6. Herzensbrecher

6. Herz Zerbrecher

-Oye, siente algo raro en el pecho, como una punzada…

-¡Qué va! ¿Sabías que es mentira eso de que el corazón duele?

-¿En serio?

-Japps, así es. Te dolerá alguna otra cosa, el bazo o algún músculo.

-El corazón es un músculo, genio.

-Sí, pero ya te dije que no duele…

Ella se despidió y pulsó el botón rojo para bajarse del camión. A pesar de lo que le había dicho su amigo, seguía teniendo esas “punzadas” pero se limitó a ignorarlas.

Ella tenía miedo, el más terrorífico de todos, una pesadilla en carne propia; le tenía miedo al amor.

Pensarán que es como tenerle miedo a un Chihuahua, que en su debido caso sí hay que temerles pues aunque son pequeños, muerden como pirañas. Como sea, le tenía miedo al amor y no al hecho de que la engañaran sino a terminar con el corazón roto.

Por ejemplo, ahora. Tenía a su lado a alguien maravilloso, alguien en quien confiaba en el tema de la fidelidad pero que por la misma razón de que era muy sincero, ella sabía que cuando él no quisiera nada más, se lo diría a ella con total tranquilidad. Le aterraba que eso sucediera de un día para otro, un

“Hola, ¿qué tal? ¿cómo va tu día? ¡Ah! ¿Sabes? Necesito decirte algo: ya no te quiero”.

Kaputt.

Le punzó lo que fuera que tuviese y se mordió los labios tratando de alejar esos pensamientos de su mente.

-¡Es ridículo, una total estupidez tenerle miedo al amor!

Conforme fue pasando el día, sus ideas se recrudecieron. Empezó a escuchar voces -sus voces- algunas clamaban atención a gritos, indicándole que disfrutara lo que tenía ahora. Otras reían. Algunas más le decían que fuera fría. Un alguien igual a ella pero con una apariencia bastante perversa, se posó a su lado.

-¡Hey! -Saludó.

-¿Quién eres?

-Hmm… Pero sí que me vas a romper el corazón -dijo con sarcasmo-. ¿No ves que soy igualita a ti?

-Yo no tengo el cabello plateado.

-No es plateado… es blanco, ciega.

-Y también tengo modales.

-Claro… En fin, no estoy aquí para ayudarte.

-¿Que no eres mi conciencia?

-No, tu conciencia es muy… inconsciente. Soy tu miedo.

-¡Vaya! Pues sí que asustas.

-Deberías verte en un espejo. -Sonrió el miedo.

-Bueno ¿qué quieres?

-Fácil: quiero librarme de ti. Es muy aburrido estar siempre contigo. ¿Miedo al amor? ¡Por favor! Hay muchas cosas horribles en el mundo: armas nucleares, el calentamiento global, artistas pop, payasos o arañas… ¿Pero el amor? De todas las personas que me pudieron haber tocado, eres la más ridícula.

Ella miró al miedo con desdén. Y siguió caminando hasta sentarse junto al lago, para alimentar a las tortugas. El miedo se apareció a su lado.

-Escucha… tengo la forma de conseguir que yo desaparezca. ¿Te interesa?

La chica le prestó atención entonces a su ángel mal hecho.

-¿Cómo puedo no tenerle miedo al amor?

El miedo sonrió, mostrando sus hileras de dientes afilados y puntiagudos.

-Observa, tengo esta … ehm… varita mágica, o como quieras llamarle, que sirve para abrir tu corazón.

-Eso suena bien… ¿Cómo funciona?

-Sólo debes llegar hasta tu corazón y abrirlo. Así, ya no sentirás miedo. Toma -Le dio el “instrumento”-.

Ella sintió un dolor agonizante. Pero veía en su pecho la luz de su corazón, que se desbordaba como un manantial de pureza.

-¡Lo estoy abriendo, lo estoy abriendo! -gritó ella.

-Chao. Loca.

La luz desapareció: se volvió líquida y roja.

El punto más brillante, del cual irradiaba toda esa materia, se hizo grande como un puño.

Su última mirada fue su corazón, destrozado, entre sus manos sangrientas.

Fue encontrada 20 minutos más tarde, unos niños que jugaban cerca descubrieron el cadáver de una chica, joven y no muy alta. Al parecer, alguien le había abierto el pecho y arrancado el corazón, para luego ponérselo en su mano izquierda.

-Tal vez tenemos frente a nosotros el caso de un asesino serial. -Comentó un oficial de policía, aficionado a los Krimis (Novelas criminales).

-Ah… -Suspiró con languidez el jefe-. Esperemos que venga perciales y haga el moviemiento. Y que digan que fue pasional. Mañana es feriado y el presidente ha declarado fin de semana largo y no quiero pasármela trabajando por esto.

Cuando llegó periciales, el caso fue declarado como un suicidio, para alivio del jefe. Se había encontrado en la mano derecha una vara delgada, pero gruesa y con la punta aguda como si de una esta se tratase, manchada de sangre. Se determinó que estaba ahí pre-mortem.

La verdad era que el asesino serial también estaba muerto.

El miedo estaba enamorado del amor y había decidido suicidarse para ya no sentir más.

Sie ist wie sie ist.

Sie hat zwei Namen; ein Name ist fast nur für Freunden und Bekannten und der andere Name für die Familie. Sie hasst Gemüsen und das einzige Obst, das sie essen kann, wird sie krank. Sie träumt viel: von einer besten Welt, von vielen Romanen zu schreiben…

Ich soll sagen, sie ist auch -ein bisschen- verrückt. Als sie Kind war, hat sie gedacht, dass die Sternen die Tönen der Grillen machten…

Sie ist stark mit aller, aber sie ist wirklich emotional. Zum Beispiel, machmal weint sie mit den Films, natürlich, mit den guten Films. Sie ist auch Freak.

Sie hat gute Freunden, die sie mit den Fingers nummerieren kann, aber sie sind Personen, bei der sie alles tun würde. Aber manchmal hat sie Angst der Leute, weil sie manchmal verletzt worden ist.

Sie fragt sich oft, “was würde passieren, ob ich “normal” wäre?” Aber sie hat sich es vieles mal geantwortet und die Antwort schreckt sie.

Sie kann 15 Stunden schlafen oder 32 Stunden wach bleiben. Sie kann Espresso ohne Zucker trinken, vielleicht weil sie von innen sehr süß ist. Sie glaubt an “Nur die Leute, die sehr verrückt ist als für denken, dass sie die Welt ändern können, machen es!”

Ich soll eine letzte Sache sagen. Sie wiegt ca. 51 Kg. Aber jetzt wiegt sie 50,750 Kg. Warum? Also… Haben sie sich nie gefragt, wie viel es wiegt ein Herz?

Sie ist wie sie ist. Und sie ist glücklich… jetzt mehr als nie.

Ah… und jetzt auch ist sie nur für jemanden.

Cuando los finales trágicos son olvidados.

Sus cuentos tenían siempre finales trágicos. Ella los consideraba hermosos y hasta felices, sí, realmente se alegraba cuando los escribía y luego, leía. Los demás lo consideraban perverso, hasta insano, algo chiflado y por qué no, depresivo.

Siempre andaba con los audífonos puestos, excluyéndose por voluntad propia del mundo común y se transportaba a su espacio personal, a veces gris, a veces negro, nunca RGB.

Amaba la oscuridad, pero siempre tenía encendida una vela. Decía ella que porque le gustaba que la pequeña llama intentara alumbrar algo tan inmenso e imposible, pero que aún así, lo intentara. En el fondo, creo, era pirómana.

También era melodramática. Y exageraba un millón de veces querer ser normal, pero el brillo de la locura le perseguía e impregnaba su persona, desde el caminar por la calle cantando canciones en alemán, hasta el estar tumbada con las tortugas del lago junto a éste.

No comía frituras pero adoraba los postres y  bebía espresso doble sin azúcar. Muchas veces comía pastel de chocolate con joghurt de fresa, porque le encantaba el contraste de los sabores. Ah… también escribía joghurt con „j“, su letra favorita.

No tenía alergias, pero el Sol le escorcía la piel hasta sangrar.

Regresando a sus cuentos, encontraba la belleza en la muerte y la tragedia. Era imperturbable. Una vez se cortó el dedo al abrir un joghurt… El corte le produjo una extraña sensación, un cosquilleo que le agradó aunando a que brotó la sangre, su segunda bebida favorita después del agua de limón. Tomó el cuchillo y repitió los cortes en todos los dedos. Al día siguiente, mientras escribía, transmitió todo ese cosquilleo doloroso de cada vez que pulsaba una tecla en su cuento, el número 57 de su obra titulada „Morir 100 veces“ que mostraba las más diversas, curiosas y hasta excéntricas formas de encontrar el fin.

Un día, de esos que uno ni se imagina, encontró el amor. Fue lentamente, claro está. Y bueno, al final terminó enamorada. Pesaba un puño menos, pues había otorgado completamente su corazón.

Una noche, escuchó una canción y las lágrimas le brotaron inmediatamente. Ella, confundida, sólo sentía una opresión en su garganta y la dejo salir. Lloró quizá como media hora sin cesar. Esa misma madrugada escribió su cuento 99, donde la protagonista moría ahogada de llanto.

Pero el cuento número 100, fue tan normal, que rompía con toda la obra. Las palabras, sutiles, nada locas, ni oscuras, mucho menos trágicas, narraban la historia de dos personas que se amaban. El relato no tenía final en sí.

Y es que ella quería escribir ese final, por primera vez, sin ese „estilo“ de sus otras creaciones. El primer final feliz, que ni era final, porque uno no sabe cuándo se le va a acabar la vida. Comenzó a creer que, si el mundo se enamorara, sería un lugar mejor. Las personas lucharían por hacer las cosas bien, en vez de desear riquezas o poder.

Siguió su vida como cada día, caminando con los auriculares puestos y cantando en alemán, comiendo postres con joghurt de fresa, cortándose al abrirlo, cortándose los dedos, escribiendo con dolor, haciendo cuentos bizarros de finales extraños… Pero qué importaba. La historia que a ella le interesaba, era tan feliz, que necesitaba su „tragedia-ficción“ como ella la llamaba.

„El cielo es un lugar en la tierra contigo“. Y se acostó a dormir, aún con las lágrimas en los ojos por aquella canción, los dedos moratados de las  heridas, el pecho ligero sin corazón y un beso en la frente, imaginario, lejano, de palabras y entonces más real que cualquier cosa en el mundo.

Pader-Wolf

Der Pader-Wolf

Es ist kalt außen und drinnen aber meistens, ich habe die Bestie außen. Ich soll mit meinen eigenen Bestien ins Zimmer kämpfen.

Ezequiel und Freyna sind nicht mehr hier… jetzt gibt es nur „wirkliche Leute“. Manchmal vermisse ich sie, andere mal mehr, ich bin froh an am Fenster nicht zu sehen, dass sie meine Dingen ergreifen.

Ein Jeder lebt für sich. Vielleicht niemand kann jetzt verstehen. Man soll suchen und warten wissen. Wie eine Zeitunganzeige. Endlich jemand wird kommen. Ohnehin das Fatum ist sehr lustig. Aber jetzt weiß ich, dass ich unbemerkt bleibe nicht. Nur solle ich die Augen zu halten, das beste Grinsen, und der innen “Hallo”.

Etwas schlägt mein Fenster: die Bestie, die brüllt. Ihr Schrei schlägt das Glas auf. Ich will Vogel, Löwe oder Falter nicht sein. Ich will die Transformation des anderer nicht. Diese ist meine.

Ich öffne das Fenster, der Wolf kommt, dreht meine Haare, friert mich mit seinem Atem ein, aber er ist fötid nicht, sondern frisch wie die Minze. Ja! Das Wind riecht zu Minze. Das Rot, dass er im Rücken trägt es ist nicht Blut, es ist die Vision der Decken der Häuser. Er kommt mit mir, neben mich, beugt den Kopf und lasst sich anfassen.

Ich sehe wie er entfernt sich, aber die Wirklichkeit ist, dass er nie geht sich. Da war, ist und wird sein, irgendwo wo ich atme. Und mal, er wird aufbrüllen, damit ich ihn hineingehen lasse.

El Pader-Wolf

Hace frío afuera y adentro, pero al menos, tengo a la bestia afuera. Hay que lidiar con las propias en la habitación.

Ezequiel y Frenya no se han aparecido más por aquí… ahora sólo hay gente “real”. A veces les hecho de menos, otra más, me alegro de ya no cacharlos tomando mis cosas a través del reflejo de la ventana.

Uno vive para sí. Quizá ahora nadie pueda entender. Hay que saber buscar y esperar; es como un anuncio de periódico. Al final, alguien tendrá que llegar. De todas formas el destino es muy gracioso. Al menos, ahora, sé que no pasa uno desapercibido. Simplemente hay que saber sostener la mirada, la mejor de las sonrisas, el “Hallo” interior.

Algo golpea mi ventana: es la bestia que ruge. Su aullido se choca contra el cristal. No quiero ser ave, ni león, ni mariposa. No quiero vivir la transformación de otro. Ésta es la mía.

Abro la ventana, el lobo entra, revuelve mis cabellos, me congela con su aliento pero no es fétido, sino fresco como la menta. !Sí¡ El aire huele a menta… Lo rojo que lleva en su lomo no es sangre, son las visiones de los techos de las casas. Se echa a mi lado, agacha la cabeza y se deje acariciar.

Veo cómo se aleja pero realmente nunca se va. Ahí estuvo, está y estará donde sea que respire, y de tanto en tanto, aullará para que le deje entrar.

Los payasos no deben llorar

Cuento corto. Escrito por @VicereineOezil

 
Los payasos no deben llorar
 

I

Se abalanzó frente al parabrisas apenas se puso en rojo el semáforo. El dueño del coche frunció el entrecejo enojado y emitió un „no“ mudo. Para su sorpresa, el chico no vertió jabón en el vidrio con su botella, si no pequeñas bolitas de unicel, que al hacer la mímica con su mano, como si se tratase de limpiador, desaparecieron.

El señor se sorprendió, pero no emitió sonrisa alguna. Se limitó a mirar de manera desdeñosa y apenas se marcó el siga, arrancó.

El chico se reunió con los otros, repitiendo su inocente acto hasta que cayera la noche, cuando veían con tristeza que lo que habían juntado apenas y les alcanzaría para las tortillas.

Se repetía a sí mismo „el viejo me va a matar“. Mientras caminaba de regreso a la pocilga donde vivía, maltratado por su padre e ignorado por su madre, una camioneta negra se detuvo a su lado. Era último modelo, negra y brillante. Ya saben, „bonita“.

La ventanilla polarizada se bajó hasta la mitad, suficiente para que el que conducía pudiera observar al niño, pero éste a él no.

Le ofrecieron un trabajo, uno bien remunerado. Y un escape seguro de sus malvados progenitores, obviamente. Se trepó a la vatea y le dieron un Mc Menú del día, con todo y papas y refresco.

Se enfilaron hacia los límites de la ciudad, sólo tenía que entregar un paquete, o algo así había entendido. ¿Qué importaba? Ya no tendría que soportar los golpes, los insultos, ni el hambre. Mucho menos las violaciones de los extraños a los que su padre ofrecía por dinero y a veces incluso, por diversión. No, ya no. Sabía qué eran las personas que lo habían recogido y esperaba algún día poder ser como ellos, con sus camionetotas y fajos de billetes, siendo temido y habiéndose vengado de todos los que le hicieron mal.

La hamburguesa calmó su hambre, pero su odio seguía allí. Llegaron al destino. ¿Sólo tenía que entregar el paquete, no? ¿En la puerta de la esquina, cierto? „Sí, sí“ le contestaron con muina los tipos que conducían.

Bajó y caminó despacio, como le habían dicho, sin apresurarse, sin correr, que nadie lo viera. Invisible, sí.

Se escucharon disparos. Los de la camioneta respondieron el fuego, pero fueron acribillados. Estaba confundido. Veía soldados, pero también veía otros vehículos de lujo. ¿Quién era quién? ¿Quién estaba contra quién? Llegaron más unidades, refuerzos de los hombres que lo habían recogido.

En el cielo brilló una granada.

II

¿Por qué nadie podía entenderlo? Se preguntaba eso una y otra vez mientras sus compañeros se reían incansablemente de él. Ahí, parado frente a todos, con maquillaje blanco y negro, camisa monocromática de rayas y rostro inexpresivo, miró cómo ella se alejaba apenada entre la multitud.

Después de que el timbre sonara, le alcanzó a ella en el camino. Pero no iba sola. Por el rostro de él aún escurría maquillaje blanco, lo cual la chica observó con cara de asco. Que si no se cansaba de hacer el ridículo, le dijo. Que ella no iba a soportar una humillación más. Pero cuál humillación, decía él. Ser mimo era un arte. Y también era divertido. No pretendía serlo toda la vida, asistiría a la universidad a estudiar medicina, era sólo un pasatiempo.

El tipo con el que iba caminando ella, se le abalanzó. Diferentes en proporción, el primer golpe le rompió la nariz y el segundo le tiró al suelo. Una patada le sacó el aire, luego de otras más, sangre.

La gente que pasaba por ahí, miraba sin interés al joven que yacía en el suelo. Un mimo que parecía más bien alguien muy pálido, pero que lo que seguramente ocurría era que se le estaba cayendo el maquillaje por el terrible calor de ese día. Parecía que dormía. ¡Vaya que los artistas de ahora ya no tenían creatividad! Simular que duermes no tiene ninguna gracia, cualquiera podía hacerlo. Esperaban que fingiera jalar una cuerda, pero no, dormía. Tal vez era un vagabundo… sí, lo más seguro era que estuviera ebrio.

Lo extraño era esa mancha roja de sus ropas.

III

Sarah siempre le tuvo miedo a los payasos. Arlequines, bufones, lo que fueran. No soportaba esos rostros falsos, las pelucas de colores… pero sobre todo esas miradas, que parecía encerraban un mal disfrazado de alegría.

El tick tack del reloj la regresó al mundo. Cerró el libro que leía y salió del campus universitario para tomar el camión con destino a su casa. Vivía en otra ciudad y llevaba a cabo esa rutina todos los días, de lunes a viernes y desde hace 3 años. Uno más y estaba fuera.

Tras unos 20 minutos en el camión, éste se detuvo y ella abrió los ojos horrorizada. Zapatos gigantes, ropa ridículamente confeccionada, peluca de colores psicodélicos y esa maldita nariz roja.

-Buenas tardes, tengan todos ustedes y les deseo de todo corazón. Trato de ganarme la vida honradamente en vez de asaltar, aunque me gustaría robarme un par de sonrisas.

Un hombre joven vestido de payaso comenzó su monólogo, aprendido de memoria con rigurosa exactitud. Era joven, su voz, cuerpo mirada dejaban unos 23 años de vida, pero a la vez, denostaban la madurez con la que lo había tratado.

Sarah se apresuró a subirle al máximo el volumen al reproductor de música y cerró los ojos.

-Ahora les pido una moneda si les ha gustado, acepto joyas, relojes, tarjetas de crédito -bromeaba el payaso- y si no tienen, regálenme una sonrisa. Pero nada más no vayan a sonreír todos porque me muero de hambre.

El camión se detuvo de golpe. Sarah cayó de su asiento y fue a dar al estrecho pasillo. El metal frío golpeó con fuerza su mejilla. No tenía ni idea de lo que sucedía.

Se oyeron ráfagas de disparos, de armas de grueso calibre al parecer. La gente gritaba, los vidrios se rompían con estruendo por los impactos. Vio algunos cuerpos sentados y charcos formados de sangre que goteaba de los asientos y se escurrían hasta ella.

Instintivamente miró por la ventana: en el cielo brilló una granada. El estruendo sacudió al camión y un par de autos cercanos estallaron en llamas. Se repitieron las explosiones y no cesaban los disparos. Un joven se arrastró hasta ella, traía la peluca de lado, la cual terminó de despojarse cuando estuvo a su lado.

-¿Estás bien? -Susurró a Sarah.

-Sí… -Balbuceó ella y lo abrazó.

Helicópteros sobrevolaban la zona. Se escucharon los amarres de llantas, al parecer de vehículos que huían del lugar. Después de un tiempo incalculable, que pudo haber sido sólo minutos o tal vez horas, un policía entró en el camión.

Bajaron Sarah y Nathan, como él le había dicho que se llamaba, además de que estudiaba psicología y se apoyaba como payaso de camiones para pagarse los estudios, entre otras cosas que le había dicho para tranquilizarla mientras ocurría el enfrentamiento afuera.

IV

¡Entérese usted! ¡Entérese usted! ¡Compre el diario „El informante“! ¡15 muertos en enfrentamiento en el norte de la ciudad! Señor, ¿va a querer uno? Son 7 pesos.

Desdobló el diario en lo que duraba el alto del crucero, el cual sabía duraba un buen rato. La nota decía:

„Grupos armados se enfrentaron la tarde de ayer en conocido fraccionamiento del norte de la ciudad. El saldo fue de 15 personas muertas y 7 heridos, dos de ellos sumamente graves por heridas de bala, siendo trasladados al hospital regional por elementos de la cruz roja. Entre los heridos, se encontraba un niño que presuntamente colaboraba con el crimen organizado, pues cerca de él estaba un paquete con 3 kilos de cocaína.

El niño, al parecer en situación de calle, perdió un ojo por la explosión de una granada, lanzada presuntamente por uno de los grupos criminales.

Fuentes extraoficiales señalan que entre los muertos hay civiles y que el enfrentamiento  comenzó por parte de elementos del ejército, quienes abrieron fuego contra sujetos a bordo de una camioneta negra de lujo, los cuales respondieron la agresión, siendo también atacados por una célula rival, minutos después.

Sobre esto el gobernador señaló que los únicos decesos fueron de criminales y que la población civil estaba a salvo, pues ol operativo „Estado próspero“ tenía como finalidad asegurar a los ciudadanos del puerto…“

En el auto de enfrente un niño fingió lavar el parabrisas. Con sus manos simulaba limpiar el vidrio con jabón, que realmente eran bolitas de unicel que se iban con el viento. Quien conducía extendió la mano y le dio 3 pesos. ¡Vaya! Al menos era algo.

Pero el niño no sonrió. Se limitó a mirarlo con el ojo bueno, mientas que su boca expresaba una sonrisa pintada a la fuerza, falsa, sobre una mueca de tristeza. Una sonrisa verdaderamente melancólica. Los coches se fueron, él regresó a la acera mientras sus hermanitos se acercaban. Se abrazaron. Nadie lloró, en solidaridad a él, que ahora sólo podía hacerlo a medias, como la vida que llevaba.

La luz ámbar iba advirtiendo a los conductores que se detuvieran. Los niños corrieron a hacer su acto invisible, tan invisible como lo era su existencia y su dolor prohibido para la sociedad.

Los supuestos de la vida


Escrito por @VicereineOezil

Vivimos a medias. Dejamos que muchas de las decisiones que debiéramos tomar, se resuelvan por medios ajenos a nosotros.

Muchas personas no se esfuerzan más porque creen que entre más deseen, más difícil es y también si falla, es más doloroso. Le tenemos miedo al dolor, a la soledad, a la incomprensión. Dejamos de ser quien queremos ser para encajar con los demás; nos esforzamos más por demostrar a los otros que somos felices, que a nosotros mismos.

Esa pantalla nos aleja del mismo racioncinio. Simplificamos la vida, vivimos „como cerdos“. Pero luego la rutina nos mata. Logramos la vida sencilla y monótana que siempre deseamos, para no arriesgarnos a sufrir, que terminamos de todos modos sufriendo.

Entonces esa comodidad es relativamente corta. En cambio quien siempre está pensando y por lo tanto, muchas veces cayendo, llega a un momento en el que el conocimiento lo motiva, pues ya sabe vivir, sabe sufrir y por lo tanto, ser feliz y disfrutar.

Para muchos, el crecer, terminar su carrera si acaso, tener un buen trabajo, una pareja y familia es la máxima realización. El que piensa más allá, se arriesga en una aventura casi individual, pues las aves que vuelan alto no vuelan en parvadas. Y en varias ocasiones deben sacrificar una parte de la felicidad momentánea para la felicidad posterior, pero es entonces cuando los logros saben más ricos,

El orden de esos logros cambian, incluso no se obtienen todos juntos o tan fácilmente que el del que no piensa, y nos referimos a pensar a la reflexión profunda de la vida, no al proceso normal humano.

Al final, el „loco“ deja todo en el intento de vivir, haciéndolo más intenso, disfrutando de cosas que incluso él nunca se imaginó. El otro habrá vivido normal, cumplido su ciclo natural y después de algunas generaciones, olvidado. El que hace de su vida una reflexión, un reto, habrá trascendido.

Sólo aquellos que están lo suficientemente locos para creer que pueden cambiar al mundo, lo logran. Al menos, soy una loca más feliz que Nietzsche.

Creepypasta Redeemer, la reina de los condenados.

Escrito por @VicereineOezil

The hunger inside given to me…

Makes me what I am

Always it is calling me

For the blood of man.

En el año 2004 Jonathan Davis, vocalista de la banda de Nu-metal KoRn, participó en la producción de la banda sonora de la película “Queen of the Damned”, basada en el libro homónimo de Anne Rice.

Cabe recordar que a meses de estrenarse la película, Aaliyah, la actriz que interpretó a Akasha murió en un extraño accidente aéreo. El 25 de agosto de 2001, a las 6:49 pm. Aaliyah y su equipo de trabajo abordaron un Cessna 402B (N8097W) en el puerto Marsh Arbour de la Isla Abaco de las Bahamas, para viajar cerca de Miami, Florida. Pero el avión se estrelló poco después del despegue a unos 200 pies del cauce. Tanto el piloto Luis Morales y ocho pasajeros incluyendo a Aaliyah, murieron al instante. El accidente se debió a una sobrecarga de equipaje y a que el piloto estaba bajo el efecto de drogas y no estaba autorizado para volar. Según resultados de una investigación Aaliyah sufrió quemaduras severas y un golpe a la cabeza, resultado del fuerte impacto. La investigación teorizó que aunque Aaliyah hubiera sobrevivido al accidente, su recuperación hubiera sido prácticamente imposible debido a la gravedad de sus lesiones.

Según se cree fue la canción conocida como Redeemer. Dicha canción se utilizó para la película y hasta se produjo un video en blanco y negro. Pero Jonathan no pudo utilizar esa canción con su banda según por cuestiones legales de la disquera.

Gente cercana asegura que Aaliyah le había gustado mucho la canción y se cree que la iba escuchando durante el siniestro que le costó la vida. Pero no era la versión que aparece hoy en la película. La canción original había sido grabada con dos violines, uno de los cuales era tocado por un tipo que el staff y el equipo en general describían como bastante extraño. Después de la muerte de Aaliyah, remasterizaron la canción cambiando los violines por guitarras eléctricas. Esa fue la versión final.

Sin embargo, aunque se cree que las letras habían sido escritas por Johnathan Davis, la de Redeemer estuvo fuertemente influenciada por aquel violinista extraño. Los ingenieros de la Warner examinaron la primera creación ya que, por alguna razón, la encontraban perturbadora. Dos de los cinco ingenieros de audio escucharon un extraño zumbido al inicio de la canción, el cual se transformaba en murmullos, sonidos parecidos a una respiración y guturales muy graves. La escucharon varias veces, hasta que los dos hombres que percibían esos infrasonidos aseguraron haber visto algo. Dicha canción  incluía sonidos de baja frecuencia, generalmente inaudibles aunque pueden ser reconocidos por algunas personas a través de otros sentidos. Se detuvieron.

Los ejecutivos y el director Michael Rymer acordaron volver a grabar la canción por los posibles daños que se pudieran generar, aunque más que nada era para evitar una demanda de los dos hombres. Lo cierto es que la versión anterior ya había sido escuchada por todo el equipo, aunque nadie había dicho palabra alguna. Sólo Aaliyah se había mostrado entusiasmada. Pero los hombres a pesar del temor que les ocasionaba la canción, no podían dejar de escucharla. Día y noche, la reproducían sus reproductores portátiles, de los primeros en ese entonces. Se dice que Aaliyah también lo hacía.

Después de la muerte de la protagonista, ocurrió la de los ingenieros. En sus últimos días aseguraban que la canción provocaba en ellos visiones de una sombra que en sus manos sostenía un violín. Se suicidaron. Desangrándose.

Obviamente la Warner tapó todo el asunto para evitar una mala aceptación de la película, la cual terminó haciéndose a sobre tiempo y mal adaptada.

Se cree que el accidente de la joven fue sólo una pantalla. Al parecer las bajas frecuencias de Redeemer a causa de las notas del extraño violinista viajaban en un amplio radio de donde se emitían. Pero sólo pocos pueden percibirlo. Al parecer el piloto fue víctima de dichos infrasonidos ya que Aaliyah no paraba de escuchar la censurada versión. Obviamente es una falsedad que se comprobara que el piloto haya estado bajo el influjo de las drogas ya que los cuerpos simplemente calcinados e inservibles.

Con base a eso se buscaron los registros de contrato del músico responsable de dichos trastornos, pero éstos simplemente no existían.

Con el cambio de versión, se hizo el vídeo con Stuart Towsend y la película salió a la luz, sin mucha recepción, en el 2002.

Años más tarde, luego de romper con su disquera antigua, Jonathan volvió a sacar esa canción en el DVD “Alone I walk”. Pero las cosas extrañas volvieron a suceder. Aunque las notas de este violín sí son perceptibles, la escala tonal en la que está hecha provoca que en algunos individuos dichas notas creen una “clave” o “combinación” a los que son muy sensibles. SIn olvidar que la letra habla sobre un ser agobiado por la sangre y que se esconde en la oscuridad. Lo verdaderamente perturbador es que, fuera de los daños cerebrales que tendrían las escalas perturbadoras en ciertos individuos, es que, independientemente de si tu cerebro registre los infrasonidos o no, puedes llamar a esos seres con dicha canción.

Aquí va la segunda parte.

La canción en la primera parte produce efectos sombríos, produciendo incluso dramáticos cambios anímicos en las personas. Luego el tono se vuelve un poco más energético, pero la letra mantiene una oscuridad muy profunda. Si bien el pico tonal está en el inicio, el máximo de la letra reza un total odio por la vida humana y el refugio de un ser en la oscuridad que se esconde de la luz.

A mí me gustaba mucho esa canción. Sobre todo la “nueva” versión con violín, que nunca antes había escuchado. Yo no percibía malestar alguno a causa de los infrasonidos, pero cosas extrañas sí me comenzaron a suceder.

Desde que escuché la canción no paré de reproducirla una y otra vez, incluso durante el sueño. De verdad me gustaba. Una noche tocaron el timbre de mi casa. Salí rápidamente, en menos de medio minuto, ya que creía que era alguno de mis amigos que muy comúnmente me visitaban. Abrí y no había nadie afuera. Unas señoras estaban platicando al otro lado de la calle y les pregunté si habían visto a alguien. Su respuesta fue “no”. En broma comenté: “No toques, simplemente entra”.

Pero al dormir comencé a soñar cosas incoherentes. La más extraña fue cuando en mi sueño estaba yo parada en medio de la nada y de repente  miraba mi cuerpo y éste se empezaba a llenar de rasguños, como si unas manos con afiladas garras salieran de la oscuridad y desgarraran mi piel. Pero no podía despertar inmediatamente, sino hasta tiempo después de estar sufriendo la pesadilla.

Eran cerca de las 4 de la mañana y no quería volver a dormir. Comencé a buscar información pero sólo encontraba reseñas de la película o la letra de la canción. Hasta que, agotaba y desvelada, encontré un viejo foro en el que una chica contaba su historia.

Era muy parecida a la mía. Y todo radicaba en el error de “haber dejado pasar a la persona”. El problema era que realmente no había que invitarlo a pasar. Bastaba con abrir la puerta y quedarte callado. Según, la única manera de hacer que ese ser no te siguiera, era decir “No estás invitado a esta casa”. ¿La razón? El mito de esos seres narra que sólo entran en tu casa si son invitados. Si tú no dices nada, ellos lo toman como si aceptaras. Puede que no te tomen a ti, pero pueden llevarse a alguien cercano. La chica perdió a su hermanito menor. Cayó del techo de su casa, aunque los peritos especificaron que, por la posición, parecía como si algo o alguien lo hubiera empujado. Mi problema era que yo vivía sola.

La chica contaba que había escuchado la canción gracias a un amigo. Había provocado en ella una extraña sensación que le hacía no poder dejar de escucharla. A su amigo le había parecido indiferente y no le había ocurrido nada extraño, así que nunca pensó que a ella le sucedieran cosas.

Luego pasó lo del timbre.

Después los sueños. Pero su sueño era, a diferencia de mi, una caída por un abismo donde al final su cuerpo chocaba contra el suelo, junto a innumerables cadáveres en distintas posiciones y estados de descomposición. Pero la muerte no fue para ella. Ella confesaba haber estado por la noche, viendo las estrellas con su hermano en el techo y luego no recordaba nada hasta ver el cadáver en el suelo. Ella creía haberlo empujado y estaba tan herida y perturbada por eso.

La chica aseguraba que el realmente el mal de la canción no estaba ni en los picos tonales, ni en la letra, ni los violines ni nada. Porque no a todos los que escucharan la canción les ocurriría algo. El problema radicaba en la persona en sí. Era la mente que, al escuchar ese mensaje, emitía una especie de llamada. Algo involuntario. Y es cierto.

Recuerdo haber conocido gente que ha escuchado esa canción miles de veces y nada les ha ocurrido. Pero tristemente mi mente sí ha emitido ese llamado.

Las últimas frases de la joven eran “Pensé en suicidarme, pero extrañamente aquella sombra que a veces veía, ha tomado forma. Dice que yo lo he llamado y que todo tiene un costo. Que no se puede ir sin nada. Le pregunté la última noche, durante esa misma horrible pesadilla que se repite. Me dijo que sólo quiere mi sangre. Que la sangre llena de locura y miedo es la más poderosa. Pero sólo sería sangre que tuviera el poder de verle”.

La fecha no era muy vieja. Apenas más de un año. Pero no había respuesta alguna. Cuando quise elaborar una pregunta me pidió el foro que me identificara, por lo que le di click en registrar, pero cuando la página se actualizó me marcaba el error de “esta página no existe”.

Yo ya tuve mi sueño final.Ya vi mi muerte. Extrañamente estoy en paz. Realmente no sé por qué demonios estoy escribiendo esto en vez de despedirme de mi familia. Realmente me duele la impresión que ellos se llevarán. Sin embargo, al no poder cambiar mi destino, dejo esto como testimonio del ser que habita en el umbral del mundo humano y de los demonios.

Creo que para eso me quería él. Para eso y para transmitir ese mensaje oculto. Esa canción que no es dañina para un alto porcentaje de la población, pero que entre cientos, incluso miles o millones que la escuchen, habrá alguien que sin saberlo emitirá con su mente el mensaje del llamado. Luego tocarán su puerta. Después soñará su muerte. Y al final él irá hacia ti, a tomar el flujo de tu vida.

Lo que los ejecutivos y la gente de Warner no sabían era que el pico tonal nunca existió. Era una idea implantada en sus mentes. Eso significa que el suicidio de los ingenieros, no lo fue. Y quizá lo de Aaliyah tampoco.

Eso es todo.

Siento que algo anda rondando por mi habitación. Las bocinas se han encendido y se escuchan a través de ellas Redeemer. Ahora escucharás la canción. Todo y nada dependen de ti. Tu mente, tan propia y ajena, definirán tu destino. Puede que, como a una afortunada parte de la gente, no te pase nada. Pero si tocan tu puerta y no hay nadie, no tienes salvación. No puedo salvarte a ti. Realmente, no podemos hacer nada por nadie. Sólo probar; superar la prueba o morir…

Tiene hambre. “Always out stalking prey, in the dark I hide. Feeling, falling, hating, feel like I am fading, hating life.”

No puedes hacer nada mas que escuchar

Sal, sal… Donde quiera que te encuentres.

Escrito por: @vicereineoezil

Convocatoria a la comunidad twittera.

A toda la comunidad twittera mexicana:

Éste es un proyecto serio, se trata de una novela. Pero es una novela diferente. La primera novela de ficción-política-mexicana-twittera. Y una de tantas cosas que la hacen diferente es que me gustaría que ustedes participaran como personajes.

¿Cómo? Con sus tweets.

Vamos por partes.

¿Cómo participar?

Pueden usar su username de twitter, el cual aparecerá como su nombre. Sin embargo pueden hacerse una identidad diferente: profesión, edad, gustos… como un juego de rol.

Muy preferentemente deben conocer sobre política y que quieran, deseen o piensen un cambio profundo en nuestro país.

Sus aportaciones no tienen que ser obligatoriamente larga, es decir, sé que puede que no dispongan del tiempo suficiente. Un par de tweets, alguna idea por DM, incluso lo que twitteen diario, lo que sienten cada vez que leen las noticias diarias y lo que harían….

Luego de leer todo este post y si están de acuerdo envíen DM a mi twitter @VicereineOezil o también pueden comentar en esta entrada con su cuenta de twitter.

La convocatoria cerrará a las 00:00 horas del sábado 25 de junio. De los resultados se determinarán quienes participarán y/o si procede la idea.

¿Cómo se integrarán a la historia?

Estará escrito en 3ra persona, de modo que se podrá tratar cada personaje por separado en lo que se van reuniendo ellos.

Conforme vaya escribiendo les iré informando de las situaciones y podrán tomar algunas decisiones como el qué hará su personaje.

Cosas a tomar en cuenta. (Acuerdos)

Si bien ustedes son „el personaje“ como escritora estoy en la disposición de escribir su historia a como sea conveniente en la novela, es decir, por ejemplo: matarlo, casarlo, hacerlo parte de la oposición, que se le caiga el cabello, etc.

La idea es publicar. Se mencionará su username de twitter en la novela así como un agradecimiento, pero nada de co-autorías. Al estar „participando“ tendrán el derecho a ir recibiendo la trama general y cómo se va desarrollando la historia, con el acuerdo de no difundir el „manuscrito“.

Si la participación es escasa o no la veo conveniente para desarrollar la historia, suspenderé la convocatoria.

Si aceptan, estarán de acuerdo con todo lo anterior aquí mencionado. Algo no mencionado se agregará posteriormente a esta entrada, con la debida notificación.

*Panistas, priístas intolerantes y trolles twitteros abstenerse.

¡Y no desesperen! Como pueda escribir varios capítulos al día podría no escribir uno en semanas, sepan que es un proceso largo, información, documentarse… Espero se animen y podamos hacer de esto una twitexperiencia. Por cierto, el título tentativo es #Twitcrush con la libertad.

Ahí les va un brevísimo pedazo:

Cuando estaba a 2 kilómetros de su destino, la adrenalina se disparó por completo en todo su cuerpo. ¿Qué era lo que le había llevado a encaminarse a la fortaleza del gobierno represor, escondida en la parte trasera de una camioneta y con una bomba, pequeña pero potente, escondida entre sus ropas?

El tiempo había pasado velozmente desde los días en que una revolución era un sueño escrito entre hashtags y replies, en mensajes de 140 caracteres.

Sabía que todos los que habían organizado el asalto final habían perdido algo en sus vidas: tiempo, un ser querido, sueños, su trabajo o estudios… pero luchaban por ganar algo que valía más en esos momentos que cualquier otra cosa: la libertad.

La camioneta se detuvo a una distancia prudente. Sabía que la estaban esperando.

Mientras caminaba a su destino, se repitió para sí aquella frase que le había cambiado la vida: Sólo aquellos que están lo suficientemente locos como para creer que pueden cambiar al mundo, son los que lo consigen.

3. Tal vez

3. Tal vez

Tal vez, y sólo tal vez, tú no seas para mi.

Una estrella se asomaba en el horizonte todo azul, como el cielo, de modo que éste parecía una extensión del mar. La joven caminaba junto al muelle, en la orilla y muy cerca del agua. En otros tiempos se habría sentido nerviosa, puesto que no sabía nadar, ni siquiera flotar. Pero a pesar de que su endeble figura era objeto de vaivén del viento, que amenazaba con arrojarla a las frías aguas, no se apartó de la orilla.

Sólo pensaba en lo feliz que se sintió cuando le conoció. Aunque no quería, se había enamorado. ¡Y de qué forma! Puesto que casi no le conocía y había sido más bien amor a primera vista. Pero el desengaño le dolió aún más.

Destinada a estar sola, se figuraba. Ella no era la estrella de nadie. Simplemente era una vela que se apagaba con su propia cera.

Esa mañana había cometido una pequeña locura. Le dejó un mensaje en el que expresaba todo su sentir. Pero no había recibido respuesta. Así que había salido a caminar un poco, algo arrepentida por ese impulso.

De repente, tropezó con una baldosa que sobresalía del suelo y el azote del viento contribuyó a que terminara de perder el equilibrio. Rodó a la orilla y cayó al mar.

Con desesperación, intentó patalear y mantenerse a flote, pero era imposible. No sabía cómo hacerlo y su desesperación no le permitía concentrarse.

Sintió pasar la vida frente a sus ojos. De hecho, así fue. Perdía la conciencia, pero su último pensamiento coherente fue “¿está sucediendo en realidad?”. Se dejó llevar, cerró los ojos y se hundió en el mar.

Abrió la boca para sacar el aire que tenía, que llegó a la superficie formando burbujas. Sus burbujas de vida. Los pulmones se le llenaron rápidamente de agua, su cuerpo pedía oxígeno y se retorcía en una muerte esperada. Tras unos minutos, el acto estaba consumado.

Días después, un cuerpo flotaba livianamente en las aguas del muelle. El golpe de las olas lo arrojaron hasta la orilla, donde unos marineros lo encontraron y lo sacaron a la superficie.

En su bandeja de entrada, ella tenía un mensaje importante. Él le respondía con amabilidad que se sentía halagado, pero que no podía corresponderle.

Tal vez no hubiera cambiado nada el que ella hubiera visto el mensaje, porque él nunca sería para ella. Y tal vez, sólo tal vez, ella sentiría un dolor semejante al agua llenándote los pulmones.

Almendras amargas

El escritor había llorado con su última historia. Uno tiene que conmoverse a sí mismo para poder mover los sentimientos de los demás. Se concentró de nuevo canalizar lo que estaba viviendo en ese momento, luchando por no seguir los lúgubres ejemplos de su pluma.

 

“Almendras amargas”

 

Había amanecido como un día cualquiera. Y cualquiera pudo haber amanecido. No le importas al universo; es decir, éste nunca se detendrá por ti. Pero las personas sí lo hacen. Y también ellas pueden detener al mundo.

– “No entendemos por qué lo hizo”. -Comentaban entre sí los dos elementos ineptos que revoloteaban en el lugar de los hechos, los cuales veían qué se podían llevar.

Sin embargo el joven Matt no tenía mucho que ofrecerle a los buitres que custodiaban su cuerpo. Apenas tenía lo que un estudiante cualquiera. A excepción de su pequeño y hermoso piano, regalo de familia.

Uno de los policías presionó la tecla de “Do” que estaba a lado de la inerte cabeza de Matt. Se había quedado con los ojos abiertos y eso incomodaba a los presentes, que no podían mover nada hasta que llegaran los servicios forenses.

-No sé por qué no esperamos afuera. -Dijo uno de ellos-. Ese chico tiene una mirada perturbadora.

-¡Bah! Tenle más miedo a los vivos, compañero. Ya está muerto ¿qué puede hacerte? -Contestó de forma burlona el otro.

Éste último volvió a tocar las teclas del piano, esta vez, de Do a Do, haciendo que en lugar sonara una bonita escala creciente.

-¡Demonios! -gritó-. Algo me ha quemado los dedos.

A la mañana siguiente el mundo despertó. Y en las páginas interiores de los diarios locales se podía leer la trágica cabeza:

“Joven estudiante de artes se suicida con Cianuro”

Y el sumario: “Policía sufre envenenamiento leve al tocar un piano impregnado del veneno líquido”.

La autopsia reveló que Matt tenía altos niveles de  cianuro en su cuerpo. Su muerte había sido agonizante, contrario a la creencia de la “muerte rápida”. Se había quemado los dedos y envenenado primero por el cianuro líquido vertido en las teclas, el cual le había causado en primera instancia somnolencia, dolor de cabeza, náuseas y vértigo. Luego de tocar por más de una hora sin detenerse, el enrojecimiento de su cuerpo era muy notable.

Luego bebió la copa turbia que descansaba en la tapita de su piano. El sabor característico como de almendras amargas le llenó la garganta. Pese a que comenzaba a convulsionar y descender su temperatura corporal, no dejó de tocar, comenzando a fallar en su, hasta ahora, perfecto concierto personal. Los sonidos se volvieron más desatinados y poco armoniosos, transformándose de melodía a agonía. La quemazón interna y el ahogamiento llegaron rápido, su cuerpo dejaba de recibir oxígeno y él caía sobre el piano. Al final, su cuerpo azulado por fin expiró.

Había amanecido como un día cualquiera. Y cualquiera pudo haber amanecido. Matt no.

La gente lamentó el suceso esa mañana al leer los periódicos. Después siguieron su vida normal.

El universo no se detiene por ti.

Mentí.

La gente tampoco.