sumado a una burocracia universitaria en trámites que ya deseaba terminar. Ganas no me faltaron de girarme y decirle: “Ser estudiante no es ser pobre. Pero con tus argumentos demuestras la pobreza de tu educación”. Sin embargo, no lo hice. Aunque tenía ganas de levantarme y anunciar, cual vendedora de metro capitalino, “Señoras y señores, les vengo manejando la venta más grande que ha tenido este país”. Los jóvenes siguieron hablando y, aunque aumenté el volumen de la música para no escucharlos, se colaron entre las notas de la canción que sonaba palabras como “Indio con machete y rifle”. Al final, cuando por fin podía descender de la unidad, les he mirado y, sin pretender juzgar a nadie, observé lo siguiente: el chico en cuestión mostraba rasgos autóctonos, visibles en la pigmentación de su piel, su cabello y sus ojos; la forma del cráneo, la nariz, los labios; la complexión del cuerpo y la estatura. Pero de su boca salieron las palabras más contradictorias que en mucho tiempo había escuchado.

Los mexicanos —no todos— tienden a preferir creer estar bien —de hecho, mejor— que a darse cuenta de que no lo están. Comúnmente escucho frases como “pero el PRI no es tan malo”, “pues me pidieron la credencial y como la señora de la colonia llegó y me contó sus propuestas, pues creí que este era el bueno”, “pero si PEMEX no se va a privatizar”, “a mí en qué me afecta, yo no soy petrolero”, “deberían ponerse a trabajar”.

En las primeras líneas explicaba a qué se refería el título de este espacio de opinión, que espero no dejar en el olvido. Extinción. Se extingue la oportunidad de hacer un cambio, se muere con la indiferencia, la apatía, la incredulidad, la negación; se acaba con el desprecio de unos sectores hacia otros: el último estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que cerca del 40% de los mexicanos toleraría una limpieza social.

“Para algunos mexicanos la perfección misma estaba en el holocausto ecuménico.” Martré.

Materializar soluciones

Hace falta más que indignarse: hay que indignarse de verdad. No basta con generar tendencias en la red, hay que materializarlas. Aunque he de admitir, que cuando se escuchan personas como la de la anécdota o se observa la apatía que rodea  a tu entorno, las ganas se extinguen, pues nadie daría su vida, sus fuerzas, su integridad, por una nación “que no valía un cacahuate”.

Pero, vamos, que esto no es irreversible. Las leyes pueden volver a ser reformadas o derogadas. Al final, la soberanía reside en el pueblo y en él está, si deja reelegirse a los senadores (desde aquí, un ‘saludo’ a los 3 senadores de Veracruz que votaron sí a la #ReformaEnergética: @HectorYunes, @PepeYunes y @FYunesMarquez) que han dejado pasar las reformas y se permiten jugosos sueldos. Hay elecciones en 2015, pero sólo espero que en dos años no se le olvide al pueblo mexicano la traición de este día. Si el PRI vuelve a ser mayoría en dos años, si pueden más las tarjetas MONEX y las despensas con gorgojos, entonces se podría declarar extinta la capacidad de raciocinio del pueblo mexicano y habrá obtenido, para desgracia de todos sus habitantes, el maldito Gobierno que se viene mereciendo desde hace muchos años. Si tan sólo el pueblo entendiera que es él, el que tiene el poder, no estaría retrocediendo a un oscurantismo intelectual y, quizá, hasta literal: la luz, más cara; cuya última pregunta, despojada de toda esperanza   —cual puerta del averno— será: al final ¿quién apagará la luz?

Referencias

Martré, Gonzalo. (2002) “Los antiguos mexicanos a través de sus ruinas y vestigios”. En: Visiones periféricas. Link del cuento: http://axxon.com.ar/rev/159/c-159cuento12.htm

AMAI (2009) “Los niveles socioeconómicos y la distribución del gasto”. http://www.amai.org/NSE/NivelSocioeconomicoAMAI.pdf

Excélsior. (2013) “ONU: 49% toleraría la limpieza social”. http://www.excelsior.com.mx/nacional/2013/12/08/932596

Metalera desde los siete

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Ayer, platicando con mi mejor amiga acerca de bandas de metal y los próximos conciertos en México en el 2014, también hablamos de cómo y cuándo nos adentramos en este género.

La verdad es que tuve muchísima influencia de me hermano y fue él quien me presentó a las bandas que marcarían mi vida en diferentes etapas. Fue quien me inició.

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Aquellos buenos viejos tiempos.

Mi primer acercamiento con el metal fue a los siete años, con el ‘nu metal’ y su principal exponente: KoRn. En esos tiempos (1999) se estrenó el vídeo de «Falling awat from me», el primer sencillo del álbum número cuatro de la banda, Issues. Mi hermano ya conocía a la banda de un poco antes, desde «Freak on a leash» pero vimos juntos el nuevo vídeo de KoRn y eso, me marcó. De inmediato me gustó la banda con el rugir de las guitarras eléctricas de siete cuerdas, el característico bajo de ‘Fieldy’, esa batería seca y, por supuesto, la inigualable voz de Jonathan Davis. Debo recalcar que, antes de esa etapa, mi banda favorita eran The Cranberries.

Bien, a partir de ese entonces la música que escuchaba se componía principalmente de KoRn, Limp Bizkit, Deftones, Sistem of a Down, Metallica, Linkin Park, Slipknot, Papa Roach, Rammstein… por mencionar algunos. Y algo de folk metal, como Mago de Oz.

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Mi primera canción de metal gótico

Mi segunda incursión, ahora en el doom metal y el metal gótico y sinfónico, fue también gracias a mi hermano. Mejor dicho, gracias a una amiga de mi hermano que le prestó unos cd’s (aquellos buenos tiempos) con canciones de Theatre of Tragedy, Lacrimosa, Nightwish y Anabantha. Eso ocurrió cuando tenía doce. Y desde entonces y hasta el día de hoy, Theatre of Tragedy se convirtió en mi banda favorita, así como Lacrimosa. De esa manera me adentré en el mundo del metal gótico, del cual las primeras canciones que escuché fueron: «A rose for the dead» «Venus» «A distance there is», de Theatre of Tragedy; «Réquiem», «Alleine zu zweit», «Der morgen danach», de Lacrimosa; «Sleeping sun», «The Kingslayer», «Moondance», de Nightwish; y «Sangre», «Hojas secas» y «Sentido pésame», de Anabantha.

Con éstas cuatro bandas como pilares, pronto conocería a Therion, Tristania, Within Temptation, Lacuna Coil, HIM, Apocalyptica, Leave’s Eyes, Epica, Theatre des Vampires; y un poco más tarde a The Sins of thy Beloved, Sirenia, Darzamat, Stream of Passion, Delain, Sirenia, Xandria, Darkwell, Draconian, The Gathering, Tarja (cuando se volvió solista), Hada de Beng, Fortaleza, El Cuervo de Poe, Nostra Morte, entre otras bandas.

Pero regresando un poco a los dulces doce años, a partir de entonces fui encontrando por cuenta propia las bandas que definirían mis gustos musicales. También hay una etapa en la que uno es algo ‘cerrado’ y no escuchas más que tus géneros y nada más fuera de ellos. Por ejemplo, a los trece, escuchaba mucho black metal. Pero después superé esa etapa ‘cerrada’ y me abrí a diversos géneros, aunque casi siempre dentro del metal, hasta generar el criterio que hoy en día tengo: si una canción me gusta, da igual si es metal, clásica o ranchera, me gusta y la escucho sin culpas.

Hoy en día, a pesar de todo, puedo seguir diciendo que mi música favorita es el metal gótico. Lo escucho siempre: en el camino, en la universidad, trabajando, cuando voy a correr. Aunque ahora soy más diversa. En mi biblioteca musical figura el neoclásico, como Ashram; el post-rock, como Sigur Rós (otra de mis bandas favoritas); alternativa, como Coldplay, Juan Son, Muse, Artic Monkeys o Foster de People; progresivo, Dream Theater, por ejemplo; electrónica/trance/house como Armin Van Buuren, Basshunter o Zeromancer; y otras bandas como The Rasmus, Oasis, Keane, The Killers entre muchas otras.

Theatre of tragedy: un legado en el corazón.

Haciendo un poco de mención a Theatre of Tragedy, la número uno para mí, es una banda muy especial que me ha acompañado por casi 10 años. Ellos fueron los que más me llamaron la atención de aquel primer disco de metal gótico que me prestó mi hermano y por ellos me adentré en la escena. Sus canciones me acompañan cada día, de hecho, no hay uno en el que directa o indirectamente no escuche una de ellas.

Por ToT aprendí a tocar el piano: siempre quise tocar «A distance there is» hasta que lo logré. Por ToT me interesa Escandinavia y quisiera ir a Noruega, especialmente a la ciudad de Stavanger y, además de Alemania e Islandia, es otro de los países que siempre me interesaron. Incluso, uno de los recuerdo más lindos que tendré de la banda, es que a través del foro de la página oficial haya podido interactuar directamente con los miembros de la banda y que, incluso, le haya enviado por correo electrónico al baterista, Hein Frode Hansen, un fan vídeo de «Hollow» que realicé con unos compañeros de la universidad. Aún tengo los correos donde me contestaba, jejeje.

El último disco de Theater of Tragedy llegó cuando yo iniciaba la universidad (otoño de 2009) y me otorgó muchos buenos momentos, especialmente «Forever is the World», «Deadland», «Hollow», «Astray» o «Illusions». Unos meses después, en marzo de (2010), cuando yo estaba ya en el segundo semestre, anunciaron su retiro definitivo para el dos de octubre de ese año.

Una de las últimas fotos de la banda.

Recuerdo que cuando me enteré, me sentí algo triste, pero al mismo tiempo, feliz de haberlos conocido y del hecho de que su música siempre me acompañaría.

La primera vez que fui a Alemania conseguí el DVD de Last Curtain Call. La segunda vez que fui, me regalaron por mi cumpleaños el disco de Forever is the World, tour edition, una edición muy difícil de conseguir en México.

En éstos últimos —y algo difíciles— meses, escuchar «Forever is the World» siempre me salva, me reanima, me hace sonreir y me da esperanza.

Sólo el hombre acaba, pero el mundo, es para siempre.

Estoy muy orgullosa de lo que escucho. Estoy orgullosa de haber incursionado en el metal a los siete, porque la música es algo que también ha definido mi forma de ser y quien soy ahora, se lo debo en alguna proporción, a todas estas increíbles bandas.

Metal forever! Hell yeah!

Aquí el fan vídeo que realizamos para Theatre of Tragedy:

Cuando tu MAC estropeada se parece a tu vida, parte 1.

And if somebody hurts you, I wanna fight
But my hands been broken, one too many times
So I’ll use my voice, I’ll be so fucking rude
Words they always win, but I know I’ll lose

And I’d sing a song, that’d be just ours
But I sang ‘em all to another heart
And I wanna cry I wanna learn to love
But all my tears have been used up

On another love, another love
All my tears have been used up

Esta historia es real. Y pueden verla desde el punto de vista que quieran. Quizá logren identificar la analogía de la parte tecnológica con la vida, quizá sólo lo vean como un manual para reparar su MAC, quizá sólo vean una historia más…

Empecemos.

Dice la graciosa e ingeniosa frase que en el mundo hay 10 personas: las que entienden binario y las que no. La verdad es que hay más ¿no? pero las personas tienden a definirse bajo ciertos parámetros. En el mundo de los ordenadores también hay diferentes sistemas (como personas), ya saben, los de toda la vida como Windows, Macintosh o Linux, sólo por mencionar los más conocidos, y dentro de ellos, aún más versiones: que si XP, Vista, Leopard, Lion… ustedes lo saben.

Bueno, resulta que un jueves por la noche mi MAC se estropeó. Recién había actualizado de Snow Leopard a Mavericks, pero esa noche varios programas comenzaron a colgarse, algo que no sucedía antes, así que la apagué y al día siguiente no pude volver entrar al sistema. Prendía y dejaba cargando la pantalla blanca. Ni qué decir que ni siquiera podía entrar en el ‘modo seguro’. Así que la llevé al soporte técnico, en donde checaron el disco duro —el cual estaba bien— así que el problema había sido un error en la actualización a Mavericks. Y como no había hecho una copia de seguridad antes de la instalación, la ‘solución’ fue simple y drástica: reinstalar el SO.

No quería perder —no todos— mis archivos, aunque la idea de borrar ciertos archivos del pasado resultaba tentador. Hasta como si fuera destino ¿no? Era como en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, sólo que en esta situación tenía la posibilidad de eliminar, para siempre, algunos recuerdos que de otra forma, no sería capaz de hacerlo.

El chico de sistema técnico, tras comprobar el funcionamiento de mi disco duro, procedió a bootear desde un disco externo, en el cual estaba instalada una versión de Mavericks. Entró con cuenta propia y todo y ahí, sí, ahí en el escritorio figuraba mi disco duro y ¡oh, sorpresa! se podía acceder a él y extraer archivos. Sólo que aquí la susodicha no traía, y hasta con suerte, más que una memoria de 8 gigas. Fue el momento de decidir qué salvar: la tesis, los archivos de movilidad de mi año académico en Alemania, archivos de mi facultad, mis libros y un par de carpetas de fotos de un viaje de mochilazo de julio de 2013. Aunque suene absurdo, es increíble cómo una parte de tu vida se reduce a 8 gigas. ¿Que por qué la vida? Bien, todo (TODO) lo que he hecho éstos últimos cuatro años estaba guardado ahí y sólo ahí: miles de fotos (e imagínense, siendo fotógrafa, 50 gigas eran sólo de fotos), vídeos, ideas, historias, poemas, frases, recuerdos; cosas que nunca serán, cosas que apenas están en proceso, cosas que había que guardar…

Digamos que hay usuarios Windows que a veces se aventuran al sistema de la manzana, y éste es bueno, de hecho, buenísimo. Aunque también tiene muchos detractores; o lo amas, o lo odias. Lo curioso es que, aún los que dicen no quererlo, dentro de sí desearían tener uno. Algunas personas son así, como las MAC: muy complejas por dentro, pero simples y hermosas por fuera; sin adornos, pero funcionales; a veces reacias a ciertas aplicaciones basura, pero sacan lo máximo de lo que tienen a su alcance; tiene sus lineamientos y formatos, pero acepta con gusto a los otros; hace sus propias ideas, no la que otros crean para ellos; son delicadas y, a su vez, fuertes; y aunque no sucumben a los males que otras personas sí, tampoco son infalibles. También se equivocan, cometen errores, se cansan, se ‘reinician’, dejan de funcionar en algunos aspectos… Nada ni nadie es perfecto.

Regresé a casa con la computadora apagada. Ese fin de semana debía estar fuera, así que tuve que dejar la solución para el lunes, pues en el servicio técnico me habían dicho que podía acudir a sacar más archivos.

Llega el lunes y me acompañaba una chica de intercambio muy amable, quien me prestaría su computadora y disco duro, si funcionaba, para guardar mis archivos. Tras una hora de hacer fila para pasar con el técnico, que ese día era otra persona, y tener que explicarle de nuevo cuál era el problema, me dio —con algo de mala gana— el disco duro externo para acceder al mío y me dijo: “Tienes hasta las dos de la tarde para sacar tus archivos y sólo la memoria de 16”. Esos 16 GB se demoraron horas y al final, terminé como antes: sin mucho que rescatar.

Pero, no me daría por vencida.

Y a esa idea me aferré, casi sin esperanza y sin saber cómo, pero sólo creyendo. Alguna vez atrás pedí a alguien que hiciera un ‘salto de fe’ por mí, aunque no lo hizo. Ahora yo debía efectuar lo que alguna vez había pedido y, en lugar de resignarme, seguí buscando formas de rescatar algo que, aunque una parte —cobarde— de mí quería perder, el corazón no me dejaba simplemente perder.

Yo soy como esa MAC. También tuve errores, también se modificaron en mí ciertos ‘archivos’ que ya no me dejaban continuar correctamente. Estaba llena de cosas que no necesitaba y me faltaban otras tantas. Pero era incondicional. Pero así, de la noche a la mañana, el sistema se corrompió, como a veces sucede con las personas, y las cosas dejaron de funcionar. Y el usuario, Windows aventurado en MAC, de todas las opciones eligió la más fácil: dejarlo. ¿Por qué? Realmente no sé. Supongo que miedo, incertidumbre. Supongo que creer que dejando ese sistema tan bueno, pero complicado, dejaría de tener dolores de cabeza, sin saber que no se le puede echar la culpa de la propia infelicidad y problemas a los demás: el único responsable es uno mismo y a donde vaya, con el sistema que sea y en cualquier plataforma, problemas siempre habrá y es su forma de manejarlos y solucionarlos lo que crea su propio estrés.

Y así, con ese veredicto, nos quedamos Altair (mi Mac Book blanca) y yo con el corazón —porque el sistema es como uno— corrupto, bloqueado y con ganas de borrar todo (si es que tan sólo eso fuera posible para nosotros) y volver a iniciar desde cero. Bien, ese habría sido nuestro destino. Pero como ya lo he dicho, no suelo tomar decisiones normales ni actuar como las personas comunes.

Entonces surgió una esperanza. Pero, eso ya se los contaré en el siguiente post.

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A esta primera parte le he colocado la canción de “Another love” de Tom Odell, porque expresa precisamente el sentir que he expresado en estas líneas.

De hecho, les dejo dos clips de la misma canción del canal de Odell, ambos están muy bien realizados y son geniales.

 

Contextos

Me encontré en el mismo día la misma imagen en dos contextos totalmente diferentes. Les cuento, ¿conocen esas imágenes que se comparten en facebook donde aparecen en un cuadro negro con algún texto? Bueno, sí, resultan graciosas y todo pero ¿no se han puesto a pensar que representan nuestra cultura? Es decir, cómo somos o pensamos.

No quiero generalizar, pero me entristece el hecho de que compartimos más tonterías que cosas interesantes. Se los dejo a su criterio. Quizá me digan “Bah, es sólo diversión”. Pero añoraría que mis contactos compartieran más cosas como la imagen dos.

¿Y ustedes, qué opinan?

Imagen 1:

Imagen 2:

 

El diálogo que acompañaba a la imagen, trataba sobre una discusión entre filosofía y teología. Un relato (que existe, creo, en todos los idiomas) sobre la clase de filosofía de un maestro ateo y un alumno cristiano… cua, cua cua.

Como sea, mi punto es ¿qué es lo que hacemos y compartimos?

 

Cine alemán: Del expresionismo al muro de Berlín y un poco más allá.

Estas últimas dos semanas han estado marcadas por encuentros con películas alemanas, de las que desde hace poco más de un año  he empezado a hacerme una colección, puesto que es mi cine favorito.

Primero, el viernes pasado vimos en clase de análisis cinematográfico “Das Kabinett des Dr. Caligari”, el clásico expresionista de 1920 dirigida por Robert Wiene. Con este film se inauguró una nueva corriente, bautizada como “expresionismo alemán” y que entre sus exponentes tenemos también “Nosferatu” (1922) de Friedrich Wilhelm Murnau y la impresionante Metrópolis (1926) de Fritz Lang.

Estas películas no sólo mostraban una estética elaborada y contrastantes escenarios, sino que se puede considerar como el inicio de la ciencia ficción el en cine, además de la implementación de trasfondos políticos y sociales (no mostradas explícitamente, sino integrada en cuestiones de la trama a manera de metáforas). Incluso, aunque es algo que nos pueda parecer ajeno y extraño, el expresionismo sigue vivo y el más grande ejemplo es Tim Burton. Punkte.

Ahora bien, hago un salto en el tiempo para ubicarme en la noche de hoy, que acabo de ver “Adiós a Lenin” (Good bye Lenin, 2003, Wolfgang Becker). Dicho film me lo habían recomendado dos muy buenos amigos, especialmente por ser una película alemana y que está situada en la dimensión espacial y temporal de la caída del muro de Berlín y la reunificación alemana.

Aparte de ser multipremiada en Alemania y reconocida en en Europa y el mundo, la película tiene un soundtrack maravilloso, que desde el principio te conecta con la pasión de la trama. Yann Tiersen es el autor de algunas de las piezas que se escuchan e incluso podemos escuchar también “Comptine d’un autre été”, muy conocida por el film “El fabuloso destino de Amelie Poulain”. Les dejo el trailer de Adiós a Lenin a continuación.

Debo destacar que de por sí mi vida se encuentra marcada por una gran conexión con Alemania, pero hoy, al ver Adiós a Lenin, aparte de disfrutar un film con encuadres diferentes, recordé tanto Berlín y mi breve estancia por ahí. Desde la Alexanderplatz, los grandes edificios, el color del cielo y las calles hasta cosas pequeñas como ver una “Beck’s” en un Pub.

El mensaje final en la película es hermoso y cierto. Pude llorar y reír a través de los 121 minutos de duración, pero sobre todo, pude comprobar de nueva cuenta la fantástica fotografía alemana y la historia de su pueblo, una nación que, hablando de lo que es hoy en día, es relativamente joven. Recordé a una chica de Bonn que conocí en una estación de tren camino a Köln, en Alemania. Era 3 de octubre, día de la reunificación alemana y terminamos un par de amigas y yo acompañándola a ella y su amiga a Bonn (antigua capital de la RFA). La chica nos contó que ella tenía apenas poco más de un año cuando cayó el muro y que estuvo ahí, con sus padres, formando parte de la historia.

Creo que la capacidad que ha tenido el pueblo alemán para sobreponerse a tantas situaciones los hacen ser lo que hoy en día son. Alemania es más que cerveza y futbol, o empresas automotrices. Alemania es cultura e historia. En palabras de un amigo americano que estudia filología alemana “Alemania es el mejor lugar para aprender historia”.

Invitación

Para todos aquellos que vivan en el puerto de Veracruz me es un placer compartirles la invitación por parte del grupo de alemán del centro de idiomas de la Universidad Veracruzana a su evento cultural de fin de semestre. Se mostrarán dos películas alemanas (ver póster a continuación) además de que se ofrecerá café y pastelería alemana, como parte de la tradición alemana Kaffee und Kuche.

Fecha por confimar

Fotogalería: Berlín-Bonn

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Fotografía y texto por: Violeta Santiago

Twitter: @VicereineOezil

El resumen del 2011

Uff. Apenas y me ha quedado tiempo para esto, así que lo haré algo breve. Este año fue fantástico pero a su vez, difícil. Personas entraron a mi vida, otras se arraigaron y algunas más demostraron que no valen la pena. Pero quiero ser positiva, así que enumeraré las cosas guay del año.

Me fui a Alemania!!

Hice mi primer año en Twitter, Twitcams incluidas.

Entre las personas especiales del año están:  Isabel, quien es mi mejor amiga, mis eternos amigos: Chucho, Hugo, Cuba Isaac y Carlos. Desde Berlín, Nikolas, con quien pasé uno de los días más bonitos e incluso me llevó hasta el Olympiastadion!  También mis nuevos amigos: Beatriz, de España a quien conocí en Alemania y es una chica genial y en Twitter a Julian Hashlinger @Julianh85, con quien más twittee y escribí mensajes así como a @Lumosfera con quien platiqué de todo y nos debemos aún un telefonazo y @caserrafobia que hasta me fue a ver al aeropuerto antes de irme a Alemania y de paso nos conocimos en persona.

En cuestión de films, tanto nuevos como los que apenas descubrí, mencionaré: Donnie Darko, Inception, Garden State, Das Wunder von Bern, Black Swan y en series de TV me enamoré -literalmente- de One Tree Hill.

En videojuegos fue mi año más prolífico: Assassin’s Creed Brotherhood y recién salidito el Assassin’s Creed Revelations. También me hice de juegos como Velvet Assassins, Gears 2, Final Fantasy XIII y  jugué el Fifa 10, 11 y 12  y el Resi 5 durante todo el año. Como presente navideño me autoregalé la membresía gold… Ho ho ho.

En libros, inicié mi colección en alemán: Gespräche mit einem Vampir, Wolfsfährte, Carneval y un libro sobre comunicación que compré en el Museo Nixdorf de Paderborn.

En Música, uff es demasiada. Pero mi gran influencia fueron las canciones en One Tree Hill y el CD en vivo de Theatre of Tragedy: Last Curtain Call.

Profesionalmente escribí más artículos y columnas así como capítulos de mi novela.

Especialmente hay dos cosas que me marcaron este año: Twitter y el Alemán. En Twitter encontré un espacio como nunca antes había imaginado, así como muchas muchas personas geniales que no podría mencionar aquí por falta de espacio. En cuanto al idioma que amo, con el incomparable apoyo de mi familia, de la profesora Jacky y la coordinadora de mi centro de idiomas (UV), la Dr. Herrera, pude cumplir mi sueño de conocer y estudiar en Alemania. El destino fue Paderborn y debo recalcar que no sólo fueron de los mejores días de mi vida. Ahora me esfuerzo el doble para regresar, por lo que hice es test ÖSD B1 y bueno, aún espero resultados, pero espero que todo salga excelente y así en 2012 regresar a Alemania.

Feliz Año 2012!!!

 

Je mehr Deutsch, desto besser.

Hace más de un año, precisamente en mayo de 2010, yo no hablaba ni una palabra en alemán. No conocía su gramática, ni la entonación, ni siquiera la pronunciación de las palabras (los diptongos, las umlauts, la w,v, etc…)

Y ahora, el 2 de diciembre de 2011 hago el ÖSD B1. El Österreiches Sprachdiplom Deutsch.

Tiemblo como flan fuera del refrigerador en calor veracruzano. Y a la vez me siento más fuerte y orgullosa (orgullosa en el sentido de estar feliz de mi esfuerzo) que en otras ocasiones.

Y es que, para mi, es algo sumamente especial. Muchos tienen TOEFL, incluso el DELF/DALF (Francés) es bastante popular. Pero aplicar para esta prueba y no un A1 o A2, sino un B1, me llena el corazón.

El alemán es como una relación. Bueno mi relación amorosa lo es también. Pero la comparación la hago porque el alemán (como una relación) necesita tiempo, necesita que le dediquemos horas para entenderlo, para quererlo aún con sus extravagancias y amarlo por ser sincero y directo. Necesita que lo comprendamos y otras veces que no preguntemos por qué. El alemán necesita paciencia y esfuerzo, pero el fruto es el más dulce.

Ahora me dispongo a tomar un baño de agua caliente, quizá jugar una media hora al Starcraft 2 y entonces, a dormir. Mañana será un gran día. De esos que no se olvidan.

Aquí van depositados mis sueños, como una bolsa de semillas. Pero no en balde he estudiado como nunca en mi vida, con una dedicación total y con el amor como sentimiento que me impulsa, porque sí, el amor me hace querer aprender más del idioma de mi chico, para dentro de no mucho poder decirle con palabras más hermosa, cuánto vale él para mi.

Entre más alemán, mejor, para mi entonces.

Hace apenas unos días un pseudo intelectual comentó con gran simpleza cuestiones sobre la escritura y usó argumentos dignos de Kindergarten. Creo que la gente muchas veces es infeliz porque no consigue abrazar lo suficiente sus sueños. En vez de mirar a los que persiguen sus ideales y pensar que son unos locos, debemos concentrarnos en los nuestros. En vez de llenarnos la boca criticando a los demás, debemos ver primero dónde estamos parados. A mi qué, yo soy feliz. Me da tristeza simplemente la gente que se dice ser algo, que se dice ser inteligente por vomitar ideas que no nacen de sí mismos, que habla de creatividad pero no entiende las metáforas, que se dice ser diferente y se reúne en grupos de personas que también se dicen ser diferentes, y al final, son todos iguales.

Como sea, me he alejado del tema. Pero ahora, lo importante.

A continuación les dejo lo que comprende mi examen.

Bis denn!

Zertifikat Deutsch B1

Prüfungsziel

Für das Bestehen des Zertifikats Deutsch sollten Kandidatinnen und Kandidaten fähig sein, sich in vertrauten Situationen sprachlich problemlos zurechtzufinden.

Diese Prüfung für Deutschlernende ab 16 Jahre stellt den Nachweis der Fähigkeit zur selbstständigen Sprachverwendung in Alltags- und Berufssituationen dar.

Geprüft werden die Fertigkeiten Lesen, Hören, Schreiben und Sprechen.

Im Mittelpunkt steht die kommunikative Kompetenz, doch auch auf formale Korrektheit wird bereits geachtet.

Das Zertifikat Deutsch ist ein Gemeinschaftsprodukt des Österreichischen Sprachdiploms Deutsch (ÖSD), des Goethe-Instituts (GI), der telc GmbH und des Lern- und Forschungszentrums der Universität Freiburg/Schweiz.

Prüfungsteile

Leseverstehen und Sprachbausteine (90 Minuten)

Leseverstehen

Anhand von 3 Aufgaben wird globales, detailliertes und selektives Verstehen von unterschiedlichen Lesetexten aus Österreich, Deutschland und der Schweiz überprüft.

Texte: Artikel, Kurzmeldungen und Anzeigen aus Zeitungen und Zeitschriften

Aufgaben: Zuordnen von Überschriften zu Texten, Zuordnen von Situationsbeschreibungen zu Anzeigen, Erkennen der Hauptaussagen anhand einer vorgegebenen Auswahl

Sprachbausteine

In 2 Aufgaben werden implizit Grammatik- und Wortschatzkenntnisse überprüft.

Texte: Briefe oder E-Mails

Aufgabe: Füllen von Textlücken anhand einer vorgegebenen Auswahl

Pause (15 Minuten)

Hörverstehen (30 Minuten)

In 3 Aufgaben wird globales, detailliertes und selektives Verstehen von standardsprachlich gesprochenen Hörtexten aus Österreich, Deutschland und der Schweiz überprüft.

Texte: kurze Interviews und Stellungnahmen, Radiosendungen, Tonbandtexte, Durchsagen

Aufgaben: Erkennen von richtigen und falschen Aussagen

Schreiben (30 Minuten)

Unter Berücksichtigung mehrerer Leitpunkte muss ein privater (Antwort-)Brief verfasst werden.

Sprechen (15 Minuten)

Der mündliche Teil besteht aus 3 verschiedenen Aufgaben.

Mit dem Gesprächspartner/der Gesprächspartnerin sollen Informationen ausgetauscht werden, über ein vorgegebenes Thema berichtet und dazu Stellung genommen werden sowie etwas geplant oder vereinbart werden, zum Beispiel ein Ausflug oder Fest.

Hier kommt das Schicksal

Ich habe immer gedacht, jeder macht sein selbes Schicksal. Jetzt kommt meines. Es ist kompliziert zu erklären… Erste soll ich den Zeitplan machen, der für das nächste Semester ist. Dieses Semester hat nicht noch geendet und ich soll wissen welche Vorlesungen werde ich nehmen!

Das ist unglaublich… Ok. Aber das kompliziert es ist nicht das. Vielleicht, ob ich ein normales Mädchen, könnte ich ein ganzes normales Semester haben. Aber nein… Das Mädchen will ein Tausend Dingen machen: Sozialdienst, die Bearbeitung für das Austauschsemester, ah! und den Roman.

Ich bin ehrlich. Es mir egal. Ja, ich wohne fast fast in der Uni. Und? Ja, ich esse die erste Sache, die ich im Kühlschrank sehe, ich schlafe 5 Stunden pro Tag. Aber, ich bin glücklich ^^

Heute, jemand besonderer hat mir gesagt “Glücklich ist eine innere Zufriedenheit in sich zu haben”. Naja, ich liebe stressend bin. Wirklich. Also, ich meine “nicht immer, natürlich” aber wenn ich viele Arbeite machen muss, habe ich immer alles fertig und gut gemacht.

Jetzt, z.B habe ich schlechte Laune. Hatte. Ich bin besser; es ist immer gut schreiben.

Ich gucke gerade meine Zeitplan… sie sieht sich nicht so schlimm. Ich werde die erste meiner Generation sein, die anmelden kann. Ja,ja… Ich weiß, es gibt immer einen Fehler von meiner Fakultät ¬¬ (Ich hoffe, dieses mal nicht!) und ich werde improvisieren sollen. Aber, ganz ok. (Immer positiv :D… -.-) Ich habe viele Chancen: mit dem Sozialdienst oder keinem, aber alles mit vielen Arbeit ^^.

Na, das wird gut. Nächstes Semester soll gut gehen. Und ich bin sicher, Nächster Jahr wird noch mehr super.

Hey, Zeit zu ruhen! Hier kommt der Schnee!

P.S: Viel Glück mit der pre-Anmeldung für mich.

Domingo Alemán (und ein Paar Sachen mehr)

 

 

 

Domingo Alemán… Y un par de cosas más

Por: Vicereine

 

Paderborn amaneció bañada de sol. El cielo inmaculadamente azul, despejado, a lo mucho rayado por las estelas que dejan los aviones a su paso, pero que tras unos minutos desaparecen. Entonces Paderborn despierta lentamente y ahora es cuando me toca explicarles un domingo alemán…

Me he levantado tarde, primero que nada. De modo que a las 11 de la mañana moría de hambre. Mi primera intención fue ir al centro comercial que está cerca de aquí, quizá para comer una salchicha o en su defecto comprar huevos o algo y preparar mi comida, pues en casa tenía pan, queso y jamón pero ayer había cenado eso y hoy sólo quedaba una rebanada, así que de cena tendría que comer pan y queso y si tuviera huevos… otra vez pan, queso y huevos o huevos con jamón… y pan. (Sí, mi dieta está ahora basada en eso)

¡Pero el centro comercial estaba cerrado! En plan sin coches en el estacionamiento, todo apagado… Y es que aquí la gente no trabaja en domingo. Y de hecho, lo encuentro bien. Las horas que trabajan en la semana son realmente de trabajo. Nada de estar en facebook o platicando… no, horas eficientes de trabajo. Quizá, también, por eso trabajan hasta las 6 de la tarde. No es de extrañarse andar en el centro, en lunes y que los comercios empiecen a cerrar a las 6 o 7 pm. Una amiga de España y yo nos hacemos esa pregunta… Wohin gehen die Deutschen nach 6 Uhr? (¿A dónde van los alemanes después de las 6?) Todo un misterio… Supongo, a descansar. Porque aquí trabajo es trabajo, pero diversión es diversión.

Entonces, domingo por la mañana es día de ir a corer, de jugar fut, de ir a pasear en bicicleta con la familia. Es día de divertirse en el parque junto al río con los niños, de tiro con arco, pintura de caras, cubos de colores y para los más grandes, kayak en el río Pader.

Domingo también es día de fut. Bueno, los sábados igual. Puedes encontrar en los trenes a los fans que van hasta el estadio rival a apoyar a su equipo. Van bebiendo cervezas en el tren, en la estación, en el Straßebahn, en la calle… en el estadio casi no porque están los 90 minutos cantando porras. Eso sí, cuando cae el gol, llueve la cerveza. Literalmente.

Pero los fans que ven los partidos desde algún pub, van vestidos normales. Es decir, no llevan la camiseta del equipo… como lo haría yo. Pero ahí están, 7 alemanes reunidos en una mesa, comiendo pizza, pendientes de la pantalla y celebrando el gol con un único “Tor! sehr gut” y después, siguen viendo el juego tranquilamente. Claro en el estadio es otra cosa… y otra historia que ya luego os contaré con más detalle.

Regresando (mucho) a este domingo por la mañana, no tuve más remedio entonces que ir al Burger King cerca de la Universidad. Sólo tuve que cruzar un par de calles y ojo, aquí no se cruza la gente a media calle, bueno sí, pero es raro. Es decir, hay cada cierto tramo semáforos y semáforos peatonales, donde picas un botón verde, muy amable éste, que dice “bitte warten” (Espere, por favor) y luego te da una luz verde para que cruces sin problemas.

De lejos, creí que el restaurant de comida rápida estaba cerrado. Afortunadamente no era así y entonces entré y me dirigí a la caja a ordenar.

Aquí va otro paréntesis: la amabilidad. Siempre que voy a pagar ya sea en el supermercado, la librería, o cuando se te acercan los meseros, siempre te saludan con un cordial “Hallo”. Y no es un Hallo seco, no, es uno melodioso, como si te conocieran o como si saludaras a un amigo por las mañanas “Hallo Violeta/ Hallo”. Pido una Whooper y unas cosas empanizadas rellenas de queso y tocino (tenía mucha hambre) y, como en cualquier restaurant de comida rápida, te preguntan que si quieres no se qué más por sólo no se cuánto. Claro, aquí entendí que si quería mayonesa y capsut (te la cobran) que de cuántas piezas los bocadillos esos,”fünf oder acht?” “Ehm… fünf, bitte” (de 5 piezas) y bueno medio al azar dije “ja, nein, ja bitte, ja!” Nunca me preguntaron que si de coca la bebida pero me la dieron así, lo cual me dio gusto. “Me conocen”, pensé. “Ah… Der Hamburger (Y no los de Hamburgo)… hmm… für tragen, bitte”. Aclaro “tragen” es llevar, no “tragar”. “Zu mitnehmen”, me dijo la chica con una sonrisa. Correcto, bueno, ya aprendí el verbo correcto para pedir la comida para llevar.

Pagué y me hice a un lado esperando mi pedido. La cajera me dijo que las cosas esas con tocino tardarían un par de minutos, que si quería me sentara. Sorprendentemente entendí en automático. En partes, claro está “Die… bacon… minuten… willst… setzen” Ya un par de segundos, entendí la frase completa: “Die Bacon Cheese Roll dauert ein Paar Minuten mehr, willst du dich setzen?”

Efectivamente, un par de minutos después me dieron mi pedido y regresé al departamento a comer a gusto. El sol seguía resplandeciendo sobre Paderborn, sin embargo no quemaba, al contrario era un calor agradable. Era realmente cálido, como la gente.

Ahora que veo el ticket me doy cuenta que dije “sí” a eso de “por 2 € más papas y refresco grande” … Duh! Pero bueno, sorprendenetemente me comí todo, menos las papas grandes, que guardaré para la cena porque como hoy todo está cerrado, no tendré más remedio que cenar pan, queso y mi rebanada de jamón. Aunque hoy en la noche, habrá papas también.

Desde Paderborn, Alemania, con amor.