Las cosas que olvidamos

Olvidé cómo beber la lluvia

y el eco al alejarse de tus pasos.

Olvidé las sonrisas sin sentido

y el simplismo abandonó mi regazo.

Olvidé cuál era tu verdadera esencia,

tus debilidades y fortalezas,

las lágrimas que ardían en tus mejillas,

olvidé tu orgullo y tu demencia.

Ahora miro un cascarón vacío,

que porta un nombre,

una mirada y un fracaso.

Pero no reconozco nada de eso:

Es un hombre,

mas no cercano.

Olvidé amarte,

pero no amar.

Murió tu frívolo ser en el mar.

Ah….

Y olvidé decirte la última vez

que si un día decía

“te olvidaré”…

Estaba mintiendo.