Crónica de un sueño lejano: De las metas a la realidad con el idioma alemán.


Por: Vicereine Stfeir.

Fue hace muchos años, en el mundial de Francia 98’ cuando tuve mi primer acercamiento a Alemania. Eran octavos de final y la Mannschaft le dio la vuelta a la selección mexicana, terminando el sueño en el quinto partido.

Ese día quedé impresionada por el juego y, conforme fui creciendo, comencé a investigar sobre la cultura alemana. Con el tiempo, Alemania se volvió la cuna de lo que me gustaba: música, literatura, arte, filosofía.

Sobre todo recuerdo a las ciencias sociales; la Teoría de la Comunicación y la revuelta ideológica que surgió en la Escuela de Frankfurt me atrapó de tal forma que me dije a mi misma que algún día estudiaría ahí.

Pero era una joven bachiller que veía tal situación más como un sueño que una realidad. Sin embargo, la vida no hay que soñarla, sino convertir los sueños en la vida.

Llegó el tiempo de ir a la universidad. El lugar, la Universidad Veracruzana, en Boca del Rio; la carrera, Ciencias de la Comunicación. Y un mundo de conocimientos nuevos se abrió frente a mi, de entre los cuáles resurgió mi sueño anhelado, cuando un profesor de filosofía me contó que había viajado a Alemania de intercambio unos meses.

Sin mucha información de por medio, me propuse buscar un intercambio académico y el primer paso, y el más importante, era aprender otro idioma.

Era el verano del 2010 cuando entré a segundo semestre. Había conocido a una joven egresada de mi facultad que había realizado un intercambio a Francia. Creyendo que había más posibilidades, fui al centro de idiomas de mi Universidad para inscribirme, en primera instancia, en Francés. Pero pos razones académicas no pude hacerlo.

Sólo había escuchado de intercambios al país Galo, pero era ya mucho lo que había despertado Alemania en mi, que decidí aprender el idioma. Y buscar estudiar allá, sino era ahora, al acabar la licenciatura.

Una tarde, una amiga que se encontraba estudiando alemán en otra escuela, me dio su libro. Me había maravillado lo poco que ella me había leído y el hecho de entender el texto me emocionó. Con un intercambio de miradas sólo me dijo “llévatelo”.

Junto con este y otros libros zarpó mi aventura autodidacta. No fue fácil, obviamente. El idioma alemán era algo completamente desconocido para mi. Pero con exhaustivas búsquedas en la red, me apoyé en cursos en línea, entre los que destaco el que ofrece gratuitamente la cadena de televisión alemana Deutsche Welle.

Debo recalcar que el tener un buen conocimiento de nuestra lengua materna, el español, es algo fundamental en el aprendizaje de una lengua extranjera. No podemos aspirar a hablar otro idioma si no conocemos bien el nuestro.

De este modo, esas vacaciones de verano, los días enteros comencé a prepararme para, en el inicio del siguiente semestre, tomar una educación formal de la lengua, en el centro de idiomas de mi universidad.

Con nervios, hice el examen de clasificación que ofrece el centro de idiomas para intentar avanzar un poco más. Las manos me sudaban y sentía algo parecido a un vacío en el estómago. Durante la prueba, de la cual sabría los resultados a la mañana siguiente, poco a poco fui dejando de lado esos nervios, convenciéndome de dar lo mejor y que, cualquier resultado sería bueno. Si no saltaba ningún nivel, entraría desde el principio. Lo importante era estar dentro.

A la mañana siguiente mi corazón se llenó de satisfacción cuando la hoja de solicitud del examen marcaba que debía ingresar al nivel básico 3. Iniciaba mi segundo año de la carrera (tercer semestre) con el pie derecho.

Desde entonces, cada tarde iba con gusto al centro de idiomas. Se volvió rápidamente mi materia favorita. De lunes a jueves, esperaba con ansias que fueran las seis de la tarde para aprender alemán.

Fue difícil el no entender mucho al principio. Pero debo reconocer la gran calidad humana de mis compañeros y mi profesora, sin los cuáles no habría podido avanzar como lo hice.

También me sentí con suerte. El hecho de que mi Universidad pudiera apoyarme para aprender otra lengua era muy motivante, pues si bien el público en general puede acceder a los cursos, a los que estudiamos en la UV nos validan la materia en nuestro plan de estudios.

Llegó el día en que el curso se acabó y ahora se asomaba la incertidumbre sobre si se abriría el siguiente nivel para nosotros. Esto no sucedió, pero como ya había ocurrido una vez, la única manera de salir adelante era con el esfuerzo y, de nuevo, presenté examen junto con otro compañero de ese curso, para ingresar al nivel 5, que sí se abriría.

Hoy en día estoy ya en el cuarto semestre de mi carrera y reconozco que gracias a la oportunidad de estudiar Alemán, he podido abrir un poco más mi mente. Esto es, consultando páginas o diarios alemanes y aplicarlo a mi carrera. Es gratificante escuchar una canción y entender, al menos la idea principal, lo que dice. Pero aún falta mucho camino por recorrer.

Agradezco de corazón a mi maestra, que confío en mi para saltarme un nivel y seguir en clase. Y a mi Universidad por ofrecer estos caminos, no sólo a los que estudiamos aquí, sino a todo aquel que quiera aprender una lengua extranjera, sea alemán, italiano, francés, chino o inglés.

Me enorgullece pertenecer a la UV y saber que como centro de estudios es responsable para con la sociedad en general.

Es casi el finales de febrero y tengo en mis manos un folleto sobre intercambios estudiantiles al extranjero. En mi facultad me han dado el nombre de la Universidad que tiene mi carrera, Comunicación. Ahora es cuestión de ingresar papeles y seguir adelante con el idioma.

Estoy consciente de que, logre o no irme el siguiente semestre a estudiar a Alemania, lo que he aprendido en este tiempo no tiene precio alguno. Este conocimiento es invaluable para mi y he volcado todas mis energías para, como meta a corto plazo, lograr certificarme en un nivel A1 o A2.

Ahora ya no sueño despierta.

Llega la tarde y preparo mis libros para ir al centro de idiomas. Es la hora que espero desde que despierto. He tratado de involucrar un poco más el alemán en mi vida, puesto que tenemos la ventaja de estar muy familiarizados con el inglés, por la cercanía de Estados Unidos, pero no así con el alemán. Trato de poner cualquier aparato que pueda configurarse en alemán, o redes sociales. Es muy útil, pues con la rutina uno va familiarizándose con las palabras.

Miro la pared de mi habitación antes de salir con destino al centro de idiomas. “Träume nicht dein Leben, lebe deine Träume”, leo en grandes letras.

Hoy, más que saber qué dice, entiendo su significado, su esencia: No sueñes tu vida, vive tus sueños.

Entrada siguiente
Deja un comentario

4 comentarios

  1. Gabriel

     /  26/02/2011

    ¡Mucha suerte y éxito!. Ojalá te vayas pronto a Alemania. =D

    Responder
  2. Rote Karte

     /  04/06/2011

    Chicos tan entusiatas y comprometidos como tú, se merecen una oportunidad de estudiar en el extranjero,veràs que muy pronto se realizará tu sueño!!!.
    Gracias por tan linfos comentarios para tu maestra, me siento feliz de poder contribuir a tu formación, eso no tiene precio.
    Jacky

    Responder
  3. Rote Karte

     /  04/06/2011

    Chicos tan entusiatas y comprometidos como tú, se merecen una oportunidad de estudiar en el extranjero,veràs que muy pronto se realizará tu sueño!!!.
    Gracias por tan lindos comentarios para tu maestra, me siento feliz de poder contribuir a tu formación, eso no tiene precio.
    Jacky

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: