Ejército atenta contra la dignidad humana en Veracruz


Efectivos del ejército mexicano podrían haber incurrido en prácticas que atentan contra la dignidad humana, según lo que señala un humilde albañil quien asegura que efectivos militares lo detuvieron en su propio domicilio y lo torturaron en el cuartel, basados solamente en un señalamiento realizado por un grupo de personas de la misma colonia.

Alberto Pérez Méndez tiene su domicilio ubicado en la calle Principal Las Palmas de la colonia El Palmar, donde habita con su esposa Margarita García Palma y sus hijos Alberto, Luis Enrique y Esmeralda Pérez García, siendo de ocupación albañil.

Pérez Méndez relató que el pasado sábado alrededor de las 19:00 horas toda su familia se encontraba en el domicilio, sus dos hijos estaban afuera de la casa platicando con un amigo, cuando fueron agredidos por dos vecinos en estado de ebriedad a quienes conocen como Lucio y Jesús, luego del enfrentamiento a golpes que no tuvo mayores consecuencias, los jóvenes se metieron a su casa y los agresores hicieron lo propio retirándose.

Sin embargo un grupo de tres personas que también habitan en la colonia El Palmar, conocidos solamente como Miguel, Celia y Federico (a) “el perico”, informaron en el cuartel militar ubicado en la colonia Kilómetro Dos, que miembros de un conocido grupo del crimen organizado se habían enfrentado a golpes en El Palmar.

INTERVENCIÓN DEL EJERCITO

A las 19:00 horas arribó a la humilde vivienda de Alberto Pérez Méndez un comando militar de entre ocho y diez integrantes, todos fuertemente armados, quienes apuntaron a los integrantes de toda la familia y procedieron a llevarse detenido al jefe de la casa.

Don Alberto Pérez contó a este medio informativo que lo trasladaron al cuartel de la colonia Kilómetro Dos a bordo de una camioneta blanca de batea que en costados tiene el logotipo de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En el cuartel don Alberto Pérez observó que uno de los sujetos con los que sus hijos habían peleado una hora antes también estaba detenidos, los soldados los cuestionaron para saber si pertenecían a alguna organización criminal, sin embargo siempre se toparon con la misma respuesta negativa.

Por esta razón las fuerzas castrenses procedieron a subir nuevamente a la camioneta a don Alberto Pérez, con la intención de regresar al domicilio para detener a los jóvenes Alberto y Luis Enrique Pérez García, de 17 y 19 años de edad respectivamente.

Sin embargo los jóvenes al notar la presencia nuevamente de los soldados y por temor a ser lastimados, procedieron a escapar por la parte trasera del domicilio para continuar entre el monte y a lo largo del río Aguadulcita, hasta llegar al domicilio de un familiar en la colonia Nueva del Río.

Los soldados tuvieron que regresar con las manos vacías al cuartel militar y procedieron a continuar interrogando a las dos personas detenidas al principio, para lo cual modificaron el método para cuestionar.

TORTURA

Don Alberto Pérez aseguró que tanto a él como al otro sujeto, los amarraron de pies y manos, quedando en posición de firmes, para posteriormente recostarlos a una banca de madera con la cabeza al aire ligeramente echada hacia atrás.

Dos soldados se sentaron encima de don Alberto para evitar que se moviera, mientras que otro más le tapaba la boca con un trapo y un cuarto uniformado le echaba agua en la nariz, para provocarle una sensación de ahogamiento.

Después de cada respuesta de Alberto Pérez, los soldados vaciaban agua en la nariz del humilde albañil, así transcurrieron entre veinte minutos y media hora aproximadamente, hasta que por fin los uniformados se convencieron que don Alberto Pérez no formaba parte de alguna célula criminal, por lo cual fue trasladado vistiendo solamente un short y tenis hasta “la plaza del pueblo” ubicada a un costado del puente El Abulón, donde fue liberado y abandonado.

Don Alberto Pérez caminó a la una de la madrugada del domingo hasta su domicilio, donde relató los hechos a sus familiares, quienes actualmente viven con el temor de que nuevamente los soldados irrumpan en su casa y los lastimen.

Por este motivo la familia completa interpuso la tarde de este lunes la denuncia ante el Ministerio Público, para que exista un antecedente y poder acudir ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

OPINIÓN

¡El ejército se la pasa irrumpiendo en casas de civiles, en vez de capturar a los verdaderos criminale! ¿O no muchas veces han dejado pasar vehículos totalmente obvios y no los han detenido porque, o están coludidos, o tienen miedo?

¡Ya basta! 20 mil muertos, “Sr. Presidente”, 20 mil vidas y ningún pez grande…
Pueblo, es hora de levantarse; si no lo hacemos nosotos ¿quiénes?
Y digan lo que digan y aunque parezca comercial… pero yo sí creo que estaríamos mejor con López Obrador…

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