“La ola roja en boca del río”… Arranque de campaña de Duarte, candidato a gobernador en Veracruz

“La ola roja en Boca del Río”


Un hombre de camisa roja y sombrero subió a la tarima, tras Javier Duarte, candidato a gobernador por el PRI. De inmediato le cerraron el paso los organizadores.

—Déjenlo pasar…  —Comenzó a gritar la muchedumbre, que minutos antes animaban a Duarte y ahora comenzaban a rechiflar y abuchear.

El hombre de rojo pudo llegar hasta Javier con su petición…

Entre la multitud que se abalanza por la llegada de el “Gallo”, Alejo Aguilar Morales intenta avanzar en su desgastada silla de ruedas, junto a su esposa e hija.

Hay cuatro módulos de gestión ciudadana dispuestos a lo largo de la Calle 8 de la colonia Carranza, en Boca del Río. Aguilar morales entrega su solicitud: le pide a Duarte de Ochoa ayuda con una silla de ruedas ya que perdió una pierna por la gangrena.

Mientras tanto Javier Duarte, de camisa roja con blanco, avanzaba en el entarimado a la vez que la gente abría sombrillas rojas, alzaba pañuelos o gritaba su nombre mientras éste iba pasando.

—Queremos agua… —grita una señora, cuya voz es acallada por la de la multitud que aclama el arribo de Javier.

No faltó el niño que escaló el estrado, corriendo a los brazos de Javier para que lo cargara, sonriendo ambos para la multitud de camarógrafos que tenían enfrente.

Al final del camino lo esperaban múltiples personalidades priístas, como el alcalde porteño Jon Rementería Sempé, los candidatos Salvador Manzur y Carolina Gudiño, entre otros; que fueron abrazados por el mismo niño…

También estuvo presente Héctor Yunes Landa, quien llegó desde temprano en su camioneta.

Si bien se esperaba el candidato a gobernador llegara a las cinco de la tarde, no fue hasta cerca de las seis y media que empezó su discurso.

El gallo del Gallo”


Duarte de Ochoa se movía a lo largo del podio, se agachaba a saludar a las personas que trataban de alcanzarlo, mientras él cruzaba las manos en el pecho en señal de fraternidad, en tanto que al comenzar a hablar, levantaba el puño.

Un puño cerrado que se movía energéticamente, una imagen de fuerza que la voz se esforzaba en imitar.

—Hoy, aquí en Boca del Río, donde el PRI ganará de manera contundente, iniciamos una campaña de fuerza, de entusiasmo, de alegría, una campaña de unidad. Donde hombres y mujeres, jóvenes y adultos tienen cabida —Frase que repitió a lo largo del discurso innumerables veces.

Algunas personas estaban distraídas, algunos bromeaban entre sí, e incluso otros escuchaban música.

—Desde la carranza el priísmo manda una señal de fortaleza…—Javier gritaba. Bajaba la mirada para leer el discurso y luego gritaba lo leído, hasta que al gallo se le salió el gallo.

Rápidamente la batucada originaria de Alvarado resonó en el lugar, dejándole descansar.

Javier suavizó la voz y se acercó a los maestros veracruzanos del Sindicato Nacional  de Trabajadores de la Educación, tras ponerse la gorra se dispararon los fuegos pirotécnicos.

—Los maestros priístas —dice Duarte hacia ellos—, los verdaderos apóstoles de la educación.

—No creo en la descalificación, eso se lo dejo a los que no tienen la cercanía con la gente. —Sentencia el joven candidato y asegura—, el campo veracruzano es la solución a todos los problemas.

Javier promete vivienda digna, apoyo a las mujeres, especialmente a las madres solteras, vales de alimentos y la ayuda a los jóvenes en su primer empleo.

—Hoy, aquí iniciamos esta gran campaña por Veracruz. Vamos juntos para adelante…

Termina su discurso Javier Duarte de Ochoa, mas es sólo el inicio de la contienda rumbo a la gubernatura, que se decidirá el 4 de julio.

“Trasfondo”


Son diversas las asociaciones y sindicatos que se presentaron la calurosa tarde del 15 de mayo en la colonia Carnaza.

Ferrocarrileros, maestros, taxistas, representantes de la CTM, el sindicato petrolero o Participación Universitaria Estudiantil… son sólo algunos de los más importantes grupos que llegaron a prestar apoyo.

Muchos de ellos fueron citados desde las tres y media de la tarde. Tal es el caso de Elizabeth Meza Cortés, alumna de octavo semestre de medicina en la Universidad Veracruzana.

—Vine porque una amiga me invitó, ella es del grupo de Participación Universitaria Estudiantil —Conocido como el PUES.

Blanca García es la coordinadora regional del PUES en la zona de Veracruz. Lleva siete años en ese grupo, que empezó en la UV pero que actualmente engloba a cualquier universidad.

La gente que va llegando rápidamente pregunta por playeras, sombrillas y cualquier artículo, rojo obviamente, que le puedan regalar.

Coordinadores aseguran que no hay acarreados, porque Duarte pidió que sólo asistiera la gente de la región, en apoyo a la economía de su militancia.

Aún así, se congregaron 5 mil personas aproximadamente, no obstante algo menos de los 8 mil que se esperaban.

“La propaganda priísta”


Inflables para los niños, servicio médico, baños, un imitador de Vicente Fernández, bandas de punk y reggaeton son algunas de las cosas que a lo largo de la calle 8 se disponen como servicios y propaganda.

Como una de las más ingeniosas formas de hacer “bulla”, se reparte a la gente latas rellenas de piedritas. Igualmente hay sombrillas, pulseras, camisas, gorras y banderitas.

Algunas camisas llevan frases como “Ruta al 2010 duarte” o “Super Manzur”.

Mientras que en las bocinas se escuchaban canciones compuestas, de ritmo pegajoso, como “Duarte, Duarte, ki ki ri ki”. Mientras una botarga de gallo rojo bailotea por el entarimado.

En las oficinas de gestión móvil, cuatro en total, se recibían las peticiones que serían luego entregadas al candidato.

En tanto los módulos de “afielación” tenían poca demanda, tan sólo 14 “afielados” en lo que iba del día, quizá en parte a los problemas técnicos de la impresora de credenciales, compuesta con un par de manotazos.

“El buzón de Veracruz”, la gaceta oficial de Duarte muestra una encuesta de “Consulta Mitofsky” en donde el PRI tiene 41% de preferencia, el PAN 18.7% y el PRD 3.6%. Lo perturbador del asunto es que un 34% no declara…

Mientras que en el Centinela, el periódico que no se vende (sic), señala en su portada “El universal anticipa amarga derrota del PAN”. Donde encima aparece una foto sonriente de Javier, una de un gesto extraño de Dante y una con el seño fruncido y mirada sombría de Yunes.

Así, en el inmenso calor de la tarde la ola roja se cubre con sombrillas y  periódicos en el inicio de campaña de Duarte, aquel joven apodado “El gallo”.

La vida por una gorra…

Entre los arcos…

Bien. Verán… la semana pasada debí pasar un mediodía en los famosos “Portales de Veracruz”, justo en frente del Zócalo. El motivo era redactar una crónica de cómo era una mañana en dicho lugar.

Obviamente el error que cometí fue el redactarla de manera litararia y que No hay hecho noticioso. Confío que con la práctica y lectura pueda darle un toque más periodístico, aunque he de confesar que este “mal literario” no tiene cura, puesto que soy escritora (y la pirámide es opuesta) . También he tenido broncas al escribir en 3ra persona e intentar no involucrarme….Pero ante los retos, la frente en alto… Ya les diré cuanto saqué n.n y poco a poco irá posteando las siguientes crónicas, como la del mercado que debo entregar el lunes…

Vale… a pesar de estas complicaciones que me esforzaré en superar, disfruten un pedacito de Veracruz!!

Entre los Arcos

Crónica

Escrita por: Vicereine

El Sol brillaba después de una mañana nublada, inundando con sus rayos los emblemáticos Portales de Veracruz. Las mesas se extendían a todo lo largo de la acera, adornadas con flores coloridas o algunas con sombrillas para otorgar sombra a los transeúntes que, invitados por los meseros ofreciendo su menú, se detenían a descansar  y beber o comer algo.

Algunas personas prefieren estar dentro de los locales, bebiendo cerveza y viendo la televisión mientras que otros optan por el bullicio de afuera, a merced de los marchantes de objetos.

Ávidamente dos camareros se apuran a acomodar las sillas para un grupo de jóvenes; mientras tanto en el zócalo empleados municipales llevan a cabo la tarea de desmontar el escenario situado en medio, utilizado durante el carnaval que recién llegó a su fin.

Con puntualidad van llegando diversos personajes que se han convertido a través del tiempo en tradición, tal como lo son los marimberos que amenizando a los paseantes se ganan la vida. Un turista extranjero que caminaba por los portales, maravillado por dicha estampa no se resiste a irse sin una foto del recuerdo y comienza a disparar su cámara desde diversos ángulos; luego deposita unas monedas y sigue su camino.

Pero no sólo el placer converge ahí; los productos que se ofrecen se hallan diversos y hasta hilarantes: lentes “Prada para caballero y Chanel para dama”, relojes de todos los colores –incluso Rolex– y canciones de a 3 por 100 pesos que va promocionando Carlos, integrante de un trío que por más de 40 años ha tocado en este sitio, desde el mediodía hasta cerca de las siete de la noche. Y aunque los tiempos hayan cambiado, dice, la música bohemia permanece ya que a diferencia de las canciones “de ahora” –esas que sólo duran un tiempo y caen en el olvido– la música que tocan ha permanecido, pues es parte de la identidad de la gente.

Un vendedor, al saber de antemano que unas chicas no le iban a comprar nada, bromea diciendo “Lentes, lentes…miren, son cien por ciento piratas, desde tepito para Veracruz”. A pesar de las dificultades, esa alegría jarocha que se lleva a flor de piel termina imponiéndose.

Mientras tanto un señor vestido de saco verde oscuro y pantalón negro camina con la lentitud que su bastón le otorga, va pidiendo de mesa en mesa dinero que, quizá, sea su única fuente de ingresos.

A su vez, en una mesa que sostiene una sombrilla verde con  blanco, un joven moreno y tatuado hasta donde su camisa de algodón permitía ver, coloca pulseras de carnaza y concha de coco a unos jóvenes que degustaban unas tortas. Cuenta él que son hechas a mano en un centro de rehabilitación de drogas y explica a cada quien el significado del símbolo tallado en la concha. Se vale de bromas para convencer a los muchachos de adquirirlas, al precio que ellos quisieran pagarle y luego de unos minutos termina marchándose sin el bolsillo vacío.

En medio del ruido natural de la plaza, los acordes de la marimba y las ofertas de los vendedores se oye la plática de dos trabajadores de un restaurante. “No se vende, está difícil hoy”, comenta uno de ellos y el otro sólo asiente mientras recita a una pareja de adultos “Tenemos cócteles, pescado a la plancha, cervezas para el calor”. Todos luchan por ofrecer sus servicios o bienes, excepto tres mujeres que descansan en una banca cerca de ahí, con morrales a cuestas cargados de servilletas bordadas y utensilios de madera, sin embargo después de un rato levantan sus cosas y siguen caminando con la esperanza de que alguien adquiera sus productos.

Rápidamente las personas se cubren el rostro con las manos y exclaman “¡No!” al ver llegar y acercarse un fotógrafo con una cámara antiquísima, voluminosa y, con seguridad, pesada. Aunque en otras ocasiones los fotografiados no reaccionan con la debida rapidez y no les queda más remedio que comprar los llaveros con sus rostros en la peor pose, nada más para que “un extraño no se quede con la foto”.

Los estudiantes de diversas escuelas cercanas, en su mayoría jóvenes de preparatoria, eligen un sitio donde protegerse del Sol, al tiempo de que se deshacen del suéter, inútil ahora.

El ciclo sigue y se repite; unos llegan y otros se van, unos más se mantienen ahí pues no tienen remedio: es su trabajo. De vez en cuando las palomas, cada vez menos atemorizadas por el hombre, buscan alimento debajo de las mesas mientras algunas  personas, buscan subsistir a través de la gente que está sentada alrededor de ellas.

Y mientras el tiempo sigue su curso, la gente su camino y las palomas su vuelo, la tranquilidad se detiene entre los arcos, que han guardado un pedazo de la identidad porteña, que roban un momento de admiración a algunos que se sientan por ahí, acompañados de un amigo, de la pareja, tal vez un buen libro o, en el mejor de los casos, a reflexionar consigo mismos… de vez en cuando interrumpidos por lentes “Prada” y plumas “Mont Blanc”.

Y la ya infaltable foto del dia… El Sr. Marimbero posando para el Adagio n.n