“Podría ser cualquiera de nosotros”

Por: Violeta Santiago
Contrario a lo que se espera de un día triste, el Sol brillaba con todas sus fuerzas y apenas algunas nubes níveas manchaban el cielo inmaculadamente azul. En el suelo, un charco de brillante sangre roja, tan diferente al cielo, manchaba el cabello de una mujer cuya única culpa esa mañana de domingo había sido salir temprano caminando por ese paraje solitario para llegar al trabajo.

Eran las 7 de la mañana. Domingo, día de descanso para la mayoría, no lo era para Karina Gómez García, de 35 años de edad. Esta mujer originaria de Las Choapas había llegado hasta Agua Dulce para buscar nuevas oportunidades, pero el crimen la encontró primero.

Pantalón de mezclilla azul, botas negras, cinturón rosa y camisa negra; la también estilista no buscaba combinar, sino ser eficiente, pues se preparaba para una jornada de largo trabajo en la tienda Dipepsa, en el centro de esta ciudad.

Quizá, si ya existiera aquel puente que tanto prometía en campaña  el tristemente célebre Daniel Martínez, ahora alcalde, Karina hubiera podido tomar un taxi y costearlo para llegar hasta su trabajo, pues al sólo existir circulación del centro hacia la factoría de Pemex, el taxi debe rodear toda la ciudad y el costo, obviamente, es muy alto.

Caminó. Las botas eran buena idea, pues así no entraría tierra en aquellos pies que habían recorrido un largo camino en estos últimos años. Sudaba. La vecina, Rosario, la había ido a buscar para cobrarle un dinero, pero ella ya estaba en camino a Dipepsa. ¿Traería el dinero consigo? ¿Habría sido buena idea?

Siete de la mañana y su mundo se acababa: presuntamente más de un sujeto la interceptó y la arrastró desde el lado izquierdo, en donde sí hay guarnición, hasta el lado derecho, en donde matorrales más altos que un hombre son el refugio perfecto para este tipo de crímenes.

Tal vez Karina no quiso soltar la bolsa y es que, vaya, ganarse el sustento en estos días es demasiado difícil, así que ¿cómo puede venir alguien simplemente a quitarte lo que con tanto esfuerzo has ganado? Pero dos estocadas mortales, amargamente dirigidas al cuello, le cortaron el flujo de ideas hacia su cabeza en ese momento. De ideas y de sangre.

La presión de la carótida al verse flagelada por el arma blanca no se hizo esperar. El corazón siguió bombeando, pero la sangre salía a chorros que empaparon su cabello, su rostro, el suelo y los matorrales alrededor, cual escena dantesca. Y ella, Karina, quedó boca abajo con la mano izquierda extendida y la derecha abrazándose a sí misma, un frío abrazo de la muerte.

Otras mujeres que también iban a trabajar, obligadas a salir a esa hora por aquel camino olvidado llamado camino A las Piedras, encontraron el cuerpo de Karina. Llegó la Comisión de Emergencias con Farid Tannos y Protección Civil, pero ya no había nada por hacer.

Entonces ocurrió lo que siempre ocurre en estos casos: la Policía Municipal estacionó la camioneta a un costado, colocó un hilarante cerco con cintas reflejantes y se limitó a estar ahí. Nada de operativos o búsqueda, como si la vida que se esfumó enfrente, minutos antes, no valiera nada.

Los curiosos se arremolinaron, aunque intentaban mantener su distancia. Los vecinos contaron que Karina era una mujer trabajadora que solía tener una estética en el centro de Agua Dulce, pero desde que entró a trabajar a Dipepsa cerró su local.

“Tiene tres hijos”, señalaban en tiempo presente, renuentes a la idea de que Karina nunca más volvería a saludar, a caminar por ahí, a ser su vecina. Uno de ellos, aseguran, está ciego; otro, joven, acude a la escuela; una hija más grande ya vive aparte.

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Pasan de las 8 y media de la mañana y comienzan a llegar otros cuerpos: Policía Estatal, Policía Ministerial y personal del Ministerio Público, pero hasta casi las 9 de la mañana arriban los peritos, quienes se ocupan más de quitar y poner cercos de cintas que de tomar las medidas al cuerpo de la occisa.

Se acercan todos a tomar fotografías. La voltean, se repite el proceso. Su cara está bañada en sangre y su cuerpo ya está invadido de hormigas que milimétricamente se llevan pedacitos de carne de regreso a sus nidos. La tapan, por fin, con una sábana forense azul.

Entre los matorrales se forman caminos cual laberintos. Ahí dentro, reportan, se encontraron las pertenencias de Karina Gómez: su bolso con maquillaje, objetos personales y su cartera, al parecer, intacta. El posible móvil de asalto implica que los sujetos se habrían espantado al herir a la mujer y habrían dejado la escena sin llevarse el dinero.

Sin mayor atención, las peritos ordenan que se levante el cuerpo mientras regresan al laberinto de maleza. Una bolsa de objetos de los forenses se coloca irrespetuosamente entre las piernas de Karina cuando ya está en la plancha. La retiran y entonces su cuerpo es cargado en la unidad de la funeraria Eben–Ezer y se va, para la autopsia de Ley. Son entonces, las 09:57 horas de la mañana y el aire huele a muerte.

Media hora más tarde, dos mujeres —sus cuñadas— lloran en la Cruz Roja. Saben, pero no han visto el cuerpo; tienen la presión altísima debido a la impresión y, apenas entre los sollozos, alcanzan a contar que Karina casi no había sido apoyada por su madre, por lo que ellas eran su apoyo. El esposo de la mujer muerta se gana la vida sacando arena “y él todavía no lo sabe”. La querían mucho y les duele tanto al grado de no poder decir más, pues las lágrimas dominan.

“Podría ser cualquiera de nosotros”, repetían los vecinos algunas horas antes al ver el cuerpo inerte de la trabajadora mujer.

En el Agua Dulce de hoy, sí, podría ser cualquiera, menos los funcionarios que pagan seguridad personal con el erario. Del resto, de las madres trabajadoras, de los obreros, de los estudiantes y de los adultos mayores, no hay quien los proteja.

Karina Gómez nunca será conocida por quien realmente fue; no podrá abrir el periódico del día y lamentarse de lo que sucede, pues ella es la víctima; nunca volverá a casa, ni podrá comer un helado, ni se quejará de que el agua no llegue a su colonia, ni de los caminos o la falta de alumbrado en El Bosque; Karina simplemente no asistirá a más festivales del día de la madre ni nunca volverá a cortar cabello porque está muerta.
Decía Rubén Espinosa, fotoreportero veracruzano asesinado: “La muerte eligió a Veracruz como su casa y decidió vivir ahí”.
Y, entonces, repican las voces alrededor de su cuerpo frío, a pesar del infernal calor hidrómilo: “Podría ser cualquiera”, pero le tocó a ella.
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Publicado el 17 de agosto en Diario Presencia Sureste

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¿Quién apagará la luz?

Peña Nieto: cuando presentó la iniciativa de Reforma Energética

Reforma Energética. Peña Nieto, presentando la iniciativa el 12 de agosto de 2013. Foto: Presidencia de la República.

¿Quién apagará la luz?

Por: Violeta Santiago

(México) El título de este artículo de opinión es una triste referencia a El último que apague la luz, una obra que trata sobre la extinción del periodismo, escrita por Lluís Bassets, director adjunto de El País. Pero no hablaremos del periodismo en esta entrada, aunque sí de una extinción.

El 11 de diciembre de 2013, México despertó con una notica que debería conmocionar a la sociedad: el senado de la república aprobó la reforma energética con 95 votos a favor y 28 en contra. Un día antes, se aprobaba la “Ley de Manifestaciones Públicas”, que fue propuesta por el diputado panista Jorge Sotomayor Chávez. Al panorama se le puede sumar la reelección consecutiva de diputados y senadores; el alza del 60% al boleto del metro y el movimiento que se ha generado a partir de esto, como forma de protesta, conocido en las redes como #PosMeSalto.

El malestar en el país es general y no se necesita ser un experto en la materia para darse cuenta de ello. Y la sociedad protesta, sale a las calles, participa en el #CercoASanLázaro, se salta los barrotes del metro, escribe en twitter, escribe columnas, se indigna. Y ¿después? El enojo, el coraje, está presente. Sin embargo, como otros movimientos en México, estas acciones parecen estar condenadas al fracaso: durante la mañana #ReformaEnergética era tema del momento. Por la noche, ya había desaparecido de las tendencias en Twitter. Eso no significa que las personas hayan dejado de hablar de ello. Pero los que escriben furiosamente en las redes ya se han de haber ido a dormir o estarán viendo su serie favorita. No lo sé. Incluso, su humilde textoservidora, es una activista de clóset, que en muchas ocasiones ha salido a las calles, pero que no ha cambiado nada.

Se extingue la lucha, aunque pareciera existir. Es, en realidad, pabilosa. Leía entre los contactos de mi timeline que se tienen las condiciones históricas adecuadas. Pero la realidad, y con base en las observaciones prácticas que se hace de ella, parece dirigirse a un futuro incierto. Son —somos— 110 millones de mexicanos; si tan sólo un 10% pidiera un cambio, podría cambiar el curso del país. ¿Qué es lo que ocurre en México? ¿Tendrá razón Gonzalo Martré, como lo ha plasmado en su cuento de ciencia ficción “Los antiguos mexicanos a través de sus ruinas y vestigios”?

“La pasión central de los mexicanos era destruirse entre sí y acabar con su país, lo cual consiguieron exitosamente al correr de los años.”

No habrá cambios mientras la sociedad permanezca narcotizada y enajenada, mientras no se vuelva prioridad y tema de discusión en la familia, en la casa, con los amigos… vamos, una prioridad. No. Es un tema que muchos toman para intentar parecer intelectuales, para profundizar en una fiesta con unas copas encima, para ganar seguidores de twitter. Me molesta la inactividad, me molesto conmigo misma y desearía salir a las calles, pero tampoco sé qué hacer. Y quizá ese es el mismo sentimiento que inunda los corazones y los pensamientos de miles, hasta millones de mexicanos en este instante.

Apatía, negación y autodesprecio

Se vive en un país donde cada día ocurren hechos de sangre, tan macabros y violentos, pero a los que ya nos hemos acostumbrado. Tan sólo hoy en la mañana, en una ciudad ubicada en un estado con ‘luna de plata’, donde su máximo dirigente asegura que “no pasa nada”, se enfrentaron —de nuevo— en medio de la calle dos grupos, con un resultado de 3 muertos. Eso, en el argot periodístico, diríamos que no es noticia: ya no tiene novedad. Qué son 3, cuando han ocurrido 40. Una mención en redes y quizá un espacio en interiores o “sucesos” o como sea que el diario le designe a su sección de nota roja.

México, donde la clase baja se siente de media y la media, alta, cuando no sabe que para pertenecer a la clase alta (AB) debiera tener ingresos mayores a los 85 mil pesos mensuales y eso sólo lo logra el 7.2% de la población, mientras que la clase media alta (C+) es representada por el 14%, la clase media (C) es el 17.9%, la media baja (D+) el 35.8%, la clase baja o pobre (D) es el 18.3% y finalmente, el grupo denominado en “pobreza extrema” (E) representa el 6.7% de la población (IMAI, 2009). A propósito, ilustro  con una anécdota —curiosamente vivida el día en el que se escribió este artículo— ese trastorno que tienen algunos mexicanos por sentir que pertenecen a una clase mayor, cuando la realidad del país es dolorosamente diferente:

Después de comprar alimentos, tomé el autobús que me deja cerca de casa, como siempre y desde los últimos cuatro años he hecho; pagué, mostrando mi credencial de estudiante y ocupé mi lugar. Detrás de mí se sentaron dos jóvenes, un chico y una chica, en quienes no reparé hasta que escuché decir al muchacho (con un acento, un tanto fingido): “O sea, el camionero me preguntó que si estudiante. Ni que fuera pobre”. Había sido un día difícil, en el que se había aprobado, por un grupo de personas sin escrúpulos, la entrega de los recursos energéticos del país a particulares nacionales y extranjeros, sumado a una burocracia universitaria en trámites que ya deseaba terminar. Ganas no me faltaron de girarme y decirle: “Ser estudiante no es ser pobre. Pero con tus argumentos demuestras la pobreza de tu educación”. Sin embargo, no lo hice. Aunque tenía ganas de levantarme y anunciar, cual vendedora de metro capitalino, “Señoras y señores, les vengo manejando la venta más grande que ha tenido este país”. Los jóvenes siguieron hablando y, aunque aumenté el volumen de la música para no escucharlos, se colaron entre las notas de la canción que sonaba palabras como “Indio con machete y rifle”. Al final, cuando por fin podía descender de la unidad, les he mirado y, sin pretender juzgar a nadie, observé lo siguiente: el chico en cuestión mostraba rasgos autóctonos, visibles en la pigmentación de su piel, su cabello y sus ojos; la forma del cráneo, la nariz, los labios; la complexión del cuerpo y la estatura. Pero de su boca salieron las palabras más contradictorias que en mucho tiempo había escuchado.

Los mexicanos —no todos— tienden a preferir creer estar bien —de hecho, mejor— que a darse cuenta de que no lo están. Comúnmente escucho frases como “pero el PRI no es tan malo”, “pues me pidieron la credencial y como la señora de la colonia llegó y me contó sus propuestas, pues creí que este era el bueno”, “pero si PEMEX no se va a privatizar”, “a mí en qué me afecta, yo no soy petrolero”, “deberían ponerse a trabajar”.

En las primeras líneas explicaba a qué se refería el título de este espacio de opinión, que espero no dejar en el olvido. Extinción. Se extingue la oportunidad de hacer un cambio, se muere con la indiferencia, la apatía, la incredulidad, la negación; se acaba con el desprecio de unos sectores hacia otros: el último estudio del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló que cerca del 40% de los mexicanos toleraría una limpieza social.

“Para algunos mexicanos la perfección misma estaba en el holocausto ecuménico.” Martré.

Materializar soluciones

Hace falta más que indignarse: hay que indignarse de verdad. No basta con generar tendencias en la red, hay que materializarlas. Aunque he de admitir, que cuando se escuchan personas como la de la anécdota o se observa la apatía que rodea  a tu entorno, las ganas se extinguen, pues nadie daría su vida, sus fuerzas, su integridad, por una nación “que no valía un cacahuate”.

Pero, vamos, que esto no es irreversible. Las leyes pueden volver a ser reformadas o derogadas. Al final, la soberanía reside en el pueblo y en él está, si deja reelegirse a los senadores (desde aquí, un ‘saludo’ a los 3 senadores de Veracruz que votaron sí a la #ReformaEnergética: @HectorYunes, @PepeYunes y @FYunesMarquez) que han dejado pasar las reformas y se permiten jugosos sueldos. Hay elecciones en 2015, pero sólo espero que en dos años no se le olvide al pueblo mexicano la traición de este día. Si el PRI vuelve a ser mayoría en dos años, si pueden más las tarjetas MONEX y las despensas con gorgojos, entonces se podría declarar extinta la capacidad de raciocinio del pueblo mexicano y habrá obtenido, para desgracia de todos sus habitantes, el maldito Gobierno que se viene mereciendo desde hace muchos años. Si tan sólo el pueblo entendiera que es él, el que tiene el poder, no estaría retrocediendo a un oscurantismo intelectual y, quizá, hasta literal: la luz, más cara; cuya última pregunta, despojada de toda esperanza   —cual puerta del averno— será: al final ¿quién apagará la luz?

Referencias

Martré, Gonzalo. (2002) “Los antiguos mexicanos a través de sus ruinas y vestigios”. En: Visiones periféricas. Link del cuento: http://axxon.com.ar/rev/159/c-159cuento12.htm

AMAI (2009) “Los niveles socioeconómicos y la distribución del gasto”. http://www.amai.org/NSE/NivelSocioeconomicoAMAI.pdf

Excélsior. (2013) “ONU: 49% toleraría la limpieza social”. http://www.excelsior.com.mx/nacional/2013/12/08/932596

Elecciones 2012. PREP / El sur se pintó de amarillo / Suicidio Intelectual Colectivo

Agua Dulce, Veracruz, forma parte del distrito 11. El gobierno municipal es panista; el estatal, priísta. No obstante, mi ciudad se conduce por la izquierda.

Como reportera se tiene acceso a círculos e información más detallada que la del ciudadano que acude a ver la sábana. Nuestra tarde comenzó acudiendo a las casillas, que ya iban cerrando mientras que la casilla especial, como en muchísimas ciudades más, estaba a reventar y faltaban más de 70 personas por emitir su sufragio, de los cuales no todos pudieron votar pues se acabaron las boletas. Poco después nos fuimos al cuartel del PAN porque era más fácil que de ahí obtuviéramos resultados por los representantes de partido. El teléfono sonó: casilla 4673 distrito 11, PAN 21 PRI 89 PRD 177. Tendencia que se repitió en todas las casillas, en algunas llegando hasta el 5-1 de diferencia entre AMLO y Peña Nieto.

Nos dirigimos al lugar donde se concentrarían los paquetes. El lugar estaba custodiado por soldados del ejército mexicano. Cuando nos acercamos nos dijeron: nada más no nos tomen foto o que no salgan nuestras caras, por favor. Contestamos amablemente que sólo queríamos fotografiar los paquetes cuando fueran arribando.

Dentro, conversábamos con algunos representantes. Destacaban panistas que decían: yo prefiero que gane AMLO. Hablamos de Colosio, de los jóvenes, de las redes sociales… Una de las personas ahí reunidas contó: mi padre era priísta, de esos de hueso colorado, y cuando Salinas estaba en campaña, mi papá decía “ese es el presidente que México necesita”. No obstante, con tal presidente comenzaron los recortes masivos y en la tercera racha, mi padre fue despedido. Y le dije “papá, te equivocaste”.

A través de Twitter, desde el móvil, seguía los resultados del PREP. Cuando ni se llevaba el 0.5% del conteo, EPN ya se sentía ganador. Pero el sur resplandecía; brillaba. De amarillo.

Eran ya las 22:00 del 1 de julio y apenas 4 paquetes habían llegado, de muchos, muchísimos. Misma situación en el sur: votos que aún no salían en el PREP. Mientras tanto la tendencia hasta ahorita las 23:04 pm hora de México, cuando escribo esto, es de EPN a la baja, mientras que AMLO va reduciendo el margen que los separa.

Los números son los siguientes:

Aquí, en vivo: http://www.google.com.mx/elections/ed/mx/results

Diferencia de sólo 3,65%. Que al principio de la noche se hablaba de hasta 11%

Esta es la tendencia que se ha mantenido desde el incio. A partir de ahorita, cada hora iré haciendo una captura del PREP. La siguientes es a las 00:00

SUICIDIO INTELECTUAL COLECTIVO

Si a pesar de todos, nos imponen al candidato de las televisoras:

1. Atrasen su reloj 70 años.

2. Olvídense de pensar.

3. Prepárense para una lenta y dolorosa muerte intelectual.

https://twitter.com/EmmanuelReyes93/status/218188798624935936

https://twitter.com/DirectionerMX/status/219632717262897152

http://www.washingtonpost.com/world/the_americas/armando-montano-ap-summer-intern-dies-in-mexico-city-at-age-22/2012/07/01/gJQAWBt5GW_story.html

https://twitter.com/Tienennombre/status/219642067817742336

No al PRI este 1 de Julio. (Ni en este, ni en próximos comicios.)

Querido México:

Soy joven, pero ya he conocido el daño que le ha hecho el PRI a mi país. Nací entre devaluaciones, vivo ahora un presente manchado de sangre, donde 80 mil han perdido la vida, entre ellos familiares, amigos, conocidos… México, sé del daño que te han hecho a costa de proteger los intereses de unos cuantos, no importando la pobreza y desigualdad.

Ahora nos quieren imponer a una tristemente célebre figura, que tiene en su persona las mismas prácticas de sus antecesores. Tan sólo escuchemos bien el discurso de Peña Nieto: tan institucional y demagógico, del mismo calibre de López Portillo, Ordaz, de la Madrid Hurtado, Salinas…

Enrique Peña Nieto representa el mismo PRI. ¿Nuevo? ¡Por favor! ¡Si no estamos ciegos! El “nuevo” PRI ha llevado a estados que antes no tenían problemas de violencia a un panorama sangriento, el “nuevo” PRI tiene en su haber gobernadores prófugos, en procesos penales por enriquecimiento ilícitos y hasta casos peores como pederastía, sin recibir castigo.

Un hombre enfermo de poder. En “entrevista” con los lectores de noticias de Tercer Grado (de Kínder, digo, Televisa) quedó, de nuevo, demostrada la coalición que hay entre el candidato del PRI y la Televisora de Azcárraga. No respondía, sino que dirigía el tema y tono de la conversación. No vimos a una Adela Micha desesperada y gritando ni tampoco escuchamos risas irónicas y nerviosas. Nada, todo cortesía. Cuando se le cuestionó –amablemente– sobre su gabinete, contestó: la gente no va a votar por un equipo, va a votar por una persona.

Para no hacer un texto innecesariamente extenso, porque a estas alturas espero tener la certeza de que los mexicanos no son ignorantes y no se creen todo lo que les ponen frente al televisor, mejor escribo a continuación las razones por las que Enrique Peña Nieto–PRI es incompetente y peligroso para gobernar México:

-Atenco

-Feminicidios en EdoMex

-No reconocimiento de hijos fuera del matrimonio (ni apoyo)

-Caso Paulette

-Convenios con Televisa

-Agresiones a jóvenes que protestan por parte de sus grupos de choque (Córdoba, Coatzacoalcos, estadio Azteca…)

-Culturalmente inadecuado

-Extraordinarios gastos en ropa

-Rebasar por muchas veces el tope de gastos de campaña

-No conocer la situación económica actual del país

-La gente que lo rodea

-Su gabinete

-Homofobia

-Represión y violencia

-No puede actuar si no tiene un telepromter (es cierto, si no está en su “zona de cofort” es un caos, imagínense frente a los problemas del país)

-No conocer realmente el modo de vida de la mayoría de los mexicanos

-Arturo Montiel, Yarrington, Salinas…

-Repudio de los jovenes

-No tiene una propuesta educativa (sólo darle computadoras a niños en 5to de primario, cuando muchos de éstos ni para comer tienen)

-De hecho, sus propuestas son irreales

-Corrupción

-Pretende mantener al ejército en las calles y seguir con la guerra

-Compra de votos

-Falta de carácter y honestidad

-Caso de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

-Su hija y repudio a “la prole”

-No sabe los precios de los productos de la canasta básica

-No asistió al debate hecho por los jóvenes de #YoSoy132

-Representa una estocada a la democracia

-Campaña sucia

-Manipulación mediática

-Fondos de campaña provenientes de estados priístas

-Asesinato de Colosio por parte de su mismo partido

-Agresión a reporteros

-Matanza de Tlatelolco

-Vinculación con grupos delictivos

-Halconazo

-Intolerancia

Enrique Peña Nieto no representa a los mexicanos, ni el México que queremos. No está preparado para ser un líder de Estado y quedó demostrado en su sexenio como gobernador, donde la pobreza aumentó, los feminicidios, la violencia, irregularidades con la impartición de  justicia.

Por favor, mexicano, piensa bien tu voto. Anular no sirve de nada, lo único que haces es señalar indiferencia, pero no cambias nada. No cuentas.

Sé que muchas familias están en clara necesidad y muchas veces aprovechan lo que los candidatos les ofrecen, pero ahora ya existen formas de “evadir” la venta de votos, como haciendo una cruz sobre un papel albanene. Pero sobre todas la cosas, lo mejor sería no vender sus conciencias. Piensen bien: ¿valen la pena unos cuantos pesos por 6 años de miseria?

Convenzan, platiquen, informen a sus amigos, vecinos y familiares. Muchas personas no tienen acceso a las redes sociales y no se enteran de quién es realmente EPN, porque es información que nunca se verá transmitida por televisión.

Pero no todo el panorama es desolador: los jóvenes hemos despertado. Éramos la generación que parecía condenada a un futuro sin trabajos justos y con una educación cada vez peor. Y sin embargo, estamos hoy todos unidos con la firme convicción de un país mejor. También hay mucho trabajo en las redes sociales, personas que no sólo expresan, informan y comparten, situaciones que ocurren diariamente y que vivimos en carne propia.

No dejemos que nuestra primavera se marchite. No dejemos que el invierno intelectual, enfermizo, oscuro, perverso y degradante de Enrique Peña Nieto nos mate. En espíritu y también, literalmente.

Querido México: aquí estoy ya, estamos, somos muchos, millones que no permitiremos una imposición ni que un corrupto y violento llegue a gobernarnos. NUNCA MÁS. #YoSoy132

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Artículo periodístico. Análisis

Los inmigrantes

Mario Vargas Llosa

Unos amigos me invitaron a pasar un fin de semana en una finca de la Mancha y allí me presentaron a una pareja de peruanos que les cuidaba y limpiaba la casa. Eran muy jóvenes, de Lambayeque, y me contaron la peripecia que les permitió llegar a España. En el consulado español de Lima les negaron la visa, pero una agencia especializada en casos como el suyo les consiguió una visa para Italia (no sabían si auténtica o falsificada), que les costó mil dólares. Otra agencia se encargó de ellos en Génova: los hizo cruzar la Costa Azul a escondidas y pasar los Pirineos a pie, por senderos de cabras, con un frío terrible y por la tarifa relativamente cómoda de dos mil dólares. Llevaban unos meses en las tierras del Quijote y se iban acostumbrando a su nuevo país.

Un año y medio después volví a verlos en el mismo lugar. Estaban mucho mejor ambientados y no sólo por el tiempo transcurrido; también, porque once miembros de su familia lambayecana habían seguido sus pasos y se encontraban ya también instalados en España. Todos tenían trabajo, como empleados domésticos. Esta historia me recordó otra, casi idéntica, que le escuché hace algunos años a una peruana de Nueva York, ilegal, que limpiaba la cafetería del Museo de Arte Moderno. Ella había vivido una verdadera odisea, viajando en ómnibus desde Lima hasta México y cruzando el río Grande con las espaldas mojadas. Y celebraba cómo habían mejorado los tiempos, pues, su madre, en vez de todo ese calvario para meterse por la puerta falsa en Estados Unidos, había entrado hacía poco por la puerta grande. Es decir, tomando el avión en Lima y desembarcando en el Kennedy Airport, con unos papeles eficientemente falsificados desde el Perú.

Esas gentes, y los millones que, como ellas, desde todos los rincones del mundo donde hay hambre, desempleo, opresión y violencia cruzan clandestinamente las fronteras de los países prósperos, pacíficos y con oportunidades, violan la ley, sin duda, pero ejercitan un derecho natural y moral que ninguna norma jurídica o reglamento debería tratar de sofocar: el derecho a la vida, a la supervivencia, a escapar a la condición infernal a que los gobiernos bárbaros enquistados en medio planeta condenan a sus pueblos. Si las consideraciones éticas tuvieran el menor efecto persuasivo, esas mujeres y hombres heroicos que cruzan el Estrecho de Gibraltar o los Cayos de la Florida o las barreras electrificadas de Tijuana o los muelles de Marsella en busca de trabajo, libertad y futuro, deberían ser recibidos con los brazos abiertos. Pero, como los argumentos que apelan a la solidaridad humana no conmueven a nadie, tal vez resulta más eficaz este otro, práctico. Mejor aceptar la inmigración, aunque sea a regañadientes, porque, bienvenida o mal venida, como muestran los dos ejemplos con que comencé este artículo, a ella no hay manera de pararla.

Si no me lo creen, pregúntenselo al país más poderoso de la tierra. Que Estados Unidos les cuente cuánto lleva gastado tratando de cerrarles las puertas de la dorada California y el ardiente Texas a los mejicanos, guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, etcétera, y las costas color esmeralda de la Florida a los cubanos y haitianos y colombianos y peruanos y cómo éstos entran a raudales, cada día más, burlando alegremente todas las patrullas terrestres, marítimas, aéreas, pasando por debajo o por encima de las computarizadas alambradas construidas a precio de oro y, además, y sobre todo, ante las narices de los súper entrenados oficiales de inmigración, gracias a una infraestructura industrial creada para burlar todos esos cernideros inútiles levantados por ese miedo pánico al inmigrante, convertido en los últimos años en el mundo occidental en el chivo expiatorio de todas las calamidades.

Las políticas antiinmigrantes están condenadas a fracasar porque nunca atajarán a éstos, pero, en cambio, tienen el efecto perverso de socava

las instituciones democráticas del país que las aplica y de dar una apariencia de legitimidad a la xenofobia y el racismo y de abrirle las puertas de la ciudad al autoritarismo. Un partido fascista como Le Front National de Le Pen, en Francia, erigido exclusivamente a base de la demonización del inmigrante, que era hace unos años una excrecencia insignificante de la democracia, es hoy una fuerza política ‘respetable’ que controla casi un quinto del electorado. Y en España hemos visto, no hace mucho, el espectáculo bochornoso de unos pobres africanos ilegales a los que la policía narcotizó para poder expulsar sin que hicieran mucho lío. Se comienza así y se puede terminar con las famosas cacerías de forasteros perniciosos que jalonan la historia universal de la infamia, como los exterminios de armenios en Turquía, de haitianos en la República Dominicana o de judíos en Alemania.

Los inmigrantes no pueden ser atajados con medidas policiales por una razón muy simple: porque en los países a los que ellos acuden hay incentivos más poderosos que los obstáculos que tratan de disuadirlos de venir. En otras palabras, porque hay allí trabajo para ellos. Si no lo hubiera, no irían, porque los inmigrantes son gentes desvalidas pero no estúpidas, y no escapan del hambre, a costa de infinitas penalidades, para ir a morirse de inanición al extranjero. Vienen, como mis compatriotas de Lambayeque avecindados en la Mancha, porque hay allí empleos que ningún español (léase norteamericano, francés, inglés, etc.) acepta ya hacer por la paga y las condiciones que ellos sí aceptan, exactamente como ocurría con los cientos de miles de españoles que, en los años sesenta, invadieron Alemania, Francia, Suiza, los Países Bajos, aportando una energía y unos brazos que fueron valiosísimos para el formidable despegue industrial de esos países en aquellos años (y de la propia España, por el flujo de divisas que ello le significó).

Esta es la primera ley de la inmigración, que ha quedado borrada por la demonología imperante: el inmigrante no quita trabajo, lo crea y es siempre un factor de progreso, nunca de atraso. El historiado J.P. Taylor explicaba que la revolución industrial que hizo la grandeza de Inglaterra no hubiera sido posible si Gran Bretaña no hubiera sido entonces un país sin fronteras, donde podía radicarse el que quisiera -con el único requisito de cumplir la ley-, meter o sacar su dinero, abrir o correr empresas y contratar empleados o emplearse. El prodigioso desarrollo de Estados Unidos en el siglo XIX, de Argentina, de Canadá, de Venezuela en los años treinta y cuarenta, coinciden con políticas de puertas abiertas a la inmigración. Y eso lo recordaba Steve Forbes, en las primarias de la candidatura a la Presidencia del Partido Republicano, atreviéndose a proponer en su programa restablecer la apertura pura y simple de las fronteras que practicó Estados Unidos en los mejores momentos de su historia. El senador Jack Kemp, que tuvo la valentía de apoyar esta propuesta de la más pura cepa liberal, es ahora candidato a la Vicepresidencia, con el senador Dole, y si es coherente debería defenderla en la campaña por la conquista de la Casa Blanca.

¿No hay entonces manera alguna de restringir o poner coto a la marea migratoria que, desde todos los rincones del Tercer Mundo, rompe contra el mundo desarrollado? A menos de exterminar con bombas atómicas a las cuatro quintas partes del planeta que viven en la miseria, no hay ninguna. Es totalmente inútil gastarse la plata de los maltratados contribuyentes diseñando programas, cada vez más costosos, para impermeabilizar las fronteras, porque no hay un solo caso exitoso que pruebe la eficacia de esta política represiva. Y, en cambio, hay cien que prueban que las fronteras se convierten en coladeras cuando la sociedad que pretenden proteger imanta a los desheredados de la vecindad. La inmigración se reducirá cuando los países que la atraen dejen de ser atractivos porque están en crisis o saturados o cuando los países que la generan ofrezcan trabajo y oportunidades de mejora a sus ciudadanos. Los gallegos se quedan hoy en Galicia y los murcianos en Murcia, porque, a diferencia de lo que ocurría hace cuarenta o cincuenta años, en Galicia y en Murcia pueden vivir decentemente y ofrecer un futuro mejor a sus hijos que rompiéndose los lomos en la pampa argentina o recogiendo uvas en el mediodía francés. Lo mismo les pasa a los irlandeses y por eso ya no emigran con la ilusión de llegar a ser policías en Manhattan y los italianos se quedan en Italia porque allí viven mejor que amasando pizzas en Chicago. Hay almas piadosas que, para morigerar la inmigración, proponen a los gobiernos de los países modernos una generosa política de ayuda económica al Tercer Mundo. Esto, en principio, parece muy altruista. La verdad es que si la ayuda se entiende como ayuda a los gobiernos del Tercer Mundo, esta política sólo sirve para agravar el problema en vez de resolverlo de raíz. Porque la ayuda que llega a gánster como el Mobutu del Zaire o la satrapía militar de Nigeria o a cualquiera de las otras dictaduras africanas sólo sirve para inflar aún más las cuentas bancarias privadas que aquellos déspotas tienen en Suiza, es decir, para acrecentar la corrupción, sin que ella beneficie en lo más mínimo a las víctimas. Si ayuda hay, ella debe ser cuidadosamente canalizada hacia el sector privado y sometida a una vigilancia en todas sus instancias para que cumpla con la finalidad prevista, que es crear empleo y desarrollar los recursos, lejos de la gangrena estatal. En realidad, la ayuda más efectiva que los países democráticos modernos pueden prestar a los países pobres es abrirles las fronteras comerciales, recibir sus productos, estimular los intercambios y una enérgica política de incentivos y sanciones para lograr su democratización, ya que, al igual que en América Latina, el despotismo y el autoritarismo políticos son el mayor obstáculo que enfrenta hoy el continente africano para revertir ese destino de empobrecimiento sistemático que es el suyo desde la descolonización.

Este puede parecer un artículo muy pesimista a quienes creen que la inmigración -sobre todo la negra, mulata, amarilla o cobriza- augura un incierto porvenir a las democracias occidentales. No lo es para quien, como yo, está convencido que la inmigración de cualquier color y sabor es una inyección de vida, energía y cultura y que los países deberían recibirla como una bendición.

He tomado este artículo como modelo. Se nota un lenguaje un poco más informal y muestra su punto de vista desarrollándose a través de una introducción, un desarrollo y una conclusión. El texto se va combinando con datos duros y su opinión, dejando en claro un punto de vista pero bien defendido.

El artículo no es muy extenso, pero tiene lo suficiente. El autor se involucra pero no cae en el protagonismo del artículo o en detalles nimios.

Sin duda una buena muestra de que no siempre demasiado es bueno.

Periodismo especializado

Montse Quesada, la profesora de la Universidad catalana Pompeu Fabra, pondera las cualidades del Periodismo Especializado, al que ella llama también Información Periodística Especializada, subrayando, asimismo, su importancia.

Ella destaca que esta modalidad profesional es capaz de explicar no solo el qué, sino sobre todo el porqué de los hechos, las consecuencias que ello puede significar, y “qué es lo que no ocurrió, aunque tal vez debiera haber ocurrido”

El periodista especializado no busca conocer una rama del saber como lo haría un especialista, sino en la medida en que tal saber puede y debe ser objeto de información periodística por su interés para la sociedad.

“Estructura informativa que analiza la realidad de un área determinada de la actualidad a través de las distintas especialidades del saber, profundiza en sus motivaciones, la coloca en un contexto amplío que ofrezca una visión global al destinatario y elabora un mensaje periodístico que acomode el código al nivel propio de la audiencia atendiendo a sus intereses y necesidades” (Fernández del Moral)

El periodismo especializado es la contraparte del periodismo que se hace a diario y sus principales diferencias  -y cualidadades también- es la profundidad que se le invierte, el tiempo en comprobar las fuentes y su calidad, la investigación que se hace sobre el tema a escribir y la especialización en un tema, como su nombre lo indica.

De este modo, esa profundización en el tema no sólo asegura un mayor conocimiento sobre lo que se escribe, sino una visión más cercana a la realidad, lejos de una versión oficial de la fuente entrevistada.

Actualmente en México hacer periodismo especializado es un poco difícil pues al tener que invertirse en tiempo, se reduce la cantidad de notas que se pueden escribir y no todos los medios están dispuestos a mantener en su nómina a un periodista que le entregue información (aunque muy buena) cada mes en vez de diariamente. Afortunadamente existen algunos medios que sí hacen periodismo especializado, además de publicaciones especializadas en cultura, ciencia, deportes, música, arte, etc. Donde se puede hacer periodismo.

Periodismo y realidad

Violeta Santiago

México 2012

La realidad en alguna de sus mejores definiciones no es más que lo que parece ser. Desde ese punto de partida, trabajar la realidad en el periodismo se podría interpretar como lo que el periodista cree que parece ser. 

El estado puro de la verdad que se pretende alcanzar con el periodismo –ese, idealizado– se transforma en el punto de vista de quien lo escribe. Nadie está ajeno a corrientes, pasiones, pensamientos. De modo que siempre nos encontraremos con versiones de esa realidad pero versiones finalmente.

Entre los problemas de la realidad concreta está en el afirmar que algo es real porque está ahí. No obstante, ese estar ahí significa que es percibido por alguien y esa percepción es producto de su experiencia, según el empirismo.

Dos hombres pueden ver una mesa, coincidir en que es mesa y estar de acuerdo en que es de madera. Para uno será marrón, refiriéndose a eso como morado. Para otro el color marrón será rojo. Y hasta que se pongan de acuerdo cada individuo tendrá una percepción diferente de la realidad.

Regresando al periodismo, que es lo que nos interesa ahora, el periodista intenta crear una alusión de estar ahí y de que los hechos fueron tal y como se relatan. Ser objetivo. Esa es la característica que más se puede acercar a realidad en el ámbito periodístico.

La objetividad periodística: una pretensión tan desmedida como la de aprisionar el reflejo de las aguas de un río, que en un instante son y en el siguiente dejan de ser. Sin embargo, esa objetividad es la garantía que el lector busca para poder creer. A.M. Rosenthal

Esta cualidad fue perseguida por los reporteros del New York Times intentando escribir dejando de lado prejuicios personales y puntos de vista para tratar por igual a todas las personas u opiniones. Entre las ventajas de la objetividad está el hecho de que el reportero se hace entonces responsable solamente de cómo informa, pero no de lo que está informando.

El periodismo en su máxima idealización se describe como informar con la verdad. Pero los propios medios de comunicación son empresas y como éstas, su intención es obtener ganancias monetarias.

Y de esta forma la función del periodismo es corrupta para dar paso a la realidad deformada deliberadamente. Desde la incursión de líneas editoriales, hasta de la propia mente del periodista, el ejercicio es reducido a un espejo, a veces muy opaco y a veces no tanto, pero al fin espejo y una mera parte de esa “realidad”.

Una de las reglas de oro en la redacción consiste en no involucrarse en la nota informativa. Sin embargo muchos periodistas caen en el absurdo de, en su deseo de mostrarse lo más neutrales posibles, convertir la citada nota en una nota de citas. Se complementan con técnicas estilo Roberto Madrazo en campaña de 2006, mencionando cifras y porcentajes para intentar estratégicamente ser veraces.

Pero todos esos artilugios de objetividad pueden ser blancos de manipulación y entonces convertirse en intentos de objetividad. Como ejemplo: encuestas sobre el desempeño de un servidor público, producidas en el departamento de comunicación social de la misma institución.

Desde el momento de escribir sobre un hecho o no, de incluir una fuente y negar otra, de suprimir incluso datos aportados por la fuente elegida, la jerarquización de la información y hasta el lugar que llevará la nota dentro del periódico, el ejercicio de objetividad queda en entre dicho por las decisiones tomadas.

Pero un periodista que no siente nada es menos confiable (a los ojos de los lectores) que uno que defiende un punto. ¿Acaso no goza Proceso de ser un medio objetivo aunque tiene una cargada línea de oposición? Entonces el estatus de verídico lo otorgará el lector que comparta la misma interpretación de la realidad, según su propia experiencia. O, en otras palabras, que crea también que la mesa es de madera y es de color marrón (del púrpura y no del rojo).

La información escrita para los medios tiene siempre una intención. O de otra manera nos encontraríamos sólo partes informativas y líneas de datos duros sin orden ni sentido. La conciencia del periodista determina la calidad de la información.

Por ejemplo, alguien que nunca ha vivido en carne propia un enfrentamiento armado en la ciudad y, además, comparta la idea de que la estrategia de la lucha anti drogas es efectiva, estará más a favor de alguien que escriba que no está pasando nada y tachará de “alarmista y manipulador” a quien señale los hechos. Mientras que las personas que tuvieron el infortunio de estar ahí en esos momentos considerará esa noticia como verdadera. Y de ahí, se puede todavía profundizar más. Algunos expresarán opiniones a favor de las fuerzas armadas en la medida de como hayan sido tratados.

De la misma manera el periodista escribirá los hechos, aún con datos verdaderos, es decir, comprobables (fechas, nombres, estadísticas, lugares, hora, etc.) según su visión de la realidad.

En la teoría de la agenda setting de McCombs y Shaw se denomina a los informadores como líderes de opinión y son quienes gozan del poder de llevar a las masas información que moldea la opinión pública.

Quizá, la objetividad se logre en forma de equilibrio entre los hechos comprobables y el periodista, en base al compromiso para con la sociedad. Y esto es sólo una postura. Pues aunque el periodista no se incluya en la nota, la presión del punto con el trazo de su pluma siempre estará presente.

Los que gozan del respeto de ser veraces han escrito después de largas y profundas investigaciones hasta llegar a la verdad notable o comprobable, llegando a crear una instantánea de la situación social. Los que sólo leen noticias a través de un telepromter o escriben en defensa de la compañía que les da tremendo sueldo, son fáciles de diferenciar en la medida de que lo que escriben para nada (ni soñando) se aproxima a lo que la sociedad vive.

¿Le cree a un Loret de Mola o a un López-Dóriga? ¿O confía más en Lydia Cacho y Carmen Aristegui? ¿Por qué unos son considerados simples lectores de noticias mientras otros gozan de la confianza del público crítico (no sólo de los que consumen telenovelas)?

La última palabra la tiene en lector. Qué periodista escribe sobre un país llamado México y cuál parece estar escribiendo situaciones de alguna otra nación, menos la nuestra. Serán reales en la medida que compartamos esa visión. Visión apenas reducida de una realidad que nunca podremos reproducir, sólo creer que sentimos.

De todas las vocaciones del hombre, el periodismo es aquella en la que hay menos lugar para las verdades absolutas. La llama sagrada del periodismo es la duda, la verificación de los datos, la interrogación constante. Allí donde los documentos parecen instalar una certeza, el periodismo instala siempre una pregunta. Preguntar, indagar, conocer, dudar, confirmar cien veces antes de informar: esos son los verbos capitales de la profesión más arriesgada y más apasionante del mundo.

Un periodista que conoce a su lector jamás se exhibe. Establece con él, desde el principio, lo que yo llamaría un pacto de fidelidades: fidelidad a la propia conciencia y fidelidad a la verdad. A la avidez de conocimiento del lector no se la sacia con el escándalo sino con la investigación honesta. Tomás Eloy Martínez

“Me voy a inventar los cuentos que saldrán publicados mañana, ese es mi trabajo. Soy un cuentista de la realidad”. Escribir historias es la esencia del periodismo. Y dichas historias cabrán en la realidad sólo si el lector lo permite: para el periodista lo que él escribe será verdad, pues es su visión. Aún no incluyéndose en la nota y dando ambos puntos de vista de los participantes sobre un hecho, será siempre su versión, publicable para los demás.

La realidad en el periodismo está condicionada al acercamiento que se tiene con la sociedad, pendiente de los detalles y ajena a prejuicios y la búsqueda del poder y enriquecimiento personal. Es la sociedad la que decir quién escribe la realidad. Y es el periodismo, un trabajo no apto para cínicos. (Ryszard Kapuscinski)