¿Por qué no?

Sucede, al menos una vez en la vida de todas las personas, el mirar hacia atrás y preguntarse un profundo y doloroso ¿Por qué?

¿Por qué murió? ¿Por qué me traicionó? ¿Por qué a mi?

No obstante, la pregunta que esa noche rondaba en la cabeza de la figura oculta entre las sombras, distaba mucho de la banal naturaleza humana.

¿Por qué no?

Tras horas esperando en la oscuridad, alguien cruzó la línea de su mirada. Un cuerpo cayó y ni una gota de sangre manchó el suelo.

El joven siguió su camino, aspirando el, para sí, dulce olor de la sangre.